La colección Villeret debe su nombre al pueblo que vio nacer a la Casa Blancpain en 1735. Los modelos Villeret se caracterizan por la pureza de sus líneas, su elegancia atemporal y la técnica de sus movimientos de manufactura. Todos estos incuestionables atributos son ahora realzados gracias a la sublime esfera azul noche de la que se revisten dos relojes insignia de la colección.

Un dúo de esferas azules para la colección Villeret

Blancpain Villeret Quantième Ultraplate.

La más clásica de las colecciones de Blancpain combina este año la pureza de sus líneas con la infinidad del azul. Este color, íntimamente vinculado a la identidad de Blancpain, se presenta ahora en dos piezas emblemáticas de la familia Villeret hechas de oro rojo: el Quantième Complet y el Ultraplate.

El elegante Villeret Ultraplate encarna los códigos estéticos de la colección con un estilo fino y moderno. Las indicaciones de las horas y los minutos se complementan con un gran segundero central, así como con una ventanilla para el calendario a las 3 h, cuyas proporciones han sido especialmente diseñadas para garantizar el equilibrio visual y un confort de lectura óptimos. Esta pieza está animada por el movimiento automático 1151, que permite una autonomía de 4 días gracias a sus dos barriletes montados en serie y a sus resortes de alto rendimiento.

Blancpain Villeret Quantième Complet.

El Villeret Quantième Complet conjuga en perfecta armonía un calendario completo con las fases de la luna. Su esfera presenta discretas ventanillas a las 12 desde las que se ven el día de la semana y el mes, un calendario con aguja serpentina y las fases de una luna de rostro pícaro a las 6 h. El movimiento automático 6654 anima este reloj provisto de un sistema de seguridad que lo protege ante cualquier mala manipulación de sus funciones.

Juntas, estas nuevas piezas combinan por primera vez una esfera azul noche con una caja de oro rojo de 40 mm. Símbolo de nobleza y refinamiento, el azul acentúa su profundidad y reflejos gracias al acabado soleado de la esfera. Al dorso de los nuevos modelos siguen descubriéndose sus encantos, visibles tras un fondo de zafiro; los movimientos presentan decoraciones cuidadosamente ejecutadas, semejantes a la decoración “côtes de Genève” que adornan los puentes y al motivo nido de abeja que podemos admirar en las masas oscilantes de oro rojo.

Nuevas interpretaciones acordes con su tiempo

Desde hace décadas, Blancpain se empeña en reinterpretar sutilmente su línea Villeret, conservando siempre sus rasgos más emblemáticos. Con este espíritu, la Manufactura revisita este año un gran clásico: el Villeret Ultraplate con calendario de 38 mm. Un reloj ultraplano con calendario de 38 mm de un diámetro que ostenta con modernidad los códigos estéticos de la colección. La esfera blanca u opalina, según el material de la caja –acero u oro rojo, respectivamente–, es luminosa y está sublimada por 28 apliques de oro meticulosamente dispuestos y fijados a mano que conforman los números romanos de los índices. Si bien en la esfera predomina su sencillez, el fondo de zafiro en el dorso de la pieza revela un movimiento colmado de estructuras y contrastes, el calibre Blancpain 1150. Perlado y decorado con las tradicionales côtes de Genève, este calibre posee además una masa oscilante de oro con un motivo de nido de abeja. El nuevo Villeret Ultraplate de Blancpain traduce el paso del tiempo con fineza y pureza en una caja con dimensiones ideales para todos. Aquellos que deseen un toque de brillo podrán optar por un modelo engastado.

Y además, este año, Blancpain también reinterpreta su Quantième Complet con fase de la luna de 38 mm. Emblema de la colección Villeret, esta combinación de complicaciones distingue a la marca desde hace casi cuatro décadas. Su éxito se debe a su utilidad, así como a su diseño y construcción. Unas finas aberturas permiten visualizar el día de la semana y del mes. Para la indicación de la fecha, Blancpain suele utilizar una aguja serpentina de acero azulado. El nuevo modelo Villeret Quantième Complet de 38 mm rinde homenaje a la herencia de la relojería mecánica, adoptando a la vez los rasgos contemporáneos de la colección. Con este espíritu, la esfera presenta índices elegantes sutilmente reelaborados y agujas en forma de hojas de salvia caladas. La fase de la luna también ha sido rediseñada. Estos códigos estéticos garantizan la claridad de la lectura y la pureza estilística de la pieza, respetando al máximo la identidad de Villeret. La caja de este nuevo modelo, otro signo distintivo de la colección, se caracteriza por un bisel double pomme delicadamente redondeado y un perfil depurado. Disponible en acero con una esfera blanca y en oro rojo con una esfera opalina, los índices de oro y las agujas hacen juego con el color de la caja. Cada reloj también cuenta con una versión con piedras engastadas.