José D. Bogas, CEO de Endesa, posa en exclusiva para ‘Forbes’ en las instalaciones de la compañía eléctrica. Foto: Jacobo Medrano.
José D. Bogas, CEO de Endesa, posa en exclusiva para ‘Forbes’ en las instalaciones de la compañía eléctrica. Foto: Jacobo Medrano.

José D. Bogas (Madrid, 1955) lleva prácticamente toda su trayectoria profesional ligado a Endesa, una empresa a la que llegó en 1982, cuando tan solo contaba 27 años.

Hasta llegar al cargo que actualmente ocupa –consejero delegado de Endesa, además de Iberia country manager del Grupo Enel– ha desempeñado labores clave en la compañía como la dirección de Control y Gestión de la Energía (1988-1997), la dirección general de Negocio Eléctrico (1998-2004) y la dirección general en España y Portugal desde 2004 hasta 2014.

Años de trabajo que consolidan su experiencia en el mundo de la energía, especialmente en momentos de cambio como estos. Hoy Endesa es una multinacional líder del sector eléctrico español –y segundo operador en Portugal– que busca seguir capitaneando la revolución tecnólogica y sostenible en la que se haya inmerso el mercado.

Sostenibilidad, descarbonización, reducción de emisiones, energías limpias… Europa apuesta cada vez más por unos conceptos que Endesa ha hecho suyos y que están entre sus objetivos. ¿Cómo se los están planteando? ¿Qué prioridad tienen dentro de sus planes de acción?

Nuestro plan estratégico tiene unos ejes muy claros: descarbonización, eficiencia energética y electrificación de la demanda, distribución de la energía y digitalización. Todo ello en un claro marco de sostenibilidad integral y poniendo al cliente en el centro. La descarbonización, en la que Endesa desarrolla el plan más ambicioso en España dentro del sector eléctrico, es uno de los ejes de esa apuesta por la sostenibilidad. No me refiero sólo al cierre de las centrales de carbón, que ya de por sí supone un reto social formidable que abordamos mediante nuestros proyectos de Transición Justa en todos los emplazamientos. Sino también a la descarbonización de los usos de la energía en los hogares, la industria, las empresas y sus espacios de oficinas, y en el transporte.

En este último sentido, la apuesta de Endesa y del conjunto del grupo Enel en el que estamos integrados, es clara y sólida. Hemos creado el pasado mes de septiembre nuestra filial Endesa X para ayudar a descarbonizar todos esos usos de la energía.

Un ejemplo concreto puede ayudar a visualizar lo que estamos haciendo. Somos el primer operador de puntos de recarga para vehículos eléctricos en España con 1.350 instalados.

En cuanto a reducción de emisiones, el mismo plan estratégico en que estamos inmersos nos permitirá tan pronto como en 2022 tener un 85% de nuestra generación peninsular de electricidad libre de emisiones. Y un 75% de toda nuestra generación, incluida la de Canarias y Baleares, sin emisión de CO2 en 2030. Y ello se conseguirá, en buena medida, porque añadiremos casi 3.000 megavatios de nueva potencia de origen renovable durante estos tres próximos años al tiempo que cerraremos toda nuestra generación con carbón.

¿Cuáles son las energías renovables (eólica, hidráulica, solar…) en las que más está invirtiendo Endesa? ¿Qué y cuánto suponen actualmente en su actividad empresarial? ¿Cómo está siendo el proceso de cambio?

Tenemos un mix amplio y diversificado. Actualmente, tal y como señalaba antes, estamos trabajando en sustituir gran parte de lo que generábamos en centrales de carbón por nueva capacidad renovable. Tanto eólica como, sobre todo, fotovoltaica. Estamos implementando también una hoja de ruta de hidrógeno que permita tanto su producción como el desarrollo de una industria sólida y competitiva en España. Vamos a incrementar y acelerar las inversiones en transición justa, incluyendo repotenciación y/o nuevas conexiones renovables, invirtiendo además en almacenamiento relacionadas con baterías en proyectos de renovables y proyectos de bombeo. Y, clave igualmente, también tenemos planes específicos de transición energética en la generación eléctrica en los sistemas Eléctricos no Peninsulares (SENP) y en ellos incluimos un plan de paso de carbón a gas o hidrógeno, así como mejoras ambientales y de eficiencia en los dos archipiélagos, Ceuta y Melilla.

Nuestra apuesta es manifiestamente tangible: en Endesa hemos cerrado el año 2019 con una bajada histórica de emisiones. La inversión en renovables es y será el motor que nos permite avanzar hasta nuestro objetivo de llegar a cero emisiones. Esta inversión en renovables, unida a una progresiva reducción de la capacidad y la producción con carbón, ha permitido que las emisiones hayan alcanzado su nivel más bajo en 2019. Contribuimos así a con miembros más beneficiados. En Endesa creemos que se trata, sin seguir que el sistema eléctrico español sea el menos emisor de los ninguna duda, de una oportunidad para mejorar las perspectivas y últimos diez años.

