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Ibiza & Formentera Preservation alertan de un nuevo aumento del calentamiento del mar en profundidad

El Informe de Sostenibilidad de Ibiza 2025 constata avances en la depuración de aguas residuales y el autoconsumo solar, pero alerta del aumento de los residuos, las emisiones y la presión sobre los recursos naturales de la isla.

Ibiza afronta el reto de compatibilizar el crecimiento turístico con la conservación de sus recursos naturales. En 2025, la isla registró su mayor demanda eléctrica desde 2017, incrementó un 4,2% la generación de residuos y experimentó un aumento de la temperatura del mar en profundidad. Son algunas de las conclusiones del Informe de Sostenibilidad de Ibiza 2025, presentado este martes por Ibiza & Formentera Preservation a través de su Observatorio de Sostenibilidad, con financiación del Consell Insular d’Eivissa. El documento analiza 66 indicadores socioambientales vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Uno de los principales avances se encuentra en el tratamiento de las aguas residuales. Ibiza redujo de 3,93 millones a 680.000 metros cúbicos el volumen de agua que no recibió una depuración adecuada, un descenso aproximado del 83% respecto a 2024. La entrada en funcionamiento de la nueva depuradora de Sa Coma ha sido uno de los factores que explican esta mejora.

Sin embargo, la reutilización del agua tratada continúa siendo una asignatura pendiente. Durante 2025, la isla aprovechó únicamente alrededor del 2,6% del agua depurada, principalmente para riego. Además, el 24,6% del agua suministrada por las redes municipales no quedó registrado como consumo, una cifra que incluye tanto las pérdidas por fugas como los consumos no contabilizados. El problema adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que el 78,13% del agua distribuida a través de estas redes procedía de desaladoras.

Más energía y residuos en una isla bajo presión

El avance del autoconsumo solar tampoco ha conseguido frenar el crecimiento de la demanda eléctrica. Ibiza alcanzó las 3.134 instalaciones solares destinadas al consumo propio, un 15,8% más que en 2024. La potencia instalada para este fin se ha multiplicado por veinte en cinco años.

Pese a ello, la demanda eléctrica ascendió a 1.022.543 MWh en 2025, un 6,7% más que el ejercicio anterior y el máximo de la serie analizada desde 2017. Por su parte, la producción de electricidad de las plantas solares conectadas a la red cayó un 3,7%. En conjunto, las fuentes renovables, incluida la electricidad recibida desde fuera de la isla, cubrieron el 15,4% del consumo eléctrico, lejos del objetivo balear del 35% antes de 2030.

La generación de residuos también aumentó. Ibiza produjo 146.178 toneladas en 2025, un 4,2% más que el año anterior y un 26,7% por encima de los niveles de 2010. Esta evolución contrasta con el objetivo establecido por la normativa balear de reducir los residuos un 20% para 2030 respecto a ese año de referencia.

El informe señala, además, las dificultades para separar correctamente la basura. El 82% de los residuos examinados en la fracción resto en el Área Ambiental de Ca Na Putxa podría haberse separado de forma adecuada. Aunque la recogida selectiva mejoró ligeramente, representó el 33,9% de los residuos municipales, frente al objetivo estatal del 55% fijado para 2025.

39 días con el mar por encima de los 28 grados

La evolución ambiental también se refleja en las emisiones y en la temperatura del mar. Las emisiones de gases de efecto invernadero contabilizadas en Ibiza aumentaron un 61,3% en 2025 respecto a 2024, principalmente por el mayor volumen de combustible destinado a la aviación y, en menor medida, por el incremento del consumo de gasóleo A.

En el medio marino, los sensores instalados por el GEN-GOB en la bahía de Talamanca registraron 39 días con temperaturas superiores a los 28 grados a 11,5 metros de profundidad. En 2024, esta situación se produjo durante nueve días.

El calentamiento prolongado puede afectar a las praderas de posidonia, fundamentales para la biodiversidad marina y la conservación de las costas de Ibiza. A esta presión se suma la limitada gestión de los espacios marinos protegidos: solo el 7,9% de la superficie marina incluida en la Red Natura 2000 cuenta con un plan que establece medidas para proteger y conservar sus hábitats y especies.

El crecimiento demográfico y turístico contribuye a contextualizar estos indicadores. La isla recibió 3.377.453 turistas en 2025, un 3,33% más que el año anterior, mientras que la población residente alcanzó los 164.265 habitantes, con un incremento del 1,7%.

Pese a los desafíos, el informe también identifica avances en otros ámbitos, como la agricultura ecológica, cuya superficie alcanzó las 1.590 hectáreas, equivalentes al 20,4% de la superficie agraria útil.

Para Inma Saranova, directora ejecutiva de Ibiza & Formentera Preservation, los resultados reflejan que las mejoras en infraestructuras no bastan para compensar el aumento de la presión sobre la isla. La organización defiende la necesidad de reducir el consumo de recursos, impulsar la reutilización del agua depurada y planificar el crecimiento en función de la capacidad del territorio.

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