“Observen el diseño, miren qué flexible es la hoja”. Creo que jamás me quitaré al chef Tony y sus cuchillos de la cabeza. Seguro que casi todos sabéis a quién me refiero, ese chef vestido de estereotipo de chef, con bigote, nombre italiano y gorro de cocinero, que anunciaba en la teletienda los cuchillos Miracle Blade. Puede que fuera el único espacio patrocinado capaz de superar al AB Shaper, que marcó a toda una generación, aunque creo que realmente cumpliera su función para pocos. Obviamente, no para mí.

Ahora parece impensable con el gigantesco acceso a los contenidos, pero toda una generación que era adolescente alrededor del año 2000, además de escuchar al Chivi, veía cosas en la televisión como éstas cuando volvía a medianoche el fin de semana, apurando el tiempo que le dejaban sus padres. Poníamos ojos de estreñido con Canal Plus con otros fines, nos imaginábamos como Brad Pitt en El Club de la Lucha con el AB Shaper y el chef Tony nos enseñaba las virtudes de un cuchillo. De entre todas, era la flexibilidad la que salía siempre destacada.

Era una teletienda muy extraña. De repente, al chef Tony se le ocurría algo tan cotidiano como lanzar una piña al aire y cortarla de una cuchillada por la mitad; un público extasiado aplaudía cuando el chef probaba la calidad del cuchillo intentando cortar un lingote, típica cosa que haces un martes; pero lo que a mí se me quedaba fijado en la cabeza era ese “Observen el diseño, miren qué flexible es la hoja”. Veinte años después, cada vez que alguien menciona la palabra flexible, yo pienso en el chef Tony y en su frase. Hoy sé que este pintoresco cocinero era en realidad un genio que lo único que quería era trasladarnos un concepto muy básico: la importancia de la flexibilidad.

Sea para un cuchillo, sea para nuestras relaciones o en lo profesional, hay pocas características tan recomendables como la flexibilidad. Ahora más que nunca sabemos que el mundo puede cambiar de un día a otro y, aunque pensar a largo plazo te dé una dirección, saber serpentear por el camino y tener cintura ante lo que va apareciendo es básico. De hecho, una flexibilidad como la de la hoja del chef Tony se fundamenta en escuchar, en estar atento y en no ser cerril. Cada vez valoro más hacer cosas con un fin, pero lanzarlas para ver qué pasa, para ir disfrutándolas mientras se cocinan. Los objetivos deben ser rutas, pero no condenas. El chef Tony lo sabía muy bien cuando nos pedía atención para observar esos flexibles cuchillos Miracle Blade.

Feliz lunes y que tengáis una gran semana.