Los objetivos climáticos se van gradualmente cumpliendo, pero aún queda trabajo por hacer. La meta es clara: alcanzar en 2050 un sistema energético libre de emisiones. Pero déjeme incidirle en un punto importante: nuestro compromiso es tal que, en 2022, Endesa será la eléctrica integrada con menos emisiones en la Península Ibérica con ese 85% de nuestro parque generador libre de las mismas.

Se ha declarado un sólido defensor de la lucha contra el cambio climático. ¿Nos estamos tomando en serio la posible emergencia climática? ¿Deberíamos estar más preocupados? ¿Hacia dónde nos dirigimos si no se toman medidas?

El desafío del cambio climático nos obliga a evolucionar hacia una nueva economía más sostenible basada en un modelo eficiente, eléctrico y renovable, contemplando los principios de economía circular. Creo que el conjunto de la sociedad está razonablemente concienciada sobre el cambio climático y sus efectos, y estamos tomando medidas para paliarlo. Añadiría que las compañías que no pongan en el centro la sostenibilidad, no tendrán futuro, y hablo de una sostenibilidad integrada: que combine las cuestiones climáticas, de circularidad, inclusivas, de igualdad, de equidad, veracidad, transparencia y confianza.

¿Está España preparada para la cada vez más presente revolución energética que suponen las energías renovables? ¿Qué se plantea como perentorio para subirse al carro que implica ese desarrollo energético?

A mí siempre me gusta subrayar que, en España, el proyecto de ley de cambio climático y transición energética que se remitió al Congreso a finales de mayo y que hoy se encuentra al final del trámite parlamentario, tras un periodo de enmiendas ya finalizado, es un marco adecuado para fomentar un salto cualitativo y sostenible de la industria energética en España. Y de este salto tiene que beneficiarse toda la sociedad. Pero, además, hay algo que no debemos pasar por alto, y es que este este proyecto de ley se ratificaría en un contexto absolutamente inédito en nuestra historia reciente. Como todos bien conocen, la Unión Europea ha presentado el denominado plan Next Generation, que impactará en España con un importe de 140 mil millones de euros, divididos entre subvenciones y créditos. Se trata de un fondo de recuperación sin precedentes, muy superior y muy diferente al Plan Marshall para toda Europa entre 1948-1952 tanto por la cuantía (el cuál aportó unos 112 mil millones de euros, en moneda actual), tanto por ‘de dónde’ provienen los fondos, y España será uno de los Estados miembros más beneficiados. En Endesa creemos que se trata, sin ninguna duda, de una oportunidad para mejorar las perspectivas y transformar nuestra economía.

Para que este estímulo sea eficaz, será necesario desplegar una estrategia integral y coordinada que facilite la identificación de propuestas de inversión de la mano de empresas tractoras. Y, hablando de empresas tractoras, compañías como Endesa en España son y deberán ser el engranaje del motor de la recuperación. De las empresas depende el mantenimiento y la generación de empleo. Esto lo conocen muy bien ustedes en Forbes.

Son las empresas las que pueden y deben liberar todo su potencial inversor para impulsar el crecimiento. Por eso en Endesa planteamos la necesidad y conveniencia de acelerar la ejecución eficiente del PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima) en los próximos años. En definitiva, con una respuesta contundente ante la crisis será posible acelerar los objetivos de transición ecológica, para recuperar la confianza, generar empleo y atraer inversión.

La transformación digital se ha convertido en punto clave de toda empresa con vistas a futuro. Usted mismo ha ratificado que se trata de la cuarta revolución industrial. ¿Cómo se está afrontando dicha transformación desde Endesa? ¿Qué puntos están potenciando a nivel interno para aprovecharla al máximo?

La digitalización la afrontamos con dos derivadas muy claras. Por un lado, la digitalización de la red de distribución de la energía para hacerla más eficiente, resiliente y dinámica nos permitirá, entre otras muchas cosas, mejorar la integración de las energías renovables y las tecnologías de baterías o almacenamiento; anticipar averías; o intervenir en tiempo real y que esto repercuta en la calidad del servicio. Además, por otro lado, la digitalización permite mejorar la gestión de nuestros clientes y nuestra relación con ellos. El acceso o la contratación a través de canales digitales y la gestión integral de sus necesidades nos hará mejores y, al final, todo esto tiene que repercutir en la satisfacción del cliente.

Otro ámbito de la transformación digital es el proceso de plataformización, que permite pasar de ser una utility de servicios de luz y gas a poder impulsar modelos de suscripción como nuestra propuesta Única. Una tarifa gracias a la cual un cliente puede añadir servicios en un momento en el que la electrificación de la demanda, el impulso de la movilidad eléctrica o acceder a energía limpia va a ser funda- mental para que una unidad familiar decida con quién trabaja, qué modo de relación va a tener con nosotros o cuánto va a pagar.

José D. Bogas, CEO de Endesa, posa en exclusiva para ‘Forbes’ en las instalaciones de la compañía eléctrica. Foto: Jacobo Medrano.
José D. Bogas, CEO de Endesa, posa en exclusiva para ‘Forbes’ en las instalaciones de la compañía eléctrica. Foto: Jacobo Medrano.

