Bad Bunny (Puerto Rico, 31 años) es, sin duda, uno de los artistas del momento. El puertorriqueño aterriza en Madrid para empezar su gira este sábado, 30 de mayo, en el Metropolitano. El primero de los diez conciertos que dará en la ciudad, unas fechas que se vendieron en, tan solo, unos minutos. Un evento que confirman el fenómeno global en el que se ha convertido Benito Antonio Martínez Ocasio. Un éxito que ha construido una enorme industria alrededor de su figura, pero que nunca le ha hecho olvidar de dónde viene ni quiénes estuvieron desde el principio.
Porque detrás de los estadios llenos, los récords y los premios, hay una figura que ocupa un lugar central en la vida del cantante: su madre, Lysaurie Ocasio (Puerto Rico, 1964). De hecho, al recoger el Grammy a Mejor Álbum del Año por DeBÍ TiRAR MáS FOToS, Bad Bunny quiso dedicarle unas palabras que resumían gran parte de su historia personal: “Gracias, mami, por parirme en Puerto Rico. Te amo”.
Lysaurie Ocasio, profesora de inglés ya jubilada, ha sido uno de los pilares fundamentales en la vida del artista. Benito nació el 10 de marzo de 1994 en Bayamón, Puerto Rico, aunque pasó gran parte de su infancia en Vega Baja, creciendo en una familia humilde, católica y muy unida. Su padre, Tito Martínez, trabajaba como camionero y, junto a sus dos hermanos pequeños, Bernie y Bysael, vivió una infancia sencilla, marcada por la normalidad de cualquier hogar de clase media-baja: conversaciones sobre las facturas, música sonando en casa y una familia muy presente.
La influencia de su madre fue decisiva desde muy temprano. Muy religiosa, Lysaurie introdujo a su hijo en la iglesia católica, donde comenzó a cantar en el coro infantil. Allí nació también su relación con la música. Mientras hacía las tareas del hogar, llenaba la casa de salsa, merengue, baladas y pop, géneros que terminarían influyendo directamente en el sonido y la sensibilidad musical del artista.
El propio Bad Bunny ha reconocido en varias ocasiones que su madre creyó en él mucho antes de que existiera el éxito, creyó en sus gustos y opiniones. Aunque, como cualquier madre, también se preocupaba por su futuro y le sugería estudiar ingeniería para tener una vida más estable, mientras su padre soñaba con verlo jugando al béisbol profesional. Sin embargo, Benito decidió apostar por la música.
La relación entre ambos siempre ha sido especialmente cercana y emocional. Tras escuchar “PIToRRO DE COCO”, una de las canciones más personales de DeBÍ TiRAR MáS FOToS, Lysaurie le confesó a su hijo que había llorado de emoción. No era la primera vez que ocurría: ya en 2018 se emocionó viendo el videoclip de Estamos Bien. También ha revelado que su disco favorito es Un Verano Sin Ti, probablemente porque, según el cantante, “dice menos palabrotas”.
Pese a haberse convertido en una de las figuras más reconocidas del mundo, Bad Bunny siempre ha mantenido a su familia lejos de los focos. Su entorno permanece en un discreto segundo plano, algo que contrasta con el enorme impacto mediático del artista, pero que refleja el carácter familiar con el que ha crecido.
En varias ocasiones, el cantante ha recordado cómo muchas de las cosas que hoy forman parte de su personalidad nacieron en casa: desde la puntualidad extrema heredada de su madre hasta el descubrimiento de la música en la iglesia. Antes de SoundCloud, antes de los estadios y antes de convertirse en Bad Bunny, Benito era un niño que hacía listas de reproducción para sus padres y que creció rodeado de una familia que, incluso en la sencillez, terminó marcando para siempre quién sería después.

