Un año más, Audi ha puesto en marcha la nueva temporada de cursos avanzados de conducción que organiza para sus clientes. Muchos de los propietarios de estos vehículos no son conscientes, en ocasiones, de las posibilidades de que disfrutan o, sabiéndolo, no se atreven a ponerlas a prueba en carreteras convencionales. Para unos y otros están diseñadas estas jornadas, en las que se exprimen los coches y se descubren los trucos de colocación de manos y posición de cabeza con respecto al techo y pilar B, las técnicas adecuadas de frenada y esquiva, con y sin ABS, y la trazada de curvas y precisión de trayectoria.

En Forbes participamos en la primera convocatoria de las Experiencias de conducción de Audi, que tuvo lugar entre los pasados días 15 y 17 de mayo en el circuito del Jarama de Madrid y que proseguirá entre los días 26 y 28 en el circuito de Montmeló de Barcelona. En el transcurso de nuestra experiencia pudimos conducir los dos bólidos más impresionantes que ha producido el fabricante alemán: el R8 Coupé V10 performance y el Audi RS e-tron GT. El menor peso y la agilidad del superdeportivo de gasolina que se dio a conocer en la tercera entrega cinematográfica de “Iron Man” (era el coche del héroe, el empresario tecnológico Tony Stark), frente a la aceleración instantánea del sedán 100% eléctrico.

El propósito de la experiencia no era enfrentar uno con otro, pero en su transcurso sí pudimos comprobar las extraordinarias y altísimas prestaciones de ambos. El recién llegado RS e-tron GT pesa 2.420 kilos y ofrece 646 CV de potencia. Según las especificaciones que facilita el fabricante, acelera de 0 a 100 km/h en 3,3 segundos y alcanza una velocidad máxima (limitada electrónicamente) de 250 km/h. El R8 Coupé V10 performance, por su parte, pesa casi un quintal y medio menos (1.680 kilos) con algo menos de potencia, 620 CV. Su menor peso permite que su aceleración sea algo más rápida (3,1 segundos) y cuenta con una velocidad máxima muy superior (331 km/h). ¿Quién ganará? Depende de cómo se quiera ver…

Entre las características fundamentales de los vehículos eléctricos hay que citar, fundamentalmente, dos: la primera, que toda la potencia de su par-motor se ofrece de forma instantánea, por lo que la aceleración se percibe rapidísima, y la segunda, que su centro de gravedad es sensiblemente más bajo, al poder situar sus baterías (los elementos más pesados del coche) debajo del suelo del habitáculo. Gracias a estas características, el RS e-tron GT sale disparado en cuanto se pisa a fondo el acelerador y toma las curvas como si fuera sobre raíles, sin necesidad de ser un gran conductor, y, además, con muchas más comodidad que en el R8, que no cuenta con un confort de marcha de berlina de representación (que es de lo que el e-tron GT está más cerca, en apariencia). Este coche en particular tiene, además, una frenada excelente, pero ahí entra en juego lo que se puede aprender en los cursos avanzados de conducción, para que las inercias que generan sus casi dos toneladas y media de peso no terminen con el coche fuera de pista.

Por su parte, el R8 no despista en absoluto: es un superdeportivo, y como tal hay que tratarlo. Su aceleración es ligeramente más veloz que en el e-tron GT, pero no lo parece, porque al ir pasando de marchas la potencia va subiendo y bajando constantemente: no la ofrece de forma continua como sucede en el eléctrico, por lo que este da la (falsa) sensación de tener una aceleración más salvaje. En curva, en cambio, su comportamiento es mucho más nervioso y precisa de un proceso de adaptación más prolongado para alcanzar una conducción llamémosla normal y de mucha experiencia de pilotaje profesional para sacarle todo su rendimiento.

Si hiciéramos un símil con la natación en piscina olímpica o piscina corta, el e-tron GT ganaría al R8 en una carrera a un único largo en piscina de 25 metros, mientras que el R8 ganaría en todas las restantes distancias, aunque, eso sí, a costa de esforzarte un poco más.

Nuevos cursos después del verano

Después de estas experiencias con los bólidos de Audi, la escuela de conducción del fabricante alemán se traslada del 23 al 25 de septiembre al circuito Ascari, en Ronda (Málaga), donde se impartirán los cursos Performance, ideales para sacar el máximo partido a las prestaciones de los vehículos más altos de gama de la marca. Unas semanas más tarde, los cursos Progressive se trasladarán al circuito de Navarra, en Los Arcos, los días 14 y 15 de octubre.

El objetivo de estos cursos es que los participantes se habitúen a la conducción y al comportamiento del vehículo en circuito, mejorando sus habilidades mediante el aprendizaje del arte de la anticipación y el desarrollo de la técnica necesaria para controlar un vehículo de altas prestaciones: cómo dosificar la frenada, controlar la trayectoria ante un imprevisto o seleccionar la mejor trazada y optimizar el agarre de los neumáticos son algunas de las explicaciones que los monitores profesionales de la escuela de conducción de Audi impartirán durante las clases teóricas, antes de pasar a la fase práctica con diferentes pruebas en la pista, incluyendo el rodaje en circuito.

Ambas modalidades de curso son la ocasión perfecta para que los entusiastas de la conducción deportiva puedan perfeccionar su técnica al volante y, además, experimenten en primera persona los placeres de la deportividad eléctrica. Los cursos Sportscar (en Jarama y Montmeló) tienen un precio de 550 euros para los clientes de Audi y 650 para el resto de participantes; los precios de la modalidad Performance son de 420 y 340 euros, respectivamente. Por su parte, en el caso de los Progressive, oscilan entre los 200 euros (cliente) y los 240 euros (no cliente).