Pedro Gómez, imagen correspondiente al archivo de la marca.

Eran los noventa, la música electrónica retumbaba en las paredes de los garitos más concurridos de España, y una prenda de ropa conquistaba la pista de baile: el plumas de la emblemática marca de lujo, Pedro Gómez. No fue este su único momento de éxito. Lo tuvo desde su nacimiento, a finales de los cincuenta se convirtió en un must entre los alpinistas. Y hace cosa de un par de años volvió a nacer con intención de quedarse y conquistar nuevos picos como el de las ventas veraniegas siendo prendas preparadas para temperaturas gélidas.

Todo empezó cuando el campeón de esquí de fondo, Pedro Gómez, desarrolló —en 1954— unos sacos de dormir de plumas y nylon para sus expediciones en los Alpes. El producto se convirtió en todo un éxito entre sus compañeros de aventura, lo que le llevó a diseñar nuevos modelos y registrar la marca cuatro años después. Fue en ese momento, en 1959, cuando crea el primer plumífero, el modelo Cáucaso, que era la primera prenda técnica para montaña de este tipo que se hacía en España.

La fama y la demanda de los plumas de Pedro Gómez fueron tales que no tardó mucho en poner su primera tienda en la capital. Deportes El Igloo abrió sus puertas en un pequeño local de Cuatro Caminos. Poco tiempo después tuvo que ampliarla hasta convertirse en una tienda de tres plantas por la que se dejaba ver lo mejor del montañismo español.

Volvemos a los noventa, momento en el que esta prenda trasciende su función. Sin dejar la montaña atrás, sus coloridos modelos empiezan a dejarse pasear por las ciudades y a llamar la atención de aquellos que no los llevaban (tanto que empezaron a robarse y se creó un mercado negro en torno a ellos). De un momento a otro, los plumas de Pedro Gómez se ven por todas partes y, probablemente sin la intención de su diseñador, se convierten en el uniforme no oficial de la Ruta del Bakalao.

Durante una época, no hubo quien se resistiera a esta prenda. No importaban ni sus elevados precios ni tampoco el calor que diera llevarla puesta al bailar al ritmo de la música electrónica. Y mientras vivía su momento de mayor apogeo, Gómez tuvo que cerrar la tienda y parar la producción. Pero lejos de morir, estos resistentes plumas resucitaron, con la misma esencia y vitalidad, en septiembre de 2019.

Ahora, la marca busca conquistar un nuevo pico: el verano. Para ello ha lanzado una campaña de descuentos que se basa en los grados que marque el termómetro en Madrid este estío. «El tiempo decide muchas cosas, decide si estamos tristes o contentos, decide la ropa que nos ponemos, o qué plan hacemos. Y este verano también va a decidir el precio de nuestros plumas. Los grados que marque el termómetro de Madrid también marcarán los descuentos”, dice la campaña.

Para comprar, «solo hay que entrar en el Menu Promo Verano de su web, elegir el plumas favorito y enviar un pantallazo del tiempo en Madrid al email de la promoción. La marca responderá adjuntando un vale descuento equivalente a la temperatura máxima que se alcance ese día en la capital«, explica Virginia Negral, brand manager de la marca. La promoción se inició el pasado 20 de julio y durará hasta el 31 de agosto.