Daniel Maté Badenes, donostiarra residente en Suiza, es uno de los perfiles más discretos de la lista FORBES de los 100 españoles más ricos 2021, en la que ocupa el décimo puesto con un patrimonio estimado en 2.200 M€. De 58 años, ha desarrollado su carrera en Glencore, la multinacional anglosuiza de metales y minería que en plena crisis de la cadena de suministro y de abastecimiento de materias primas es un oasis en medio de tanta convulsión, con unas acciones que han incrementado un 240% su valor desde el año pasado. 

Las acciones que Maté posee de la empresa, con un valor actual por encima de los 1.760 millones de euros le convirtieron en una de las personas más ricas de España en cuanto Glencore salió a bolsa, en 2011. Sin embargo, las diferentes crisis en el precio de los metales hicieron que esta fortuna se devaluase bruscamente en 2015 y durante el año pasado, en pleno golpe a la economía provocado por la pandemia. cuando se situó en el puesto 20 de la lista FORBES con una fortuna de 1.200 M€.

Sin embargo, el alza en los precios de las materias primas, especialmente el carbón, han multiplicado vertiginosamente el valor de Glencore, cuyas acciones están ahora en su nivel más alto desde 2018. Algo que le ha hecho escalar 10 puestos en nuestra lista (desde el 20 en el que se situó en 2020 con una fortuna de 1.200 M€ hasta la décima posición).

A diferencia de otras personas de esta lista, Maté no es una persona cuyo nombre se mencione con frecuencia en los medios y hasta su fotografía es difícil de conseguir. Licenciado en Deusto, a los 25 años comenzó a trabajar en las oficinas de Marc Rich & Co. en Madrid. Unos años después se mudó a Suiza, a la sede de la empresa matriz, donde el propio Marc Rich le acogió como su pupilo.

En 1994 participó junto a otros ejecutivos en la operación liderada por Ivan Glasenberg para comprar a Rich parte de los activos de la empresa, que terminaría desembocando en la fundación de Glencore, en la que Maté se encargaría de dirigir la división de zinc de la multinacional. Hasta julio del año pasado, cuando abandonó sus funciones directivas con la misma discreción con las que las ejerció hasta ese momento.

Pese a los vaivenes de los precios de las acciones de Glencore en otros años, en una muestra de lealtad a su propia empresa, el ejecutivo vasco ha realizado compras de estas en momentos complicados, para reforzar la credibilidad de la compañía y gracias a esto también ha llegado a cobrar sustanciosos dividendos cuando el mercado de las materias primas ha vuelto a la cordura.

Desde la salida de a bolsa de la empresa, Maté ha sido el segundo accionista de Glencore, sólo por detrás de Glasenberg, aunque esa participación se ha ido diluyendo con el tiempo, merced a las fusiones y ampliaciones de capital, entre las cuales está la fusión con la empresa británica Xtrata, propietaria de la empresa Asturiana de Zinc, de la cual Maté fue directivo.

Además de las materias primas, Maté también ha hecho inversiones inmobiliarias a través de diferentes sociedades, comprando edificios que las administraciones públicas han sacado a subasta y también inmuebles que Telefónica puso a la venta, siendo el más emblemático de ellos la antigua sede de la empresa de telecomunicaciones española en el centro de Barcelona, situada en la confluencia de la calle Fontanella con la avenida Portal de l’Angel. Y en la que Telefónica permanece… pero como inquilina.

Aunque desde 1991 reside en la localidad suiza de Baar, posee viviendas en Londres y en Madrid, y de vez en cuando se deja ver en algún partido de fútbol que se celebre en alguna de estas dos capitales. Casado con Julia Leza, tienen dos hijos, que llevan una vida alejada de los negocios de su progenitor e igualmente lejos de los focos. Gabriela Maté Leza es jinete profesional y su hermano David es empresario y reside cerca de Zurich.