El mar Tirreno, 275.000 metros cuadrados de superficie, entre la parte oeste de la bota italiana, que baña las costas de Córcega, Cerdeña y Sicilia, y la bella Toscana, la Camparia y la Calabria, nos recibe con ocho nudos de viento. Caras tristes, este sábado otoñal. Solo no quiere soplar. Es una mala noticia cuando uno lo que quiere es ganar. El Tirreno que se codea con el mar Jónico por el estrecho de Messina y al que la isla de Elba separa del mar de Liguria, vio navegar ‘cisnes’ en octubre. Los cisnes Swan elegidos por unanimidad los mejores veleros del mundo –diseñados y fabricados en Finlandia– presumieron de pedigrí en su última regata de la temporada, mecidos por los vientos suaves del otoño mediterráneo.

Navego en el Solleone, un maxi velero de recreo del que solo hay cuatro replicas en el mundo. Su nombre es el acrónimo de Sole, Leonardo y Eduardo, tres de los seis hermanos Ferragamo, hijos del zapatero prodigioso. No uno cualquiera. Todo el mundo le conoce por ‘Ferragamo, el zapatero de Hollywood’.

A Salvatore, el zapatero, le salió un hijo marino: Leonardo Ferragamo, que desde hace 20 años capitanea el rescate financiero de Swan, el Patek Phillipe de los veleros, el Jaguar del viento. Nautor’s Swan es el astillero finlandés fundado en 1966 por el filósofo Pekka Koskenkyla al que se le ocurrió aplicar la fibra de vidrió a la construcción de barcos. Hasta entonces, nadie había construido una embarcación de más de 10 metros de eslora con aquel material. Koskenkyla, con tan sólo 30 años, primero lo puso a prueba construyendo su propio barco, para luego fabricarlo en serie. La leyenda Swan nacía en ese momento en la fría ciudad de Pietarsaari, siguiendo la secular tradición naval, a orillas del Báltico. El astillero finlandés es considerado para cualquier amante de la vela la Meca de la fabricación náutica.

Los comienzos en Scarlino

Hace sol en la marina. Dieciocho grados. El pueblo de Scarlino se fundó en lo alto de una de las suaves colinas toscanas. Desde allí, se divisa la mar y su marina, la Marina di Scarlino. No es cualquier lugar este para Leonardo. Aquí conserva aún amarrado su primer velero, La Toscana. Su hermano mayor Ferrucio, máximo ejecutivo de la firma, le enseñó a navegar. Ha llovido un poco desde que navegaban juntos. Hoy la marina es propiedad del holding familiar.

El propio Leonardo, florentino del 53, suele regatear con el Cuordileone, un Swan 50 pies de su propiedad. No hace mucho falleció su hermana Fluvia, con la que navegaba de niño y la mar a veces se torna triste. La mar refleja siempre el espíritu humano, nos conoce bien y hace de espejo de nuestros sentires porque la vida nació en sus aguas.

La regata Swan One World Design

El velero de Ferragamo es un 50 pies como el que le prestaron al Rey Felipe, a través de la Comisión Real de Regatas de la Armada, para que navegase en verano en la Copa del Rey. “Fuimos a Palma, conocimos al Rey, nos encanta Porto Pi, es un lugar fantástico para navegar. La idea era prestarles dos años el barco, bautizado Aifos 500 (15,24 metros de eslora, proa invertida, quilla de carbono, 170 kilos y bulbo de 3,5 toneladas) y luego si la Armada estaba interesada podía comprarlo… pero la Covid ha trastocado los planes y ahora lo tenemos de vuelta en casa”, explica el responsable de la organización de regatas Nautor’s Swan por todo el mundo, calzado, como no, con náuticos Ferragamo, blazer marinero azul con botones dorados y bronceado a bordo, como manda la tradición.

Tras un fortuito incendio en la fábrica de ‘cisnes’, crisis económicas superpuestas, y, supongo que, algunos errores en la gestión, Swan estuvo a punto de quebrar y hace veinte años lanzó un mayday. Leonardo, que es el CEO de la división financiera del holding familiar, andaba entonces con el catalejo listo, ojo avizor para diversificar las inversiones. La estrategia la había iniciado el francés Arnault con la compra de bodegas, hoteles e incluso periódicos con un denominador común: lo mejor de lo mejor. Entonces, Leonardo reunió varios inversores y pujó por Swan. “Los italianos aportan el marketing, el estilo y la creatividad y los finlandeses… el barco, que no es poco”. Demasiado largo para un eslogan pero es difícil explicarlo mejor.

Hacerse con un Swan nuevo –le advierto al lector que esta no tiene que ser la mejor opción– supone aflojar entre 1 y 18 millones de euros. Para que apague el lector las risitas, sepa que para que alguien que invierta estas cantidades en un velero no pierda su dinero debe mantener en estado óptimo la embarcación. En estos momentos, el astillero gestiona cuantos barcos fabrica para mantener alto el valor de recompra.

Tan sólo hay 2.300 Swan en activo por el mundo en este momento, una cantidad pequeña si se tiene en cuenta que llevan fabricándolos 54 años. La estrategia que siguen es la misma que usa Patek Phillippe con sus relojes o Ferrari con sus deportivos. La entrada en el mercado de segunda mano con un Swan depende de la antigüedad pero es difícil que baje de 150.000 euros para los barcos construidos en los años setenta. Otra dificultad añadida es que el mantenimiento de un ‘cisne’, en manos de la marca, es elevado. Si decide mantenerlo por cuenta propia podrá hacerlo pero, claro, perderá parte del pedigrí si es que decide revenderlo.

Apoyo a nuestra vela

La vela española está más necesitada de buen viento que nunca y también buena comunicación. A menudo sopla pero se vende mal. Sin viento no hay vela pero sin patrocinadores no hay negocio.

El pasado octubre, el navegante y ex bombero, Didac Costa arribó a la villa marinera de Les Sables-d ́Olonne a bordo del One Planet, One Ocean, un 60 pies para circunnavegar el planeta en 23.000 millas. Ya escribí sobre lo injustos que hemos sido con Didac durante su última Vendee Globe que ganó Armel Le Cléach. Conozco a Didac y es admirable. Su vuelta al mundo en solitario fue heroica después de que un rayo le cayese en el barco antes de partir. Esta vez todo irá viento en popa. No se pierdan sus redes sociales y rompan el cerdito hucha para ayudarle en su crowfounding.

También necesita apoyo Gerardo Seeliger, presidente del Círculo para el Diálogo, uno de los hombres mejor conectados de los negocios en España, que se presenta para presidir la Federación Internacional de Vela. Si ninguno de los candidatos consigue el 51% de los votos, los dos mas votados pasarán a una ronda final. El resultado se hará público el 1 de noviembre. Qué bien nos vendría a la vela española una victoria de Seeliger. Buen viento para los dos. ¡Que Neptuno os proteja!