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Mythos Mozart: así es la experiencia inmersiva que redescubre su legado en Viena

Ubicada en el centro de Viena, en el espacio donde el compositor pasó su último año de vida, esta instalación propone acercarse a su obra a través de la interacción, la imagen y el sonido.

© MYTHOS MOZART.

Hubo un tiempo en el que acercarse a una figura como Mozart implicaba recorrer vitrinas, leer cartelas y escuchar su música en silencio, casi con cierta distancia. De hecho, en ciudades como Viena, donde la tradición musical forma parte del propio relato urbano, ese modelo sigue presente. «La música no debe ofender al oído, sino deleitarlo», la cita que históricamente ha sido atribuida al compositor, resume bien la manera en la que, durante décadas, se ha entendido su obra, ligada a una noción de equilibrio y placer en la escucha. Pero junto a ese modelo conviven hoy otras formas de relación con el patrimonio cultural, más ligadas a la experiencia que a la contemplación.

En ese punto de cruce se sitúa precisamente Mythos Mozart, una propuesta inmersiva multimedia que, en el centro de la capital austriaca —concretamente en el espacio donde el músico pasó su último año de vida, hoy integrado en los grandes almacenes Steffl—, propone una forma de recorrer su universo que se aleja del museo tradicional y apuesta por la interacción, la imagen y el sonido como principales vehículos de relato. Así, su figura —tan asociada a la historia, al canon y a una cierta idea de intocable— se empieza a reinterpretar desde códigos distintos. No se trata tanto de explicar su obra como de generar una forma diferente de acceder a ella: más directa, más sensorial y, en muchos casos, mediada por la tecnología.

© MYTHOS MOZART Foto: Ernst-Kainerstorfer.

El espacio plantea un recorrido de aproximadamente una hora, estructurado en cinco salas, que rompe con la lógica expositiva habitual. A lo largo de la visita, el itinerario se articula como una sucesión de escenas dentro de una misma narrativa: desde la recreación de la Viena de 1791, que sitúa al visitante en el contexto vital del compositor, hasta instalaciones más sensoriales como la reinterpretación del Réquiem a través de una coreografía de luz. A ello se suman experiencias interactivas en las que el visitante participa directamente en la construcción de la música, así como espacios que exploran su proceso creativo mediante visuales generados con inteligencia artificial, hasta desembocar en propuestas más abstractas que reimaginan su legado desde códigos contemporáneos.

Más allá de su estructura, el proyecto se apoya en un lenguaje visual y sonoro que traslada la obra de Mozart a códigos contemporáneos. Proyecciones envolventes, paisajes sonoros e interpretaciones generadas a partir de IA construyen un planteamiento que apela directamente a los sentidos y redefine la forma en la que se accede a su legado, haciéndolo accesible a públicos diversos, independientemente de su relación previa con la música clásica.

El resultado se sitúa a medio camino entre la instalación artística y la experiencia inmersiva, integrándose con naturalidad en cualquier itinerario por el centro de Viena y permitiendo al público acercarse a su legado cultural desde una perspectiva menos convencional.

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