Ferrari ha encontrado un nuevo escenario para poner a prueba su obsesión por el rendimiento. No hay asfalto, curvas ni boxes. Tampoco un motor de combustión. El nuevo campo de pruebas de Maranello es el océano y su protagonista se llama Hypersail, un monocasco de 30 metros diseñado para navegar sobre foils a velocidades próximas a los 100 km/h y afrontar, entre otros desafíos, el récord de la vuelta al mundo a vela.
El proyecto, que Ferrari presentó en 2025, entra ahora en una fase decisiva. El barco está prácticamente terminado y la compañía trabaja en la integración de sus sistemas y en la formación del equipo que deberá llevarlo al límite. La previsión actual sitúa las primeras pruebas de mar en el primer trimestre de 2027, con base en el Tirreno, antes de su debut competitivo en aguas mediterráneas a lo largo de ese mismo año.
La ambición es mucho mayor que la de construir un barco rápido. Ferrari quiere utilizar Hypersail como un laboratorio tecnológico sobre el agua, un entorno en el que sus ingenieros puedan experimentar con energía, materiales, electrónica y sistemas de control en condiciones imposibles de reproducir en un automóvil.
Un monocasco que quiere volar
Diseñado por el arquitecto naval francés Guillaume Verdier, Hypersail es un monocasco de 100 pies (30,48 metros) con una arquitectura que combina conceptos procedentes de la Copa América y de los grandes barcos oceánicos.
Su característica más llamativa son los foils. Estas estructuras similares a alas permiten elevar el casco por encima de la superficie del mar cuando el barco alcanza suficiente velocidad, reduciendo drásticamente la resistencia hidrodinámica.
La solución desarrollada para Ferrari introduce además una particularidad: uno de los tres puntos de apoyo del barco es la propia quilla basculante, mientras que los otros corresponden al foil del timón y, alternativamente, a los dos foils laterales.
El resultado es un barco que puede navegar prácticamente separado del agua y que ha sido concebido para mantener velocidades de crucero extraordinariamente elevadas durante largas travesías.
El diseñador Verdier ha señalado que el proyecto apunta a medias de alrededor de 50 nudos, unos 92 km/h, en condiciones adecuadas. En las simulaciones y pruebas de los sistemas realizadas hasta ahora, el barco ya ha superado los 40 nudos con viento lateral moderado.
Pero en el océano la velocidad es solo una parte del problema. A medida que el casco se eleva, la estabilidad se vuelve mucho más delicada, especialmente cuando aparecen olas grandes. Por eso, buena parte de la tecnología desarrollada por Ferrari se concentra en algo menos visible que los foils: el control electrónico del barco.
El software que mantiene el Ferrari sobre el agua
Hypersail contará con un sistema de control de vuelo capaz de realizar ajustes constantes sobre los foils, la quilla y sus superficies móviles. La idea tiene un claro paralelismo con los sistemas electrónicos que Ferrari emplea en sus automóviles. En lugar de limitarse a que el navegante corrija manualmente cada movimiento, el barco utilizará sensores, actuadores y algoritmos para reaccionar continuamente ante los cambios de velocidad, viento y posición.
Ferrari ha trasladado a este proyecto parte de la experiencia acumulada durante años en el desarrollo de suspensiones, sistemas eléctricos y control dinámico para sus coches de altas prestaciones. La transferencia tecnológica, sin embargo, funciona en las dos direcciones: el barco también se está convirtiendo en un banco de pruebas para soluciones que podrían tener aplicaciones futuras en el automóvil.
Una de las características más ambiciosas del Hypersail es su sistema energético. Ferrari quiere que el barco pueda operar durante semanas en el océano sin depender de combustibles fósiles para generar la electricidad que necesita a bordo. Para conseguirlo, el proyecto combina diferentes fuentes de generación renovable.
La cubierta integra aproximadamente 100 metros cuadrados de paneles solares, mientras que en la parte posterior se instalarán turbinas eólicas. El sistema se completa con la energía que puede producir la propia tripulación durante las maniobras.
Todo ello alimenta una arquitectura eléctrica diseñada alrededor de dos niveles principales de tensión, 48 y 800 voltios en corriente continua, que permiten gestionar desde los sistemas auxiliares hasta los elementos de mayor demanda energética.
En septiembre de 2026, Ferrari añadió además un nuevo socio tecnológico al proyecto: ABB, que colaborará en el desarrollo de la arquitectura eléctrica de corriente continua y en la gestión y distribución de la energía generada a bordo. El objetivo es convertir el Hypersail en una especie de microrred eléctrica flotante capaz de producir, almacenar y distribuir su propia energía mientras navega.
La filosofía llega hasta uno de los elementos más tradicionales de cualquier velero: los tripulantes. Ferrari ha desarrollado el denominado Winch by Wire, un sistema que elimina parte de la conexión mecánica convencional entre el esfuerzo del tripulante y el mecanismo que mueve las velas.
Los navegantes continúan realizando físicamente el trabajo, pero el movimiento se transforma en electricidad que puede almacenarse y utilizarse posteriormente.
