El sector del transporte emite el 27% de los gases de efecto invernadero de nuestro país. Los expertos aseguran que para reducir estas emisiones, una de las medidas necesarias será aumentar el número de coches eléctricos en las carreteras.

Los vehículos convencionales de gasolina son una opción de transporte cómoda y con un coste medio de 5.000 euros al año. Pero no son precisamente ecológicos y han perdido su poder como símbolo de estatus entre las nuevas generaciones. Aunque los coches eléctricos son más caros que los de gasolina, a pesar de las ayudas estatales, este gasto se puede amortizar con el ahorro de combustible, ya que los motores eléctricos son más eficientes que los de combustión.

Un motor eléctrico consume aproximadamente 13 kWh en 100 km con un coste de 1,30 euros, mientras que uno de gasolina gastaría 5 litros a los 100 km con un coste de 6,50 euros. Es decir, cinco veces más. A esto habría que sumarle otras consideraciones, como las variaciones de precio en función de las tarifas horarias de electricidad para la recarga de los vehículos eléctricos o el precio según los lugares de repostaje. No es lo mismo tener un punto de carga instalado en casa que depender de las electrolineras.

Otros factores a tener en cuenta son la autonomía de los vehículos (el punto débil de los eléctricos), los costes anuales de reparación y mantenimiento (que en los de gasolina son bastante más elevados) o los impuestos, que en algunas provincias suponen un ahorro en el Impuesto de Circulación de hasta el 75% en favor de los eléctricos.

Un total de 5.000 euros/año es el coste de un coche en propiedad de 20.000 euros durante 10 años (supuesto recorrido 10.000 km/año):

  • 15 euros – ITV
  • 90 euros – Impuesto de Tracción Mecánica
  • 100 euros – Lavados del coche
  • 375 euros – Mantenimiento
  • 500 euros – Seguro
  • 800 euros – Combustible
  • 975 euros – Garaje
  • 2.145 euros – Parte proporcional del precio de compra e intereses