Venezuela corre por su sangre y su pueblo, en el corazón. Quizá por eso Alberto Vollmer (quinta generación familiar) tiene claro que los 225 años de trayectoria de Ron Santa Teresa no pueden contarse sin los puntos de inflexión que hablan de retos superados, y de momentos disfrutones en cada brindis. Hoy, cincuenta años después de que su padre, Alberto J. Vollmer, iniciara la internacionalización de la marca, Alberto y su hermano Henrique no solo han incrementado las ventas de Santa Teresa, sino que han hecho de la parte social uno de los ingredientes principales en cada trago. Presentes en más de cien países, su leitmotiv pasa por plasmar el territorio venezolano en cada botella. A futuro aspiran a liderar la categoría de ron super premium a nivel mundial.

¿Cómo mantiene una empresa tan legendaria los valores tradicionales 225 años después?

Hemos aprendido que lo que hicimos en el pasado nos trajo a donde estamos hoy y lo que hagamos hoy nos llevará a construir el futuro. En Santa Teresa evaluamos muy bien el perfil de nuestros colaboradores, porque más allá de sus fortalezas como trabajador, tenemos que ver al ser humano. Una persona que comulga con sus valores te hace llegar más lejos, y la compañía también avanza.

Transformación en cada reto, inspiración en el pueblo venezolano, respeto por la naturaleza, tradición, maestría. ¿Hay otros valores nuevos que habéis incorporado con las nuevas generaciones?

Cada generación ha recogido aprendizajes que nos han permitido forjar nuestro espíritu, incorporando tres valores importantes: la resiliencia para enfrentar las adversidades, el compromiso con nuestras comunidades y, nuestra razón de ser, transformar vidas.

¿Cómo se hace patria con un producto tan emblemático dentro de un país cuya economía fluctúa de forma recurrente?

A lo largo de nuestra historia hemos visto y experimentado de todo: guerra de independencia, caudillos, periodos democráticos, depresiones económicas, crecimiento, hiperinflación, etcétera. Nunca hemos atravesado aguas tranquilas, pero eso nos ha ayudado siempre a salir adelante. Sacamos a flote la compañía después de una crisis financiera muy fuerte que vivió nuestro país y aplicamos
un plan para reducir costos, con lo que logramos el renacer de Santa Teresa y desde ese momento, trabajamos por llevar los mejores rones venezolanos al mundo. Esto ha sido posible gracias a nuestros más de dos mil empleados directos e indirectos, más de mil privados de libertad que están aprendiendo los valores a través del rugby con el Proyecto Alcatraz, los doscientos miembros de bandas reinsertados en sociedad y los más de dos mil niños de nuestra comunidad alejados de la violencia.

«CADA GENERACIÓN HA RECOGIDO APRENDIZAJES QUE NOS HAN PERMITIDO FORJAR NUESTRO ESPÍRITU, INCORPORANDO VALORES IMPORTANTES PARA NOSOTROS»

No se concibe Ron Santa Teresa sin estos pilares sociales…

No concebimos ningún triunfo de la empresa de espaldas a la comunidad que nos acompaña. La única razón por la cual hacemos ron es para poder seguir transformando vidas. Por eso, hemos desarrollado iniciativas sociales que buscan mejorar las condiciones de vida de los habitantes del municipio Revenga, reinsertar en la sociedad a bandas delictivas y alejar de la violencia a niños y jóvenes que hoy en día juegan y practican los valores del rugby dentro de la Hacienda. Más allá de Revenga, hemos llevado el rugby a treinta y seis prisiones a nivel nacional, con lo que masificamos el alcance de la transformación. Nuestros jugadores de Alcatraz Rugby Club se han convertido en un equipo que compite en torneos internacionales. Contamos con diez embajadores de marca que vienen de los programas sociales y actualmente llevan experiencias por los bares más prestigiosos como mixólogos.

¿Por qué el rugby para la integración?

Una de nuestras premisas es entender el problema, olvidarnos del papel de víctimas y victimarios, para generar soluciones sostenibles a largo plazo. Siempre hemos sido de la convicción que la misma capacidad que el ser humano tiene para hacer el mal, la tiene para hacer el bien. No hacemos esto para vender ron, vendemos ron para poder seguir transformando vidas y brindando segundas oportunidades. El rugby desmonta esas jerarquías basadas en la violencia y construye nuevas, apoyadas en las destrezas de cada individuo, logrando la igualdad de condiciones.

¿Qué se tomaría en un día de inicio de otoño, como hoy?

Para acompañar un buen ron, lo más importante es una buena compañía, por lo que me reuniría con mi familia y mis amigos. Elegiría un Cojonudo, que lleva 60ml de Santa Teresa 1796, 30ml de agua gasificada y un twist de naranja. Es un cocktail sencillo, que no necesita mucho y realza al ron. Igual que los buenos momentos en familia: no necesitas mucho para que sean perfectos.