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Marina Port Vell toma (más) impulso con Mirazur Capital como accionista mayoritario

Mirazur Capital, firma de gestión de inversiones alternativas con sede en Mónaco, se ha convertido en accionista mayoritario de Marina Port Vell, una de las principales marinas de superyates del Mediterráneo.

Marina Port Vell, referente internacional del sector. FOTO: Marina Port Vell.

Hay operaciones que se anuncian con cifras y balances, y hay otras que se entienden mejor caminando por un muelle. La de la entrada de Mirazur Capital como accionista mayoritario de Marina Port Vell es de las segundas. Con sus 400 metros de pantalán —de los más largos del Mediterráneo— y capacidad para recibir esloras de hasta 190 metros, este rincón del puerto de Barcelona se ha convertido en parada obligada para algunos de los superyates más imponentes del mundo. Ahora, esa historia entra en un nuevo capítulo: Mirazur Capital, firma de inversión con sede en Mónaco y oficinas en Madrid y Luxemburgo, se ha hecho con la mayoría accionarial de la marina.

La noticia, hecha pública el pasado 29 de junio, no supone un cambio de rumbo para Marina Port Vell, sino más bien un nuevo impulso. Desde 2021, la marina ha invertido más de 20 millones de euros en ampliar su capacidad para grandes esloras y elevar sus estándares de calidad y sostenibilidad, una apuesta que la ha situado entre las marinas de superyates más prestigiosas del Mediterráneo. El equipo directivo, con Ignacio Erroz al frente, seguirá gobernando el día a día de la marina, garantía de continuidad para un modelo de gestión que ha funcionado.

Barcelona, con la mirada puesta en el gran yate

Para Erroz, la entrada de Mirazur Capital es, ante todo, un aval, en todas las acepciones del término. «Supone un reconocimiento al trabajo realizado por todo el equipo durante los últimos años y nos da los medios para seguir creciendo, manteniendo la excelencia que nos define», explica el director general. Y añade una ambición que va más allá de la propia marina: «Afrontamos esta nueva etapa con la ambición de consolidar Barcelona como una de las grandes capitales mundiales del sector».

No es una declaración vacía. Situada en pleno centro de la ciudad —algo poco frecuente entre las grandes marinas de superyates, normalmente alejadas de los cascos urbanos—, Marina Port Vell ofrece algo que ningún otro puerto mediterráneo puede replicar fácilmente: la posibilidad de amarrar un gigante de 190 metros a un paso de las Ramblas.

El Mediterráneo, tablero de juego de Mirazur Capital

Para Mirazur Capital, con más de 1.000 millones de euros en activos bajo gestión, la operación no es un movimiento aislado sino la pieza de una estrategia más amplia: construir una plataforma de marinas premium en los enclaves náuticos más codiciados del Mediterráneo. «Rara vez se presenta la oportunidad de invertir en un activo verdaderamente irremplazable: una ubicación única en el corazón de Barcelona, una marca de prestigio internacional y un equipo extraordinario», señala Marcos Pellejero Ibáñez, Managing Partner de la firma.

La ambición, dice Pellejero, es doble: elevar los estándares del sector náutico y convertir las marinas de superyates en una clase de activo institucional por derecho propio, algo que hasta ahora ha quedado en manos de un puñado de operadores especializados.

Con esta operación, Marina Port Vell suma un nuevo socio a su singladura, pero mantiene el rumbo: seguir siendo, muelle a muelle, uno de los grandes puertos de referencia para el yate de gran eslora en el Mediterráneo.

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