Banda sonora para la lectura: La estatua del Jardín Botánico. Radio Futura en directo. (1982) Santiago Auserón, el autor de la letra explicó que la inspiración no surgió de una experiencia sentimental, sino de la lectura de la»Monadología» de Gottfried Leibniz, que plantea la idea de «mundos dentro de mundos», estanques que contienen otros estanques y jardines que contienen otros jardines. Cada elemento tiene valor por sí mismo, pero adquiere pleno sentido cuando se entiende dentro del conjunto.
«La IA ¿optimismo o apocalipsis?». En un documental colgado en un canal de pago. El director del documental, Daniel Roher, el de Navalny, va a ser padre y se hace una pregunta en qué mundo va a crecer su hijo con la IA encima. Así que se sienta con todos los que anuncian el fin del mundo, pero también con los que dicen que la IA nos va a salvar.
Con atención extrema (todo es extremo hoy en día), mi aura se puso a farmear cuando apareció Hassabis, el de Google. Y dijo que «si algo se puede hacer, la humanidad lo va a hacer.»
Pensar que el movimiento tech que nos invidade multicanal y tierra, mar y aire puede parar es perder el tiempo. Aplicado a mi vida, y mi profesión, esto es imparable. No es una opinión. Es la dirección. Y nadie, ni ellos mismos, ni los protagonistas del documental lo van a detener ni retardar como quieren ahora hacer creer a la humanidad.
Todo lo contrario. Velocidad, igual a espacio partido por tiempo. Y ya estamos en la autopista, de las alemanas, sin límites para apretar el acelerador.
Pero esto no es lo que rompió mi estado de impavidez mientras miraba la pantalla. El desasosiego me inundó de repente pensando que el futuro no lo decidirán los europeos, como propone un Draghi evolucionado, ni las personas con algo de ética o valores como predica el Papa, ni siquiera Tezanos con encuestas manipuladas. El futuro de esto lo está decidiendo un puñado de ejecutivos. En este campo, no tenemos capacidad alguna de control ni decisión. Me identifiqué con los que viven, y luchan por cuidar la selva amazónica y su escasa capacidad para decidir el futuro de su hogar.
“Con la Iglesia hemos dado, Sancho.” Así le dijo Don Quijote cuando descubrió, camino del Toboso, que no había topado con un enemigo imaginario, sino con una institución real, sólida, inamovible. Cuatro siglos después, nos hemos podido encontrar, como diría Carlos Fenollosa, en un abrir y cerrar de ojos, con la revolución de un “transformador”. Con la T de un “transformer” (gpT), y no con un con la “iglesia principal del pueblo”. Con un avanzado proceso de “singularidad” tecnológica, entendido como el momento en que la IA es capaz de pensar más y mejor que los humanos y aprender por sí misma. Con un instrumento que, en apenas 4 años después de su lanzamiento, uno de sus propietarios ya ha pasado a denominarla ¡superinteligencia!
Lo único que controlamos los humanos que tenemos la fortuna de medio dominar nuestros actos y vivimos en el lado afortunado del planeta es tomar la decisión de qué hacer con todo esto.
Y esa decisión es de ahora. No de cuando tengamos un hueco. No de «vamos probando a ver». Las pruebas se acabaron. Ahora sí que sí, urge tomar posiciones. Sin miedo. Tengo claras las mías. Releer a Carlos. A Darwin. Lo que ya está aquí no es tanto una herramienta como una nueva presión evolutiva sobre los humanos, sus profesiones, y sus principios. y tenemos que adaptarnos o nos adaptarán las circunstancias.
La cuestión que muchos humanos de profesiones muy variadas deberían superar, desde científicos, a economistas, pasando por periodistas y creativos e, incluso, abogados, no es si un ente nos dominará, sino si habremos fortalecido lo suficiente nuestra inteligencia natural como para no delegar en él aquello que nos hace humanos: la capacidad de imaginar reglas nuevas. Desde la perspectiva de la profesión jurídica, me encanta comprobar que en una economía asistida tecnológicamente aumenta el valor de los abogados, pero de los que practican el derecho como una profesión del alma. Se presiente una creciente necesidad de letrados consigliere, capaces de anticipar riesgos y orientar decisiones estratégicas, al tiempo que declina el protagonismo de los meros expertos en normas y vender horas. Salvo mejor opinión, claro. Tempus fugit.
Película recomendada: La IA ¿optimismo o apocalipsis? Daniel Roher y Charlie Tyrell.2026. En un debate lleno de ruido, ofrece algo escaso como es la posibilidad de escuchar directamente a quienes están liderando este movimiento planetario. Escuchar a los protagonistas no garantiza respuestas, pero sí proporciona la información necesaria para construir criterio, distinguir entre la expectación exagerada, el entusiasmo desmedido, o la atención desproporcionada y una realidad para comprender mejor las decisiones que marcarán nuestro futuro.
By Jesús Mardomingo. Abogado de largo recorrido. Actualmente en Andersen. Defensor de la economía naranja, como modelo de desarrollo en el que la diversidad cultural y la creatividad son punto clave para abordar con éxito la actual transformación social y económica que el planeta demanda. Socio de Masamu.org