Para Ferrari, es otra oportunidad de aplicar en el mar tecnologías procedentes del automóvil. Los motores utilizados en los pedestales eléctricos están relacionados con soluciones empleadas en sistemas de suspensión activa de modelos como el Purosangue y el F80. El barco se convierte así en una suma de pequeños intercambios tecnológicos entre dos mundos que, a primera vista, tienen poco en común.
Del F80 y el Luce al océano
Uno de los ejemplos más llamativos está en el sistema encargado de mover los grandes apéndices del barco. El Hypersail utiliza tecnología eléctrica de 800 voltios derivada del eje eléctrico trasero desarrollado para el Ferrari Luce, mientras que otros movimientos de respuesta rápida recurren a motores eléctricos de 48 voltios. La elección no es casual. En un barco que pretende navegar durante semanas en condiciones extremas, la fiabilidad de los sistemas es tan importante como su potencia.
Ferrari ha aplicado también herramientas de simulación y análisis de materiales desarrolladas en el sector del automóvil para estudiar componentes fabricados en fibra de carbono, titanio y otros materiales de altas prestaciones.
El proyecto ya ha generado más de una veintena de patentes, según la información más reciente facilitada por Ferrari y sus responsables técnicos.
Un Ferrari que no se venderá
Hypersail no es el comienzo de una nueva división de yates de lujo. Ferrari no pretende entrar en el mercado de embarcaciones para clientes particulares. La compañía lo concibe como un prototipo tecnológico y deportivo.
Esa diferencia es importante. El barco no ha sido diseñado para ofrecer comodidad, autonomía de crucero o grandes espacios habitables. Todo en él está subordinado a una pregunta: hasta dónde puede llegar un monocasco oceánico cuando se eliminan las limitaciones tradicionales y se aplican al proyecto las herramientas de una compañía especializada en vehículos de altas prestaciones.
El paralelismo con el programa Hypercar de Ferrari tampoco es accidental. La marca ha trasladado al Hypersail la misma filosofía de competición de resistencia que ha aplicado en el Mundial de Resistencia y en las 24 Horas de Le Mans.
De Giovanni Soldini a Enrico Voltolini
El proyecto comenzó bajo la dirección del navegante italiano Giovanni Soldini, una de las figuras más reconocidas de la vela oceánica. Soldini participó en las primeras fases del diseño, construcción y formación del equipo.
En abril de 2026, Ferrari anunció el cambio de etapa del programa y situó al ingeniero naval y navegante Enrico Voltolini como nuevo Project Leader. Voltolini, que ha trabajado en proyectos de alta competición como la Copa América y SailGP, es actualmente el responsable de liderar la fase de construcción y pruebas del Hypersail, con base en Pisa. Su tarea es convertir un prototipo extremadamente complejo en un barco capaz de competir en océano abierto.
La estructura del equipo tampoco responderá necesariamente al modelo tradicional de un velero oceánico. Ferrari trabaja con especialistas en navegación, control de foils, trimado, navegación y gestión técnica, con la intención de repartir funciones que tradicionalmente recaían en una única figura al frente del barco.
El récord que espera al otro lado del horizonte
El gran objetivo del programa es el Trofeo Julio Verne, la vuelta al mundo a vela con tripulación y sin escalas. La referencia actual pertenece al Sodebo Ultim 3 de Thomas Coville, que completó la circunnavegación en enero de 2026 en 40 días, 10 horas, 45 minutos y 50 segundos, después de recorrer 28.315 millas náuticas a una velocidad media de 29,17 nudos.
Es una referencia especialmente exigente. Ferrari no solo tendrá que construir un barco capaz de navegar a gran velocidad, sino mantenerlo operativo durante miles de millas, con la tripulación sometida a condiciones meteorológicas extremas y con sistemas eléctricos que no pueden permitirse fallos.
Por eso, el primer objetivo no será batir inmediatamente el récord. Hypersail necesita acumular horas de navegación, probar sus sistemas y descubrir cómo se comporta su arquitectura de foiling en el océano real. El calendario contempla las primeras pruebas de mar en el primer trimestre de 2027, con una base en el Tirreno, y el debut en regatas oceánicas mediterráneas a lo largo de 2027.
La verdadera carrera empieza ahora
Ferrari tiene por delante un proceso que puede prolongarse hasta 2031. El Hypersail no estará completamente desarrollado el día que toque el agua: su evolución comenzará precisamente entonces.
Esa es, probablemente, la parte más interesante del proyecto. Maranello no ha construido simplemente un barco rápido, sino una plataforma en la que probar cómo se comportan en un entorno extremo algunas de las tecnologías que están definiendo la siguiente generación de sus automóviles. En tierra, Ferrari lleva décadas persiguiendo décimas de segundo. En el mar, la unidad de medida será distinta: millas, días y océanos enteros.
Y mientras el Sodebo Ultim 3 marca hoy el tiempo que hay que superar, el Hypersail se prepara para descubrir si la tecnología que nació entre coches de competición, baterías, fibra de carbono y sistemas electrónicos puede hacer que un monocasco de 30 metros llegue antes que nadie al otro lado del mundo.

