Baleares

Menorca vuelve a ser el epicentro mundial de la vela clásica

La XXII Copa del Rey Repsol de Barcos de Época reúne a 41 embarcaciones históricas procedentes de 12 países que competirán hasta el 29 de agosto.

Algunas de las embarcaciones clásicas que participan en la competición. Foto: Mallorca Press

La XXII Copa del Rey Repsol de Barcos de Época vuelve a situar a Menorca en el mapa internacional de la vela clásica. Presentada oficialmente este mediodía en el Club Marítimo de Mahón, la regata reunirá del 25 al 29 de agosto a 41 embarcaciones históricas procedentes de 12 países, en una combinación de cuatro jornadas de competición en el mar y una intensa agenda social en tierra.

Convertida ya en una cita de referencia del calendario internacional de la vela vintage, la prueba es puntuable para el Trofeo Clásicos Mare Nostrum–Copa de España de Vela Clásica (RFEV) y para la Mediterranean Champions Cup del Vintage & Classic Yacht Club, el circuito de embarcaciones de época más importante del Mediterráneo.

Organizada por el Club Marítimo de Mahón (CMM) por delegación de la Real Federación Española de Vela (RFEV), la Copa del Rey Repsol cuenta con el patrocinio principal de Repsol y con la colaboración del Consell Insular de Menorca, el Ajuntament de Maó y la Autoridad Portuaria de Baleares. La presentación reunió al presidente del Consell Insular de Menorca, Adolfo Vilafranca; al alcalde de Mahón, Héctor Pons; al presidente del Club Marítimo de Mahón, Basilio Ferrer; a Carlos Pedruelo, jefe de las divisiones de Marina y Pesca de Repsol en Baleares, y al director de la regata, Ignacio Marra-López.

Ferrer destacó el orgullo del Club Marítimo de Mahón por volver a organizar la Copa del Rey de Barcos de Época y agradeció el respaldo institucional del Consell Insular de Menorca y el Ayuntamiento de Mahón, así como el patrocinio de Repsol. El presidente del club definió la competición como “el emblema del puerto, de la ciudad y de la isla”. En la misma línea, el alcalde de Mahón, Héctor Pons, puso en valor la organización del Club Marítimo y las condiciones naturales que ofrece el puerto mahonés para contemplar a la flota clásica navegando al abrigo de sus aguas. Por su parte, Adolfo Vilafranca subrayó la proyección que la Copa del Rey aporta tanto a Menorca como al deporte de la vela, una disciplina que, según señaló, forma parte de la esencia de la isla.

Tras la presentación oficial, la jornada continuó con el registro de las embarcaciones y la confirmación de las inscripciones, antes del inicio de la competición, que se disputará entre mañana y el 29 de agosto. Por cuarta vez en sus 22 años de historia, la Copa del Rey Repsol contará con cuatro jornadas de regatas.

Una flota que concentra más de un siglo de historia naval

La edición de 2026 presenta una flota de máximo nivel, con embarcaciones que condensan más de un siglo de evolución del diseño y la construcción naval. El abanico histórico se extiende desde el Cariad, construido en 1896, hasta el Victoria, recién botado este mismo año por el astillero Spirit Yachts y construido sobre planos originales de 1926.

En Clásicos, categoría reservada a unidades botadas entre 1950 y 1975, el gran referente vuelve a ser el Argos, diez veces ganador y uno de los barcos más laureados en la historia de la Copa del Rey Repsol. El sloop bermudiano de la armadora Bárbara Trilling, diseñado por Kim Holman y construido en 1964, regresa a Mahón con un objetivo claro: revalidar el título conquistado el pasado año, el séptimo consecutivo.

La competencia, sin embargo, será exigente. El Clarionet (1966), de Andrew Harvey, llega después de imponerse en la reciente Illes Balears Clàssics del Club de Mar-Mallorca con un pleno de victorias y tras volver a demostrar su potencial en el Trofeo Cormorán de la Bahía de Pollença.

La clase Época Bermudiana, integrada por barcos botados antes de 1950 con aparejo triangular, reúne una de las representaciones con mayor valor patrimonial y deportivo de la edición. Entre las novedades destaca el Thea, un Fórmula 12 Metros diseñado por Johan Anker y construido en Noruega en 1918. La embarcación de Hans Michael Jebsen, que en realidad alcanza los 20 metros de eslora, participa por primera vez en la Copa del Rey Repsol.