Se hace inevitable hablar de la crisis económica provocada por la COVID-19. ¿Cómo afrontan la salida de la misma a corto y medio plazo? ¿Qué caminos deben tomarse para garantizar la estabilidad económica? ¿Cree que las medidas que se están tomando son las adecuadas para recuperar un pronto equilibrio?

Después de estos meses viviendo y trabajando con la pandemia, constatamos varias certezas. La primera es el enorme paralelismo entre la crisis climática y una crisis sanitaria. Ambas tienen dimensión global, ambas afectan de manera transversal sin reparar en clases, ni razas ni países, ambas afectan en una doble vertiente, la sanitaria y la económica y ambas requieren de esfuerzos conjuntos, efectivos y sin mayor dilación. Hay informes científicos que relacionan una crisis con la otra, concluyendo que una, la sanitaria, es consecuencia de la pérdida de biodiversidad provocada por la otra, la climática. Economía y medioambiente, por lo tanto y si es que había alguna duda, ya no caminarán por separado. El cuidado del medio ambiente va a ser clave en la recuperación económica.

Por eso repito en casi todos los foros en los que participo que en Endesa proponemos una actuación rápida y decidida que sirva de terapia de choque y que, además de la recuperación económica, prevenga una nueva crisis derivada del cambio climático. Fíjese, desde la firma del acuerdo de París tanto la Unión Europea como nuestro país están llevando a cabo una acción coordinada a escala internacional para hacer frente al cambio climático. La Comisión Europea presentó a finales de 2019 el “European Green Deal”, cuyo amplio paquete de medidas busca alcanzar la neutralidad climática de la Unión Europea en 2050. No estamos obligados a elegir. Al contrario. Medio ambiente y economía son complementarios.

No habrá desarrollo económico si este no es sostenible. Y en cuanto a las medidas de choque aplicadas hasta la fecha, he de subrayar la dificultad extrema que supone gestionar una situación como la que estamos viviendo. Dicho esto, creo que la salida de la crisis económica será lenta debido a su enorme profundidad. Por esto es muy importante que, a las medidas impulsadas desde los gobiernos para, especialmente, cuidar del tejido industrial básico de España –la pequeña y la mediana empresa– se potencie mucho más la colaboración público-privada para que las medias sean más eficientes.

Una idea que se tiene en España desde hace tiempo es que el coste energético, tanto para la empresa, industria o incluso para el usuario de a pie, es bastante alto y puede suponer un peso importante. ¿Está de acuerdo? ¿Cómo podría llegar a optimizarse ese coste?

Tenemos claro que la respuesta a la crisis desde nuestro sector pasa por adelantar las inversiones del PNIEC. Pero al igual que afirmo esto, también digo que es imprescindible reducir el coste de la electricidad y hacerla más competitiva para que desde el sector podamos acelerar las inversiones. Y esto sólo será posible si se producen una serie de cambios regulatorios y legales. Algo que ya ha empezado a suceder.

Permítame un ejemplo: acelerar el tránsito de una movilidad o transporte basado en combustibles fósiles contaminantes a una movilidad eléctrica basada en renovables pasa, entre otras cosas, por aligerar la carga fiscal de la factura de la luz. De no ser así, ofrecerá mucha resistencia para el cliente final.

¿Cree que el mercado energético actual es muy competitivo? ¿Qué implica que multinacionales como Repsol o Total apuesten por abrirse a sectores como el eléctrico y el de las renovables?

Creo que es normal que se abran y quieran embarcarse también en la enorme oportunidad social, medioambiental y empresarial que supone la transición energética. Veo un mercado tremendamente competido pero que requiere de actores sólidos y con pulmón inversor para acometer un reto que es tan apasionante como difícil.

No nos preocupa, en definitiva, la entrada de competidores, este es un sector que lleva ya muchos años compitiendo. En cierta medida, veo positivo tener competidores que son grupos cotizados en bolsa y que toman decisiones racionales.

Líderes del sector eléctrico español y segundo operador del mercado eléctrico en Portugal, ¿tienen planes de expansión en otros países o sectores? ¿Qué supone tener el respaldo de pertenecer a un grupo internacional como Enel?

Como bien dice, somos la empresa líder en España y la segunda en Portugal y pertenecemos a Enel, la primera eléctrica europea y una de las más importantes del mundo. Esto nos da unas sinergias y una fortaleza increíbles. A esto se le une que hay un alineamiento estratégico absoluto entre los planes del grupo y el contexto actual. La energía tiene un futuro muy relevante en las sociedades del siglo XXI y Enel como grupo y Endesa en Iberia serán actores principales en este nuevo mundo.

Déjeme recordar, como he hecho en varias ocasiones en esta entrevista, que el PNIEC aprobado por el gobierno español, así como el plan portugués, son los planes de transición energética más ambicioso y retadores de Europa. La Península Ibérica es, por ello, la zona de Europa en la que mayores oportunidades de inversión habrá en la próxima década.