En el momento en el que el mundo entendió que la mirada de Anderson (52) era distinta, empezó a preguntarse no de donde sacaba el dinero para escribir y dirigir aquellas películas, sino quién había detrás. Sus primeros retratos hablaban de un varón, bien parecido, heterosexual, traje de pana o tweed y unas Wallabee. 

Anderson solo encendió la mecha de la resurrección, pero es que a la puntera cuadrada de las Wallabees ya se habían apuntado Jonathan Ive (54), Liam Gallagher (49), David Beckham (46), Tyler The Creator (30) y Justin Bieber, como antes ya lo hizo Samuel Beckett, mientras esperaba a Godot. Yo también me apunté hace años, ¿Y tú?

Lance Clark, (1936-2018) fundador de Clark’s, los fabricantes de las Wallabees descubrió este formato en 1960. Consiguió los derechos para fabricar el zapato de gamuza de punta cuadrada y le entregó a la fábrica de Padmore & Barnes en Irlanda la responsabilidad de su primera producción. En 1971 ya facturaban casi 2 millones de euros y despachaban casi 12.000 pares a la semana. Eso son muchos pies y muchos pasos. Imagínatelos bailando.

La familia, que se inventó el nombre bebiendo una pinta en un bar, y que conserva un archivo con 25.000 diseños, no imaginó que el nombre sería hoy sinónimo de modernidad. “A alguien se le ocurrió la idea de llamarlos “Canguro”, y de ahí acabamos bautizándolos Wallabees”

Detrás de un éxito así siempre hay otros factores: Anderson avivó la llama pero lo que hizo que los Wallabees tuviesen su público es que fueron adoptados por que son un zapato “que lleva la gente que no quiere llevar zapatos”. Lo que ha cambiado ahora es que ese -no llevar zapatos- se ha convertido en la seña de identidad de “yo no soy como tú”. Y eso es lo que le pasa a Wes Anderson, él no viste como tú, no hace las películas que nosotros haríamos pero si las que nos gusta ir a ver. Y por eso nos gusta. 

Con el tiempo calzar unas Wallabees fue aceptado como un calzado formal y ahí el negocio se disparó. En Inglaterra fueron adoptadas por los mods, y el Britpop de los Gallagher, en América los Wu-Tang Clan se las calzaron como antes Run DMC lo había hecho con las Adidas. A ver quién puede olvidarse de la portada de The Verve Urban Hymns con su cantante sentado en un parque y sus botas sin calcetines en primer plano. Hasta el rapero jamaicano, Vybz Kartel (45), les ha escrito una canción, “Clarks”. 

¿En qué punto estamos ahora? En el de siempre. Una vez identificada que la prescripción de Wes Anderson encendería la llama de la tendencia mundial -¡imagínate al director financiero de Clark´s reajustando el presupuesto del año al alza-, se trata de pasar al siguiente paso: la prescripción de las Wallabees por parte de las celebridades que no se quieren quedar fuera de la tendencia, y que conectarán el producto con nuevas generaciones.

De algo debe ser responsable James Frapwell (Bristol University), director mundial de marketing de Clarks Originals, la línea de negocio dedicada a revitalizar los zapatos icónicos de Clarks, como la Desert Boot, utilizada por el ejército británico en sus incursiones por Oriente y África. Diseñada por Nathan Clark (atentos al apellido), biznieto del original James Clark, pertenece al “fondo de armario” del Museo del Diseño de Londres entre “los zapatos que cambiaron el mundo”. Si te imaginas a Lawrence de Arabia estás pensando en unas Desert Boots. Muchas se parecen, pero solo una es la Clark’s Original. 

Aimé Leon Dore, la marca neoyorquina, las acaba de reinterpretar en verde. La colaboración con Supreme está más que agotada (en Ebay a 400 euros, si es que te sirve la talla).  Las últimas colaboraciones, siempre con piel curtida en Leeds, incluyen la legendaria suela Vibram -ideal para caminar por el campo-, una versión vegana (¡Sí Lance Clark levantara la cabeza!).

El rango de precio es más que asequible, no tanto para las ediciones de colección, pero parte de 120 euros. Me atrevo a aconsejar su uso, yo tengo un par, botas y zapatos, de primavera y de otoño, con unos calcetines con los que mandar un mensaje al mundo. ¿Cuál? Elige el tuyo, pero te propongo: ¡Estoy a punto de comerte y me he calzado para ello! Apunta algunos calcetines para tus Wallabees: Jennifer Kent, de cashmire, Paul Smith, a rayas claro de Mohair, unos Pantherella, de algodón, Bombas Merino, de lana o los clásicos Gallo, que nunca fallan. Y a caminar querido lector, que el camino se hace andando.