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¿Qué perfiles profesionales ganan peso en el sector sanitario?

Ganan peso competencias vinculadas a asuntos regulatorios, gestión de ensayos clínicos, farmacovigilancia, market access, calidad, análisis de datos, inteligencia artificial aplicada a la sanidad, comunicación científica o gestión de proyectos

Estudiantes universitarios prestan atención a la sesión educativa

La industria farmacéutica, biotecnológica y de tecnología sanitaria vive un momento de crecimiento. Solo la industria farmacéutica innovadora genera ya más de 56.000 empleos directos en España, que superan los 270.000 si se consideran los efectos asociados, mientras que el sector MedTech suma más de 54.000 profesionales, con un 96% de empleo indefinido. A ello se suma un ecosistema biotecnológico formado por 1.014 empresas, responsable de, aproximadamente, el 1,2% del PIB nacional. Sin embargo, este crecimiento no ha hecho necesariamente más sencillo acceder al sector. Al contrario. A medida que la industria gana peso económico y tecnológico, también aumenta la especialización de los perfiles profesionales que necesita.

El cambio responde, en buena medida, a la propia transformación del negocio de la salud. Ciencia, regulación, tecnología y estrategia empresarial conviven cada vez más dentro de las compañías, ampliando las oportunidades laborales pero también las competencias necesarias para aprovecharlas. “Hoy la empleabilidad en salud ya no depende solo de haber estudiado una disciplina concreta, sino de saber traducir ese conocimiento a las necesidades reales de una industria altamente regulada y tecnológica”, explica Irene Campos, CEO y cofundadora de Farma Leaders Talento.

Según Farma Leaders Talento, farmacéuticos, biólogos, químicos, ingenieros biomédicos y profesionales sanitarios continúan siendo perfiles fundamentales para estas compañías. La diferencia es que la formación técnica constituye cada vez más el punto de partida y no necesariamente el perfil completo que busca una empresa. Ganan peso competencias vinculadas a asuntos regulatorios, gestión de ensayos clínicos, farmacovigilancia, market access, calidad, análisis de datos, inteligencia artificial aplicada a la sanidad, comunicación científica o gestión de proyectos.

Esta mayor especialización convive con la necesidad de profesionales capaces de trabajar entre disciplinas. Resolver problemas, adaptarse al cambio, integrarse en equipos multidisciplinares o traducir información científica a perfiles vinculados al negocio son habilidades que adquieren relevancia en organizaciones donde diferentes departamentos intervienen en el recorrido de una innovación hasta llegar al mercado.

Según Farma Leaders Talento, este escenario está modificando también los criterios de selección. Las empresas no buscan, únicamente, buenos expedientes académicos, sino candidatos que comprendan el funcionamiento de la industria y sean capaces de identificar qué valor pueden aportar dentro de ella.

La principal barrera no es la falta de vocación

El interés por desarrollar una carrera profesional en el sector salud continúa creciendo, impulsado por la estabilidad del empleo, el impacto social de la actividad y el desarrollo científico y tecnológico. No obstante, para muchos jóvenes el principal obstáculo aparece una vez terminan la universidad.

Existen decenas de posiciones junior poco conocidas que rara vez forman parte de los itinerarios universitarios tradicionales. Hablamos de los Medical Science Liaison (MSL), Regulatory Affairs, Clinical Research Associate (CRA), Pharmacovigilance, Access o Product Specialist en MedTech. A ello se suma que muchas ofertas solicitan experiencia previa, conocimiento del funcionamiento de la industria o familiaridad con procesos regulatorios, requisitos difíciles de adquirir durante la formación universitaria convencional.

Dos de los roles que más dudas generan son el Medical Science Liaison y el Medical Advisor. El primero trabaja en el terreno, visitando hospitales y especialistas para divulgar información científica objetiva. El segundo desempeña una función más estratégica desde las oficinas centrales. Según los datos de Farma Leaders Talento, el sueldo de un MSL en España parte de los 35.000-45.000 euros en los primeros años y puede superar los 75.000 euros en dirección, una horquilla que refleja el atractivo económico de estas posiciones dentro de la industria farmacéutica.

En este marco, cada vez más estudiantes y recién graduados optan por complementar su formación con programas especializados que les permitan comprender el funcionamiento del sector antes de incorporarse al mercado laboral. «La formación específica tiene sentido cuando ayuda a entender cómo funciona la industria, acerca al estudiante a profesionales en activo y le permite construir un perfil reconocible para las compañías. No promete empleo; facilita que el talento sea más visible y esté mejor preparado para acceder a él», concluye Irene Campo.

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