Health

¿Qué compañías lideran la industria farmacéutica mundial por ingresos?

La mayor parte del crecimiento extraordinario está ocurriendo en metabolismo y obesidad, inmunología, oncología y tratamientos especializados. No son únicamente mercados grandes; son áreas capaces de combinar expansión de población tratada, nuevas indicaciones y altos niveles de valor por paciente

medicamentos
Una persona sostiene en sus manos medicamentos de uso humano. Pexels

La industria farmacéutica mundial tiene un nuevo líder por ingresos. Y es que, el extraordinario crecimiento del mercado de los medicamentos contra la diabetes y la obesidad ha llevado a Eli Lilly a situarse, por primera vez, al frente de las grandes farmacéuticas cotizadas por ventas de medicamentos y vacunas, con 65.179 millones de dólares facturados en 2025. La compañía estadounidense supera así a Pfizer, que registró alrededor de 62.600 millones, y a AbbVie, que alcanzó los 61.160 millones.

La fotografía corresponde a los últimos ejercicios anuales completos disponibles y permite observar hasta qué punto está cambiando el equilibrio de fuerzas dentro de la denominada Big Pharma. No se trata de un ranking por capitalización bursátil ni por facturación total de los conglomerados, sino, exclusivamente, por los ingresos procedentes del negocio farmacéutico y de vacunas. Por esta razón, quedan fuera, por ejemplo, los 33.792 millones de dólares que Johnson & Johnson obtuvo de MedTech o los ingresos de Roche procedentes de diagnóstico.

El resultado deja un podio formado por Lilly, Pfizer y AbbVie. Tras ellas aparece Johnson & Johnson, cuyo negocio de Innovative Medicine generó 60.401 millones de dólares, seguida de AstraZeneca, con 58.739 millones; Merck & Co., con 58.140 millones de ventas farmacéuticas; Roche, con, aproximadamente, 57.570 millones de dólares tras convertir sus resultados desde francos suizos; Novartis, con 54.532 millones; Bristol Myers Squibb, con 48.200 millones; y Sanofi, con alrededor de 47.420 millones.

Pero más interesante que el orden de este ránking es entender qué es lo que está impulsando estas cifras. Por ejemplo, Eli Lilly refleja el extraordinario crecimiento de las terapias metabólicas y el impacto que GLP-1 y obesidad están teniendo sobre toda la industria. Merck, AstraZeneca, Roche, BMS y Johnson & Johnson muestran el enorme peso que continúa teniendo la oncología y la medicina de precisión. Y compañías como Pfizer continúan enfrentándose al desafío de reorganizar sus carteras y encontrar nuevos motores de crecimiento tras los extraordinarios ingresos asociados a la pandemia.

La obesidad cambia el tablero de juego

Más que el orden, sin embargo, lo relevante está en los motores que explican estas cifras. Y pocos fenómenos han alterado tanto el negocio farmacéutico durante los últimos años como la irrupción de los tratamientos incretínicos para diabetes y obesidad.

Lilly constituye su máximo exponente. Sus ingresos aumentaron un 45% en 2025, desde 45.043 hasta 65.179 millones de dólares. Detrás de ese salto se encuentran, fundamentalmente, Mounjaro y Zepbound, ambos basados en tirzepatida. El primero prácticamente duplicó sus ventas hasta alcanzar 22.965 millones de dólares, mientras que Zepbound pasó de 4.926 millones en 2024 a 13.542 millones en 2025. Entre ambos productos aportaron alrededor de 36.500 millones de dólares, más de la mitad de toda la facturación anual de Lilly.

Y el fenómeno podría estar lejos de haber tocado techo. La farmacéutica inició 2026 proyectando unos ingresos anuales de entre 80.000 y 83.000 millones de dólares, una cifra que, de cumplirse, ampliaría considerablemente la distancia respecto a los ingresos registrados por sus competidores en 2025.

