La forma en que dimos respuesta a la satisfacción del derecho humano a la atención sanitaria y a la protección de la salud desde la Constitución, la Ley General de Sanidad y la Ley de Cohesión y Calidad, nos ha permitido gozar de un Sistema Nacional de Salud con significativas ventajas competitivas a fecha de hoy.
Esas ventajas se plasman en diferentes ámbitos. Dispone de una cobertura universal equitativa, con acceso igualitario a un amplio catálogo de prestaciones, que supera con creces al anterior modelo “bismarckiano” de Seguridad Social.
Su financiación responde al valor de la solidaridad, al fundamentarse en la fiscalidad general y los Presupuestos Generales del Estado. Coexiste con un sistema de aseguramiento privado, sin exclusión del derecho a la atención en el sistema público. Es, sin lugar a duda, un contribuyente muy importante a la cohesión social y un motor económico.
Su modelo organizativo descentralizado, en base al principio de subsidiariedad, hace decisor a aquel que está más próximo al problema y con mayor interés en resolverlo sobre cómo aplicar las políticas de atención sanitaria y que recursos emplear.
Sitúa a la Atención Primaria como pilar, al tiempo que dispone de centros hospitalarios con importantes proyectos de investigación y ensayos clínicos. Su capital humano está dotado de un buen porcentaje de Talento profesional. Dispone de espacios de colaboración público-privada en el ámbito asistencial y en el de la innovación biomédica y tecnológica.
Con todo ello debe enfrentarse a diferentes desafíos como al del envejecimiento que afecta tanto a la población a atender como al de su propio capital humano. También, al desafío de la rápida y disruptiva innovación biomédica y tecnológica, que debe impulsar e incorporar con agilidad, así como el de la presencia del parecer de los pacientes en todos los ámbitos.
Para ello debe aprovechar todas sus ventajas competitivas mediante las reformas estructurales oportunas que hagan sostenible la respuesta que hemos dado al derecho humano a la atención sanitaria. Al tiempo, harán más atractiva la colaboración público-privada necesaria para hacerla sostenible.
La respuesta asistencial debe avanzar desde su modelo actual divisional a un modelo más preventivo y predictivo que contemple el impacto social de la enfermedad. Simultáneamente deberá seguir avanzando en procesos que cuiden de las enfermedades cronificadas, sin menoscabo de los procesos agudos y de riesgo vital. Para ello, contando con el apoyo de las tecnologías de la información, configurar un Espacio Nacional de Datos resulta un eje estratégico a desarrollar, útil también para el diseño de esos nuevos modelos atención.
Las Med Tech ya aportan mucho de lo necesario en dispositivos, equipos, software, soluciones digitales y herramientas diagnósticas en base a la aplicación de Inteligencia Artificial.
Por otro lado, la innovación biomédica incide en la curación y cronificación de las enfermedades de forma significativa, como ha sido siempre pero ahora de forma acelerada y más costosa. Todo ello muy ligado al Talento presente en nuestro capital humano y que requiere de marcos relacionales con el Sistema Nacional de Salud acordes a las nuevas realidades.
Mantener nuestras ventajas competitivas requiere, como decimos, del reto de disponer de la innovación y el Talento. La incorporación de la innovación debe superar la concepción formal de gasto para ser entendida como una inversión, al tiempo que debidamente introducida en tiempo y forma. Avanzar en el concepto de valor es un elemento importante a considerar en su incorporación y adquisición, como también la promoción de la Compra Pública Innovadora. Todo ello en el marco de prioridad presupuestaria preciso.
El Sistema Nacional de Salud y sus integrantes han disfrutado de una buena reputación con buenos resultados en salud y esperanza de vida en comparación con nuestro entorno, aún con un gasto inferior a la media de este. Últimamente, no obstante, se aprecia en la población una peor percepción especialmente en lo relacionado con la accesibilidad a la atención y a tratamientos innovadores. No debemos desaprovechar las ventajas competitivas ampliamente reconocidas para recuperar su confianza.
Implementar reformas estructurales de refuerzo o un mayor desarrollo de los instrumentos disponibles, en el marco de la Ley General de Sanidad y la de Cohesión, es el reto interno de hoy a superar para enfrentarse con solvencia a los retos externos que ya están sobre la mesa.
Tribuna de opinión del médico: Boi Ruiz García, Fundador y Presidente Kha Barcelona.

