El rey de Noruega, Harald V, ha fallecido este viernes 28 de agosto de 2026, a los 89 años. Y aunque su figura quedará inevitablemente asociada al reinado que comenzó en 1991, para el mundo de la vela Harald fue algo más que un aficionado con un barco. Fue regatista, skipper, campeón del mundo, olímpico y, durante décadas, una de las personalidades más reconocibles de la vela noruega.
Su relación con el deporte había comenzado mucho antes de convertirse en rey. En 1948, su abuelo, el rey Haakon VII, le regaló su primera embarcación, una 12,5 kvm llamada Fram I. Tenía 11 años y, según recoge Aftenposten, ya entonces empezó a destacar como joven talento de la vela. Aquello fue el comienzo de una relación que duraría prácticamente toda su vida.
Harald pasó por numerosos barcos y clases. Navegó en 5,5 metros, Soling, Half Tonner, One Tonner, ILC 40, Farr 50 y TP52. La sucesión de embarcaciones bautizadas como Fram se convirtió en una especie de diario de navegación de su carrera deportiva. Con Fram III compitió en los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964; con Fram IV acudió a México 1968, y con uno de sus Soling participó en Múnich 1972. Fueron sus tres participaciones olímpicas.
En Tokio, además, fue el abanderado de Noruega durante la ceremonia inaugural. No regresó con una medalla, pero aquellos Juegos representaron el escenario internacional de una carrera que todavía estaba empezando a adquirir una dimensión mayor. El gran momento deportivo llegaría décadas después.
En julio de 1987, cuando todavía era príncipe heredero, Harald y su tripulación conquistaron en Kiel el Campeonato del Mundo de la clase One Tonner a bordo del Fram X. El barco había sido diseñado por el neozelandés Bruce Farr y se convirtió en uno de los grandes protagonistas de su trayectoria. Un año después, el mismo equipo consiguió el bronce mundial.
Aquel título situó a Harald entre los grandes nombres de la vela noruega y demostró que su actividad sobre el agua no tenía demasiado que ver con la imagen de un miembro de la realeza que sale a navegar ocasionalmente. Competía. Y competía en serio.
De los grandes veleros al Sira
La historia náutica de Harald está inseparablemente ligada a otra embarcación: Sira. Construido en 1938 y diseñado por Johan Anker, uno de los grandes nombres del diseño naval noruego, el 8 Metre había pertenecido originalmente al padre de Harald, el rey Olav V. El entonces príncipe heredero había participado en el proyecto y finalmente ganó el barco en un sorteo entre sus propietarios. Olav navegó con él durante décadas.
Harald también había navegado en Sira desde joven. Su relación con el barco se remontaba a los años cincuenta y, con el paso del tiempo, aquella embarcación histórica pasó a ocupar un lugar central en su propia carrera.
En 2008 llegó uno de los episodios más extraordinarios de la historia del barco. Sira había sufrido un deterioro considerable y necesitó una profunda restauración. Aftenposten describe un casco con grandes grietas, madera podrida y elementos de la jarcia afectados por la corrosión. Después de los trabajos, el barco volvió al agua y a la competición. Y regresó para ganar.
Harald y su tripulación se proclamaron campeones del mundo de 8 Metre en la categoría de barcos clásicos en Hankø en 2008, recuperando para la competición un barco concebido en los años treinta. La imagen resume bien el particular vínculo entre la tradición marítima noruega y la biografía del monarca: un rey navegando en el mismo barco que había pertenecido a su padre y que había sido diseñado décadas antes de su nacimiento.
Ocho años después, en 2016, Harald volvió a disputar el Mundial de 8 Metre en Toronto con Sira. Tras la primera jornada, el barco ocupaba la segunda posición entre los clásicos y la séptima en la clasificación general. En 2022 volvió a hacer lo que probablemente mejor definía su relación con la vela: competir.
A los 85 años, Harald participó en el Campeonato del Mundo de 8 Metre celebrado en Ginebra. Había entrenado durante toda la primavera con su tripulación y ocupaba a bordo un papel relacionado especialmente con las decisiones tácticas y la velocidad del barco. Aquel campeonato sería el último de su carrera como regatista de competición.
La Casa Real noruega confirma que continuó participando en regatas nacionales e internacionales hasta 2022, cuando dio por terminada su etapa como regatista de competición.
Fram XV: el rey que quiso crear una cantera
Si Sira representa la tradición, Fram XV explica otra faceta de Harald: su voluntad de impulsar la vela noruega. El barco era un Farr 50 de 51 pies construido en Nueva Zelanda en 2002. Pesaba 10,5 toneladas, tenía un mástil de 23 metros y estaba construido con materiales de alta tecnología, incluyendo kevlar y un mástil de carbono. Harald ejercía como skipper. Con él consiguió un Campeonato de Europa, un tercer puesto en un Mundial y varias victorias en la Færderseilasen.
En 2008 decidió ponerlo a disposición de la Federación Noruega de Vela durante un año. El objetivo era mucho más ambicioso que simplemente prestar un barco: quería contribuir a formar una nueva generación de navegantes capaces de llegar a las grandes competiciones internacionales, incluida la America’s Cup y la Volvo Ocean Race.
El proyecto permitía seleccionar jóvenes regatistas, entrenarlos con el Fram XV y contar además con miembros de la propia tripulación de Harald como instructores.
Es uno de los episodios que mejor explican su legado: Harald no solo acumuló títulos y barcos; también utilizó unos y otros para intentar desarrollar la siguiente generación de la vela noruega.
Una carrera que llegó hasta 2026
Su retirada de la competición no significó que Harald abandonara la vela. En junio de 2026, apenas unos meses antes de su muerte, seguía ejerciendo como director de regata y juez en las H.M. Kongens Serieseilaser. Desde la embarcación real Stjernen, construida en 1935, siguió las pruebas, dio las salidas de las diferentes clases, recibió a los barcos en la llegada y decidió los recorridos.
La competición tiene además un componente histórico especialmente significativo. Fue instaurada por Haakon VII en 1919, y desde entonces se ha convertido en una de las tradiciones más antiguas de la vela deportiva noruega. Harald había ejercido como director de regata y juez, con pocas excepciones, desde 1991.
Es difícil encontrar una manera más gráfica de resumir su relación con la vela. Incluso después de dejar de competir, siguió formando parte de la regata desde el lado del comité y de la organización.
La Færderseilasen fue otra de sus grandes constantes. Harald participó en ella durante años con distintos Fram y con Sira. Aftenposten recuerda, por ejemplo, cómo llegó a disputar la prueba teniendo que salir apresuradamente de una reunión del Gobierno en el Palacio Real para poder llegar a tiempo a la salida.
Porque, en el caso de Harald V, navegar nunca fue simplemente una afición de un rey. Fue una disciplina deportiva que practicó desde niño, una competición en la que ganó títulos, una tradición familiar que heredó de su padre y una herramienta con la que trató de fortalecer la vela de su país.
Desde aquel pequeño Fram I que recibió en 1948 hasta Sira, el histórico 8 Metre de su padre; desde los Juegos Olímpicos hasta el Mundial de Kiel; desde los One Tonners y los Farr 50 hasta el TP52 Fram XVI, su biografía puede leerse también como una historia de la evolución de la vela durante la segunda mitad del siglo XX y los primeros años del XXI.
Harald dejó de ser un regatista de competición en 2022. Pero no dejó de navegar del todo. Y en junio de 2026, a bordo de Stjernen, seguía dando las salidas de las regatas. Se puede decir, de alguna forma, que estuvo navegando casi hasta el final de sus días.

