Opinión Eugenio Mallol

Gimnasios de robots, tenía que llegar

El mayor evento de electrónica de consumo de Europa, IFA Berlín, huele a final de periodo de transición y nos trae dos ideas con un enorme poder de transformación: hay que renovar el mundo artificial para dar paso a la AIoT y hay que crear espacios para entrenar a las máquinas.

Foto: Organización de IFA Berlín.

Ya está aquí. El mundo empieza a reinventarse, ahora sí. La inteligencia artificial (IA) avanza en la transición desde su planteamiento inicial, que era procesar lenguaje, a un nuevo modelo en el que aprende cómo se comportan los objetos reales, por ejemplo, cómo se mueve una mano para agarrar una taza o cómo se ve una habitación desde diferentes ángulos, y actúa sobre el mundo físico para transformarlo. A medida que la IA se vuelva más eficiente y barata, migrará a nuestros dispositivos, funcionará de forma local en coches, móviles y electrodomésticos. Hay que cambiar el mundo artificial que nos rodea, tal y como lo conocemos. Bienvenida AIoT.

No era fácil entender estos dos últimos años la revolución tecnológica de naturaleza sistémica en curso. El modelo económico que surgirá del nuevo ciclo de la IA sigue siendo una incógnita, de hecho. Pero Leif Lindner, CEO de IFA Berlín 2026, el mayor evento de electrónica de consumo de Europa, vaticina que está aquí ya. “The Future is Now” ha sido el lema este año. Es tan potente el impacto de la IA que puede desencadenar “un nuevo superciclo de renovación de hardware”, la parte física de los dispositivos, “a nivel global”. Y eso es mucho negocio.

Atención a lo que está haciendo el consumidor. Carine Chardon, directora general de la asociación de la industria alemana GFU Home & Consumer Electronics, explica en Berlín que el crecimiento actual de la industria no proviene de vender más unidades físicas, porque el mercado todavía se encuentra bajo presión por las tensiones geopolíticas, sino de la disposición de los usuarios a pagar más por productos premium que ofrecen un verdadero valor añadido.

Foto: Organización de IFA Berlín.

La venta de frigoríficos integrados de libre instalación ha crecido un espectacular 24%; la de lavadoras con función de vapor, un 17%, frente a solo el 3% del mercado de lavadoras en general; la de cafeteras espresso tradicionales de filtro, un 21%; la de robots aspiradores, un 18%, muy por encima del resto de su categoría; la de móviles con más de 256 GB de almacenamiento, un 25%, frente al 7% del mercado móvil general; la de ordenadores con procesadores locales de IA (AI PCs), un 18%, para liderar la recuperación del sector informático; y la de televisores de más de 75 pulgadas, un 14%, especialmente gracias al impulso adicional de valor del 12% en los países participantes en la Copa Mundial de Fútbol.

Para Jack Huynh, vicepresidente de AMD, el rasgo definitorio del momento actual es que por primera vez no estamos pidiendo a los ordenadores que hagan más, sino que les estamos dando la capacidad de entender qué estamos haciendo, qué intentamos lograr y qué nos importa, para en última instancia trabajar con nosotros, y eso lo cambia todo”. Lo llama “IA personal” y le viene una frase a lo JFK: “Ya no se trata de qué pueden hacer los ordenadores por nosotros, sino de qué podemos hacer nosotros con ellos”. Boštjan Pečnik,vicepresidente de Hisense Europa, dice exactamente lo mismo de los electrodomésticos. ¡El nuevo mundo artificial que viene!

Muy interesante la visión de Hisense sobre cómo se transforma la relación de la tecnología con el hogar. Dennis Oier, director senior de comunicaciones de VIDAA, su sistema operativo propio, ha explicado en la presentación de VIDAA AIOS, que en la actualidad los dispositivos del hogar operan de manera inteligente pero desconectada. “La televisión sabe de entretenimiento, el frigorífico sabe de comida, la lavadora sabe de lavandería, cada dispositivo es inteligente, pero el hogar no lo es”.

Foto: Organización de IFA Berlín.

Lo será, sí, pero no como estábamos acostumbrados. A diferencia de un smartphone o de un coche autónomo e hiperconectado, el hogar requiere una IA capaz de interpretar la complejidad de las relaciones de todo el núcleo familiar. “Una familia no es solo una colección de cuentas, es un conjunto de relaciones y un contexto compartido”. Se confirma que el televisor se convertirá en el “cerebro”, es el único dispositivo ante el que la gente se reúne y ya tiene capacidad de IA. “Las plataformas que ganen no serán las más inteligentes, serán aquellas en las que la gente confíe más”, dice Oier.

“Gracias por compartir conmigo lo más preciado, que es de hecho su tiempo personal”. Así comienza David Reger, CEO y fundador de NEURA Robotics, una de las compañías pioneras en la producción de humanoides en Europa, de la que ya hemos hablado en alguna ocasión. Reger sostiene que la robótica no debe verse como una tecnología para reemplazar a las personas, sino como una herramienta diseñada para devolvernos lo más valioso que poseemos: el tiempo.

Y hablando de ello, el gran indicador del éxito para NEURA Robotics es el «tiempo para escalar», es decir, la velocidad con la que un robot puede adquirir una nueva habilidad práctica frente a un ser humano. “No hay ningún trabajo físico en el planeta que pueda ser enseñado y entrenado en menos de tres horas”, dice Reger, pero el proceso se está acelerando: “hace tres meses nos costaba entre 50 y 60 horas entrenar a un humanoide en una habilidad nueva, hoy hemos bajado a unas 14 horas y en los próximos tres meses llegaremos a un punto en el que probablemente alcancemos las 3 o 4 horas”.

Foto: Organización de IFA Berlín.

Reger defiende su filosofía del ‘sistema nervioso’ frente a la IA tradicional para explicar por qué los modelos puramente cerebrales, como los basados en lenguaje, no bastan para interactuar físicamente con el mundo real. “La única manera de aprender a nadar es meterte en el agua y probar por ti mismo, no puedes aprender a nadar solo con tu cerebro. Se requiere algo más, y eso es tu sistema nervioso, que es reactivo, son tus reflejos, así es como te mantienes a flote”. Muy en la línea de Yann LeCun.

NEURA Robotics aspira a ser la plataforma tecnológica que defina a su generación en Europa. Para lograrlo, ha puesto en marcha una estrategia única, más allá de su apuesta por la marca blanca. La llama “gimnasios de datos” (data gyms), NEURA está creando la mayor infraestructura de gimnasios robóticos del planeta, con un centro de entrenamiento en cada ciudad principal del mundo. Las empresas acudirán a ellos para enseñar a los humanoides sus tareas especializadas, como soldadura y embalaje. Conservarán así la propiedad de su conocimiento e incluso podrán monetizarlo autónomamente si otras empresas necesitan esa habilidad en el futuro.

Cambiar el mundo artificial, del IoT al AIoT (del internet de las cosas al IA de las cosas) y crear espacios para el entrenamiento de las máquinas son probablemente las ideas más sensatas que se han dicho sobre el nuevo modelo económico de la IA desde que estalló el superciclo de las tecnologías generativas. El próximo año 2027 es el señalado para que el mercado decida si esto se dispara o si el Nasdaq se desploma un 50%, va en serio la apuesta.

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