Empresa francesa de cosméticos y belleza, L’Oréal fue creada en 1909 por el químico Eugène Schueller. Un punto de partida para la que ya es la mayor compañía de belleza del mundo.

Con sede social en París, desarrolla su actividad en 150 países y tiene como principal objetivo que su amplia oferta satisfaga las necesidades –y los gustos– de quienes confían en su formulación.

Desde que su fundador desarrollara una fórmula sintética de productos químicos inofensivos para teñir el pelo, para después vender a los peluqueros de París, hasta los más de 6.000 millones de productos que reparte por el planeta, hay muchos aspectos de esta compañía que cobran importancia diaria en cada operación que realizan –como el logro de ser sostenibles en las cadenas de producción y distribución, y liderar la venta ecommerce de cosméticos y productos de belleza–.

Antoine Vanlaeys, presidente mundial de Operaciones de Grupo L’Oréal, y Omar Hajeri, presidente mundial de Productos Profesionales del Grupo, se sientan en Burgos a conversar sobre esta firma inmersa en crear la belleza que mueve el mundo, y que, curiosamente, tiene gran parte de su origen en España. 

¿Por qué desde Burgos para todo el planeta? 

Antoine Vanlaeys: Son cuatro las razones que justifican que la fábrica que crea la mayor parte de los productos profesionales de la compañía esté en Burgos. Para empezar, por la visibilidad del país y por la cercanía con Francia. Burgos tiene línea directa con el país vecino. También porque desde aquí se puede exportar al resto de países y porque, debido a los 50 años que llevamos operando desde aquí, España se ha convertido en el ecosistema de acción de la mayoría de las operaciones de productos de peluquería. 

¿Y qué supone esta fábrica para la compañía?

A.V.: Para la división de productos profesionales se trata de una fábrica estratégica, ya que representa más de un tercio del total de la producción que luego se reparte a todo el mundo. Esta planta supone una contribución clave a la red industrial de L’Oréal, compuesta por 40 fábricas y 149 centros de distribución en todo el mundo, y en toda la cadena de suministro, con un total de 20.000 personas que trabajan en Operaciones (desde el diseño del packaging, pasando por la fabricación o la distribución).

Un trabajo de 360 grados que requiere mucha logística para que la cadena no sufra alteraciones…

A.V.: Sí, por eso esta fábrica es fundamental, porque es el elemento que une el producto con el consumidor; y, a su vez, es el vínculo más fuerte que la empresa ha creado con sus empleados. La logística no es simple, pero sí consecutiva: los productos pasan de la fábrica a un centro de distribución que tenemos a dos kilómetros de la misma, y de ahí, a los 52 países. ¡Y algo muy importante: todo esto se realiza con el menor impacto mediombiental posible!

Así que es posible ser sostenible siendo un gigante de la fabricación en masa.

A.V.: Totalmente. Eso sí, hay que trabajar mucho para conseguirlo. Con nuestro programa ‘L’Oréal for the Future’ nos hemos convertido en una compañía mundialmente reconocida por nuestros logros en materia de sostenibilidad porCarbon Disclosure Project (CDP).  Y como reto para 2025 está mejorar, todavía más, nuestras cifras en ahorro de agua, energía y residuos. La idea es que este programa sea el futuro de la compañía. Y se está consiguiendo: la concienciación en el equipo -tenemos centros especiales de empleo que educan desde el principio en este aspecto- y fomentamos que haya economía circular en las innovaciones aplicadas a nuestro packaging. Además, nuestra fábrica de Burgos es neutra en emisiones de CO2 desde 2015, además de ser waterloop, usa el agua reciclada en un circuito cerrado durante su proceso productivo, salvo el agua para el consumo humano y la que se incluye en nuestros productos.   Damos al planeta lo que se merece y también lo que nos reclama el consumidor.

Está claro que la sostenibilidad está cambiando los hábitos de consumo, pero, ¿cómo afecta esta crisis a L’Oréal?

Omar Hajeri: Esta crisis de la covid ha sido un momento crucial en nuestra historia. La pandemia ha acelerado drásticamente tres tendencias principales: la digitalización de los salones, la explosión del ecommerce y el auge de los peluqueros independientes. Ha revelado lo importante que esta profesión (la peluquería) es para las personas. Con respecto al comercio electrónico, por ejemplo, en la división de Productos Profesionales ya supone el 20% de nuestra facturación total, a cierre de 2020, y las ventas por este canal aumentaron un +96.6%.

Y en cuanto a los mercados internacionales, ¿cómo opera L’Oréal?

O.H.: En 2020 superamos al mercado en todas las regiones y la movilización de nuestros equipos llevó a un repunte impresionante de nuestra división. En Norteamérica, a un 9%, donde nuestra red de distribución llamada Salon Centric trabaja a pleno pulmón para llegar a los peluqueros independientes. En Europa Occidental hemos ganado 11.000 nuevos salones y hemos acelerado en ecommerce. Y en Asia Pacífico, el crecimiento se ha amplificado por una China a +78%. Allí hemos encontrado la estrategia ganadora: servicios personalizados en los salones, live streaming y comercio electrónico. 

No en todos los continentes se opera igual, pero, ¿cuál ha sido la evolución de la industria peluquera a raíz de la pandemia?

O.H.: Nos hemos centrado en cuatro prioridades. Hemos conseguido que nuestros clientes, nuestros peluqueros, lleguen más lejos a un menor coste, al digitalizar dos motores clave de la división: la toma de pedidos y la educación. Aceleramos enormemente nuestro comercio electrónico, tanto B2B como B2C. También aceleramos en social commerce con los peluqueros en el centro, lo que les permitió vender directamente online a sus consumidores, lo cual es un nuevo cambio. Dentro de este nuevo ecosistema, nuestras marcas se han adaptado y demostrado su atractivo único. El mejor ejemplo es Kérastase, a un +14% durante el año 2020, demostrando liderazgo en innovación y ejecución profesional, a través de todos los canales.