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Se captan las primeras imágenes en 3D del Terra Nova, el barco de la «expedición maldita» a la Antártida

El sumergible Alvin capta las primeras imágenes 3D del pecio del Terra Nova, el legendario barco de Robert Falcon Scott, hundido frente a Groenlandia tras la fatídica expedición al Polo Sur de 1910.

La proa de babor del Terra Nova, imagen captada por las cámaras de vídeo del sumergible tripulado Alvin. FOTO: Canadian Geographic y WHOI

Descrita por el explorador Apsley Cherry-Garrard como «el peor viaje del mundo», la Expedición Antártica Británica de 1912 es recordada en todo el mundo por su trágica épica: el equipo del capitán Scott alcanzaba su destino, el Polo Sur, solo para descubrir que un equipo noruego, capitaneado por Roald Amundsen, se les había adelantado. En el viaje de regreso al campamento base, todos y cada uno de los miembros del equipo perecieron.

El barco con el que Scott, Evans, Wilson, Bowers y Oates llegaron a la Antártida para nunca regresar, el Terra Nova vuelve a ser noticia más de cien años después. Una expedición liderada por la Royal Canadian Geographical Society (RCGS), en colaboración con el Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), ha obtenido las primeras imágenes 3D del pecio, hundido a unas 10 millas náuticas de la costa sur de Groenlandia.

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Las imágenes fueron captadas por el ROV Falcon de WHOI, equipado con tecnología canadiense Voyis, y por el sumergible tripulado Alvin, célebre por haber sido el primero, hace cuatro décadas, en visitar los restos del Titanic. Los registros muestran un casco de madera en gran parte intacto, aunque la proa comienza a desprenderse. Desde la popa, los buceadores pudieron distinguir el timón erguido, la hélice y parte de la sala de máquinas.

El Terra Nova, un buque de madera de tres mástiles construido en 1884 en Dundee, Escocia, transportó a Scott y su tripulación en el marco de la Expedición Antártica Británica de 1910, cuyo objetivo era alcanzar el Polo Sur antes que nadie. Scott lo logró el 17 de enero de 1912, pero descubrió que el noruego Roald Amundsen se le había adelantado 34 días. Scott y los cuatro miembros de su equipo polar murieron en el viaje de regreso.

El propio Terra Nova fue el encargado de llevar la noticia de sus muertes al mundo, antes de dedicarse durante décadas a la pesca de focas en Terranova. Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército estadounidense lo fletó para abastecer bases navales en Groenlandia; tras sufrir graves daños por el hielo en septiembre de 1943, la guardia costera lo hundió a cañonazos al considerarlo un peligro para la navegación.

“Ver un barco tan ligado a las trágicas muertes del capitán Robert Falcon Scott y su equipo polar, así como a la historia de Canadá y Terranova, acerca estas importantes historias a una nueva generación”, aseguró John Geiger, director ejecutivo de la RCGS y líder de la expedición. “Gracias a la tecnología de imagen 3D de Voyis, ahora es posible recrear el pecio antes de que este histórico barco se pierda definitivamente en el fondo marino”.

La expedición que ha capturado las hipnóticas imágenes, bautizada Heroic Age Expedition, zarpó de Woods Hole, en el estado estadounidense de Massachusetts, el 2 de julio y ha dedicado dos semanas a documentar digitalmente los últimos barcos de dos de los grandes exploradores de la llamada «edad heroica» de la Antártida: además del Terra Nova, el equipo completó días antes el primer estudio visual y científico completo del Quest, el barco en el que murió Ernest Shackleton en 1922 y que no fue localizado hasta 2024, también bajo la dirección de Geiger.

Una primera representación, en baja resolución, del modelo 3D del Quest, creado mediante un sistema de imágenes fotogramétricas de Voyis. IMAGEN: Canadian Geographic y Voyis

Las inmersiones sobre el Terra Nova se encuentran entre las más septentrionales jamás realizadas por el Alvin, y tuvieron que planificarse esquivando icebergs a la deriva. “Utilizar el Alvin para explorar los barcos de dos exploradores legendarios ha puesto de manifiesto tanto lo lejos que hemos llegado desde principios del siglo XX como todo lo que aún nos queda por aprender sobre nuestro planeta”, señaló Bruce Strickrott, piloto veterano del sumergible. “En su día, aún quedaban zonas inexploradas de los continentes. Hoy, cuando viajamos a las profundidades del océano, las personas a bordo del Alvin suelen ser las primeras en ver partes del fondo marino con sus propios ojos”.

El equipo ha empleado la tecnología de fotogrametría submarina de Voyis para crear sendos «gemelos digitales» del Terra Nova y del Quest con fines tanto científicos como de divulgación pública.

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