Hay una familia que es la propietaria de Snickers, M&M’s, las barritas Mars y muchos más dulces y chocolates que se venden en todo el mundo. Además, también tienen intereses en empresas de cuidado de mascotas, bebidas y chicles. Una familia que tiene una fortuna estimada de 86.420 millones de euros y tres de cuyos miembros estuvieron empatados en el puesto 52 de la lista Forbes de personas más ricas del mundo en 2010.

Los orígenes de esta familia se remontan a 1911, cuando el joven Frank Mars empezó a vender los caramelos que él mismo elaboraba en la cocina de su casa en Tacoma, en el estado de Washington (no confundir con la ciudad de Washington). Le fue tan bien que, durante la Gran Depresión, Frank y su esposa Ethel eran “luminarias sociales” en su entorno. Alta sociedad, vamos.

Los Mars se encargaron de poner algunas de sus propiedades —como sus establos y casas de campo— al servicio de todas las causas sociales que proliferaban por aquella época. Y, para los interesados en los hitos de sociedad, uno de los caballos de Ethel, propietaria de los Establos Vía Láctea (Milky Way Stables), ganó el Gran Derby de Kentucky en 1940.

Pero, empresarialmente, hemos de remontarnos a 1929, el año del crack de la Bolsa de Wall Street, que es cuando Forrest, el hijo de Ethel y Frank, entra en la empresa familiar. Forrest, junto a su padre, dio con la fórmula concreta de del nougat o turrón del que saldrían las chocolatinas Milky Way y Snickers.

Pero por alguna razón que desconocemos hoy en día, Forrest se peleó con su padre y abandonó la empresa en 1932. Donde se le cedió al hijo la fórmula de Milky Way y este comenzó por su cuenta en el Reino Unido. Y mientras en el Viejo Continente comenzaba de nuevo el exitoso negocio de las chocolatinas, los Mars de Estados Unidos comenzaron a expandirse más dentro del sector alimentario, lanzando marcas como el arroz Uncle Ben’s (ahora recién salido de un proceso de rebranding, debido a las connotaciones racistas de su etiqueta).

La fama de secretismo de la familia no es nueva. Desde el principio, los Mars se han negado levantar el secreto de ninguna de sus patentes; Forrest incluso se negó a ser entrevistado o a dejarse fotografiar durante toda su vida. Cuando su padre murió, en 1964, Forrest volvió a los Estados Unidos y fusionó sus empresas con las de su padre. En esa fusión se adquirieron las empresas de comidas de mascotas y con ellas, las marcas Royal Canin, Whiskas y Pedigree, además de cadenas de clínicas veterinarias como Banfield y VCA.

Al revés que Frank y Ethel, Forrest era una persona enormemente discreta y frugal. Hay quien le ha descrito como una persona pronta a los ataques de ira y de fuerte temperamento, pero a la vez como un empresario genial y uno de los mayores emprendedores del siglo XX. La versión oficial de la empresa es que era “un icono de liderazgo, de enorme dedicación y muy respetado”. Y se encargó de criar a sus hijos asegurándose de que tuvieran que trabajar para ganarse su paga semanal.

Forrest murió en 1999 y sus tres hijos: Forrest Jr., Jacqueline y John heredaron la participación familiar en las empresas de los Mars. Si bien su papel es menos ejecutivo que el de sus antepasados. Los tres han tenido un perfil público igualmente bajo, aunque John fue nombrado caballero por la Reina Isabel II de Inglaterra.

Sólo Jacqueline mantiene un perfil más o menos público, siendo la cara visible de las donaciones e iniciativas humanitarias y culturales de la familia y cuando, en 2013, protagonizó un accidente de coche, cuando se quedó dormida al volante y chocó frontalmente con otro vehículo.

No hay recetas públicas del éxito de los Mars, ni siquiera una “filosofía” empresarial que reconozcan en público. “Nuestra filosofía es que es una empresa familiar y, por lo tanto, las decisiones de negocios son sólo asunto de la familia”, han declarado. De las pocas cosas que se conocen es que su cuartel general está en un anónimo polígono de Virginia, sin grandes muestras de lo que es y es conocido irónicamente como “el Kremlin”.

El caso es que durante años han sido la familia más rica de los Estados Unidos, sin apenas proyección pública, estando ahora en el tercer lugar. Y con los bisnietos de Frank al frente de la empresa en lugares clave.