Inmunología y oncología sostienen a los gigantes

Pero los GLP-1 no son el único motor que está redistribuyendo el crecimiento. AbbVie ha conseguido superar el impacto de la pérdida de exclusividad de Humira apoyándose, especialmente, en su nueva generación de medicamentos de inmunología. Skyrizi facturó 17.562 millones de dólares en 2025 y Rinvoq otros 8.304 millones. En conjunto, su cartera de inmunología generó más de 30.400 millones de dólares, prácticamente la mitad de los ingresos de la compañía.

La oncología continúa siendo, al mismo tiempo, uno de los grandes pilares económicos de la industria. Johnson & Johnson atribuye parte del crecimiento de su negocio farmacéutico a medicamentos como Darzalex, Carvykti, Erleada y Rybrevant/Lazcluze. AstraZeneca cerró 2025 con 58.739 millones de dólares de ingresos totales y 16 medicamentos considerados blockbusters.

Merck representa quizá uno de los ejemplos más evidentes de la importancia que puede adquirir un único activo dentro de una gran farmacéutica. Sus ventas farmacéuticas alcanzaron 58.100 millones de dólares en 2025 y la compañía atribuyó buena parte del crecimiento a oncología, especialmente a Keytruda, junto a otros medicamentos.

La contrapartida de depender de grandes superventas aparece cuando se acerca el final de su protección comercial. Las pérdidas de exclusividad y la entrada de genéricos o biosimilares obligan a las compañías a preparar con años de antelación los medicamentos llamados a sustituir los ingresos de sus principales franquicias.

Nuevos motores de crecimiento

El caso de Pfizer refleja otra de las grandes transformaciones del ranking. La farmacéutica,, que durante la pandemia alcanzó unas dimensiones extraordinarias gracias a su vacuna y a Paxlovid, cerró 2025 con aproximadamente 62.600 millones de dólares de ingresos.

La compañía se encuentra ahora en una etapa diferente, marcada por la necesidad de construir nuevos motores de crecimiento. Entre sus prioridades estratégicas para 2026 figuran maximizar el valor de las operaciones corporativas realizadas, cumplir hitos relevantes de I+D, invertir para impulsar el crecimiento posterior a 2028 y extender el uso de inteligencia artificial dentro de la organización.

Bristol Myers Squibb atraviesa igualmente una transición entre medicamentos maduros y una nueva cartera. Sus ingresos se mantuvieron prácticamente planos en 2025, en 48.200 millones de dólares, pero su denominada Growth Portfolio aumentó un 17%, hasta los 26.400 millones, mientras los productos considerados legacy descendieron un 15%.

Un liderazgo que puede durar poco

El ranking evidencia que el tamaño en la industria farmacéutica es cada vez menos estático. Un blockbuster capaz de generar más de 10.000 o 20.000 millones de dólares anuales puede alterar las posiciones en pocos ejercicios. Lo mismo puede hacer, en sentido contrario, una pérdida de patente. A ello se suman adquisiciones multimillonarias, resultados de ensayos clínicos, nuevas indicaciones, decisiones regulatorias y la capacidad industrial para responder a la demanda.

El liderazgo de Lilly representa precisamente esa nueva fotografía. Y es que, una compañía que hace apenas unos años se encontraba lejos de encabezar el sector se ha colocado en primera posición impulsada por una de las mayores revoluciones comerciales que ha vivido la industria farmacéutica reciente.

Pero la historia del sector demuestra también que ningún liderazgo es permanente. La próxima gran innovación, adquisición o pérdida de exclusividad puede volver a cambiar el tablero. En otras palabras, liderar hoy no garantiza liderar mañana. Así, la pregunta decisiva para 2026 y los próximos años no es únicamente quién ocupa el primer lugar, sino qué compañía dispone de suficientes motores nuevos para seguir creciendo cuando su producto estrella deje de hacerlo. Y, según los expertos, las compañías que marcarán la próxima década serán aquellas capaces de combinar pipelines sólidos, innovación clínica, nuevas áreas terapéuticas, adquisiciones estratégicas, expansión internacional, tecnología y datos, y capacidad para convertir ciencia en resultados comerciales.

Artículos relacionados