Por tierra, mar y aire. Si el escenario geográfico fuera una ficha de cata, la Comunidad Valenciana bien podría deleitar a través de todos los formatos. Con la brillante resaca de las últimas incorporaciones de esta tierra al universo Michelin, la Comunidad Valenciana estrena nueva campaña en torno a sus valores turísticos. Con la gastronomía como bandera, empujada por un sector hostelero que representa el buen producto de esta tierra soleada y acariciada todo el año por la brisa del Mediterráneo.

Comunidad Valenciana: destino gastronómico con Estrella es un paraguas impulsado por CONHOSTUR (la Confederación Empresarial de Hostelería y Turismo de la Comunitat) y Turismo Comunitat Valenciana, que recoge el mar y la huerta de una región que este año se ha visto salpicada por seis nuevas Estrella Michelin: Arrels (Vicky Sevilla); Lienzo (María José Martínez); Fierro (a cargo de Carito Lourenço y Germán Carrizo); Kaido (Yoshikazu Yanome); Atalaya (Alejandra Herrador y Emanuel Carlucci) y Peix & Brases, (José Manuel López).

Son los nuevos tocados por la varita de la Guía Roja 2022. La guinda la puso la nueva Estrella para Deessa, restaurante de Quique Dacosta en el exclusivo Mandarín Oriental Ritz Madrid y que dirige con buena mano Ricard Tobella. Valencia en el corazón, sea donde sea.

Pero no es solo rojo el color Michelin: Ricard Camarena mantiene su Estrella Verde en el restaurante homónimo, esa que reconoce el compromiso de los fogones con la sostenibilidad. Un valor en alza en las grandes cocinas valencianas, porque además del arroz, el fuego alumbra frutos de la tierra tan emblemáticos como:

  • La alcachofa de Benicarló
  • La gamba roja de Dénia
  • La granada mollar de Elche
  • El caqui de la Ribera del Júcar
  • Las cerezas de la montaña alicantina
  • La chufa de Valencia
  • Los nísperos de Callosa d´en Sarrià
  • El tomate de El Perelló
  • La clóchina de Valencia que, por otro lado, tan bien ha sabido llevar y tratar con el máximo mimo en su reducto madrileño el gran José Luis García -Berlanga, embajador eterno de la terreta allá por donde vaya (siguiendo el legado de su familia).

Y el turrón… ¡Ay el turrón de Alicante! Ese que endulza paladares y suspiros todo el año. La buena mesa valenciana, su huerta y su litoral son ya un mantra en los listados del turista internacional. Los avalan platos como su eterna paella, su fideuá o su esgarraet; sus guisos populares, sus bodegas y lagares bajo las D.O. Alicante, Utiel – Requena y Valencia.

Porque hay muchos tipos de puertos y, aparte del que baña sus adoquines, están los santuarios de embajadores épicos como La Salita, de Begoña Rodrigo, donde recientemente se presentaba la campaña Destino Gastronómico con Estrella, o Raúl Resino y su restaurante homónimo, Susi Díaz, Kiko Moya, Alberto Ferruz o Luis Valls, este último desde El Poblet. Valencia es ya, en lenguaje millenial, todo un place to be. Uno de esos fondos que tanto reclama la gastronomía más exigente, que alimenta un menú degustación de pases eternos. Porque este pueblo tiene mucho por dar e inspirar.

La vuelta de la Gala Michelin a formato presencial no solo prueba las ganas de volver a brindar, sino también de mirar a esa Dieta Mediterránea que esta comunidad pregona desde cada una de sus cocinas. Valencia es forma de vida, es origen y destino, es excelencia que con estas seis nuevas incorporaciones, se reafirma en el firmamento más hedonista como una tierra – patrimonio.

Un brindis por la terreta, que ya ha hecho de la chaquetilla de cocinero, todo un chaqué.