Su historia resulta tan singular como su diseño: en más de 100 años de existencia ha tenido únicamente cuatro propietarios. Enfrente tendrá a algunos de los grandes nombres de la vela clásica mediterránea. El Baruna of 1938, de Tony Morse, parte como principal favorito después de su tercer puesto del año pasado, aunque la línea de salida contará también con unidades tan competitivas y legendarias como el Varuna (1939), de Jens Kellinghusen; el Argyll, de Griff Rhys Jones; el Sonata (1937), de Jordi Cabau, o el Recluta, de Germán Frers.

Los organizadores de la competición en la presentación de este martes. Foto: Laura G. Guerra/Club Marítimo Mahón

En Época Cangreja, categoría para barcos botados antes de 1950 con aparejo trapezoidal, el Rowdy será uno de los grandes atractivos de la competición. El NY40, armado por Dona Dyer y botado en 1916 sobre un diseño de Nathanael Herreshoff, conocido como el Mago de Bristol, llega a Mahón después de ganar con holgura la regata del Club de Mar-Mallorca.

Su principal desafío será el Chinook, prácticamente su gemelo y también obra de Herreshoff, construido igualmente en 1916. Ambos mantienen una estrecha, aunque sana, rivalidad. La bandera española estará representada además por dos barcos con una destacada trayectoria dentro de esta clase: el Gipsy (1927), de la Fundación Vela Clásica de España, y el Bon Temps, de Santi Godó, que este año celebra su centenario.

Si existe una embarcación destinada a concentrar las miradas en Mahón, esa es el Cariad, del patrón y armador Tim Hartnoll. Con sus 36 metros de eslora, este imponente ketch áurico es el barco más grande y antiguo de la Copa del Rey Repsol. Fue construido en 1896 y competirá en una clase Big Boat que vuelve a reunir auténticos gigantes de la flota clásica. Entre ellos destacan la goleta Altair (1931) y el FI15 The Lady Anne (1912), ambos diseñados por William Fife III, además del Viveka (1929), diseñado por Frank Paine y construido por el astillero Lawley, de Massachusetts.

La clase Espíritu de Tradición representa el punto de encuentro entre modernidad y clasicismo. En ella, Andalucía-Barlovento, un Lotus E3 Scandinavia 40 diseñado y construido por Harry Becker en 1973, intentará revalidar la corona conquistada el año pasado. La competencia volverá a incluir a los veleros Legolas, Happy Forever y Victoria, todos ellos del astillero Spirit Yachts, que parten una vez más entre los aspirantes al título.

Cuatro días de competición frente a Mahón

La Copa del Rey Repsol contará con cuatro jornadas, cada una de ellas con un recorrido costero en aguas próximas a Mahón. Ignacio Marra-López, director del Club Marítimo de Mahón, explicó durante la presentación que la línea de llegada se situará en el interior de la rada siempre que las condiciones meteorológicas y el tráfico marítimo lo permitan. Tampoco se descarta que alguna salida pueda darse dentro del propio puerto, como ya ocurrió el año pasado.

El formato permitirá así que la competición mantenga uno de sus principales atractivos: acercar una flota histórica de primer nivel al público y convertir el puerto de Mahón en un escenario privilegiado para contemplar algunos de los barcos más singulares de la vela clásica internacional.

La XXII Copa del Rey Repsol de Barcos de Época reúne en Mahón a los grandes clásicos de la vela internacional. Foto: Nico Martínez/Club Marítimo Mahón

Las cifras de la flota ofrecen una radiografía excepcional de la dimensión histórica de la Copa del Rey Repsol. Los Big Boats, con una eslora media de casi 29 metros y una antigüedad media de 106 años, compartirán las aguas de Mahón con los estilizados Espíritu de Tradición, cuya eslora media alcanza los 14,5 metros y cuya edad media es de apenas 32 años, lo que los convierte en la clase más joven de la regata.

Entre ambos extremos se sitúan la Época Cangreja, con 104 años de media y 16,4 metros de eslora; la Época Bermudiana, con 91 años y 17,4 metros; y los Clásicos, con 60 años y 13,6 metros. El resultado es una flota extraordinaria: 41 embarcaciones, 12 países, una edad media cercana a los 69 años y una eslora media de 16,6 metros.

Más que una regata, la XXII Copa del Rey Repsol vuelve a plantearse como una celebración del patrimonio marítimo, el diseño naval y la competición. Durante cinco días, Mahón será el punto de encuentro de una flota que convierte la historia de la vela en un espectáculo vivo sobre el Mediterráneo.

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