En las últimas décadas nos encontramos ante un cambio de sistema operativo en la moda.

En el sistema anterior (2.0), el diseñador (o la marca) prescribía el estilo a seguir, pero en el nuevo sistema (3.0) es el usuario quien orienta el diseño del producto que se le va a ofrecer. ¿Cómo? Mediante los datos que aporta al expresar sus elecciones de compra o uso. La moda 3.0 responde a los principios de User Centered Design (perdón por la terminología anglófila, pero, al igual que Human Centered Design o Design Thinking, son nombres de disciplinas y prácticas específicas desarrolladas en el marco de Stanford desde los años 50 del pasado siglo, que trascienden el diseño y forman ya parte de la cultura empresarial y corporativa).

En términos de moda, el diseño centrado en el usuario y su derivado, conocido como UX (User Experience, eje de todo proyecto online) ha supuesto una auténtica revolución: lo que en el siglo pasado se consideraba la dictadura de los creadores ha pasado a ser la democracia del consumidor.

El comercio online es la mejor herramienta para poner en práctica uno de los principios fundamentales del Design Thinking: itinerar, prototipar, testear incesamente para ir ajustando el producto final a la respuesta de los usuarios; la inteligencia artificial es idónea para procesar sus datos, y el algoritmo, un nuevo diseñador cuya capacidad de procesamiento es imbatible. Todo se resuelve con las tecnologías de internet.

Nuevas generaciones

Un alumno del Instituto de Empresa (IE), donde imparto el seminario Conscious Design Leadership, no entendía que haya podido haber un diseño que no haya sido Human Centered design, y es que para las generaciones nativas de internet es incomprensible que el diseño fuera la expresión directa del gusto o criterio estético de un diseñador, y que las clientas siguieran los criterios de los creadores con los ojos cerrados pensando que así destacaban sobre los demás. Estar a la moda era un atributo de ascendencia social.

Tampoco es fácil comprender hoy en día usos que eran prácticamente imposiciones sociales de hace no muchos años, como el tacón alto para las mujeres, o la corbata para los hombres, vestigios de cuando la moda marcaba a las personas en función del rol que les había impuesto la sociedad (podríamos definirla como Role Centered Design, o diseño aspiracional).

Los tiempos cambian, y los sistemas operativos se actualizan. Si, como expongo en este hilo de artículos, en el sistema 1.0. el protagonista de la moda era un personaje influyente (por ejemplo, la moda à la Pompadour que imitaba el estilo de la amante de Luis XV), y en el 2.0 lo era el creador o diseñador (tanto de alta costura como de prêt a porter), en el 3.0 es el usuario.

El usuario es el ser humano, y los humanos, además de una nube de datos que lee la inteligencia artificial para crear algoritmos, somos seres conscientes en un proceso de evolución, y la conciencia mide la bondad de un diseño en función de los valores que implica. ¿A qué contribuye este producto? ¿A qué contribuyo con mi decisión de compra?

Entramos en un nuevo paradigma, que modifica el sistema de operar: el del consumo consciente.