A punto de cumplirse seis meses del año 2021, la situación de la mujer en el mundo de las TIC no es tan esperanzadora como su previsión de futuro. Ahora, hay una mujer por cada cuatro hombres trabajando en contacto con las tecnologías digitales.

Una escala de valor que cuenta con unas 84.000 mujeres en activo en puestos de trabajo relacionados con profesiones o departamentos digitales. Una cifra muy pobre que se traduce en un tímido porcentaje femenino del 20%, muy alejado del 80% que sigue representando el género masculino.

Estos datos se desvelan en el marco de la situación de crisis sanitaria por coronavirus que sigue golpeando a una gran mayoría de países. La pandemia ha puesto en relevancia –con la implantación del teletrabajo y la educación a distancia– la necesidad de poseer unas habilidades digitales básicas. Destrezas que constatan que manejar con solturas estas herramientas conlleva una mejora en las perspectivas laborales a corto plazo. Es en este escenario donde la realidad de la brecha de género en estas profesiones cobra mayor importancia.

Por ello, un estudio realizado por Closingap y reforzado por la agencia Tu Posicionamiento Web, especializada en formación de habilidades digitales, recoge la evolución que están experimentando las tendencias formativas actuales.

Este informe también se hace eco de la tímida ventaja que empiezan a tener las mujeres en el ámbito de la comunicación, gestión y producto digital. El aumento en el número de alumnas ha sido una grata sorpresa y ya copan el 54% del alumnado en carreras de temática digital. Los datos, que indican una clara tendencia a mantener el porcentaje, e incluso a aumentarlo, también indican una cambio de brecha en este sector: el problema empezaría a dejar de ser de género para ser generacional, que no amplía la dimensión de la brecha pero sí la mantiene, mientras las diferencias entre sexos disminuyen.

Ana Pedroche y Fran De Vicente, fundadores de Tu Posicionamiento Web, reconocen que «cada vez hay más mujeres formándose en competencias relacionadas con las TIC, y prevemos que el número siga en aumento». La razón no es otra que la necesidad imperiosa de cambiar las hasta ahora tan desfavorables estadísticas, tanto para superar la brecha digital como para mejorar el desarrollo económico del país.

«Creo que la pandemia ha tenido mucho que ver en la revalorización de las habilidades digitales, pero hay mucho más. Este cambio viene motivado por tres claves que afectan profundamente a la sociedad y que serán permanentes», augura Pedroche, quien desgrana las tres claves que explican este cambio.

Tener acceso a los referentes de estas profesiones genera mayor interés en las aulas.

Por un lado, la existencia de un mayor número de referentes y que las capacidades para dedicarse a estos oficios «no tienen nada que ver con el sexo de las personas, se trata del interés. A los niños se les motiva desde pequeños a descubrir este mundo, a investigar y ser lo que ellos quieran. A las niñas, no tanto», comenta De Vicente. «El mundo se mueve por modas, siguiendo a referentes. Los trabajos se desarrollan a raíz de las competencias digitales son geniales, pero si la gente no los conoce, es como si no existiera», sigue Pedroche. Además, el acceso a las tecnologías ha supuesto un gran avance en este campo y ha democratizado las tecnologías a gran escala. Y, finalmente, el interés generacional por lo digital ha hecho que los jóvenes tomen ventaja sobre las personas de mayor edad, independientemente del género.

Estas previsiones se encajan en el marco del análisis del capital humano del desarrollo digital en España realizado por UGT hace dos años. Los datos, alarmantes, revelaban que la mitad de la ciudadanía no tenía ni siquiera un nivel básico en competencias digitales, y sólo un 1% del empleo femenino tenía lugar en el campo de las TIC. «Si a los datos que confirman que el número de alumnas en estas carreras están creciendo hasta un 54% se le suma que las niñas y las mujeres jóvenes son nativas digitales, han crecido rodeadas de tecnologías y las han incorporado con la misma facilidad que los varones, la brecha digital entre hombres y mujeres es y será cada vez más pequeña», concluye De Vicente.