Forbes House

Keko Martínez presenta ‘Capital Trascendente’ en Forbes House: «El dinero es una herramienta; el propósito es lo que le da sentido»

El exfutbolista y fundador de Ariete Sports & Entertainment presenta Capital Trascendente en Forbes House y reflexiona sobre educación financiera, propósito, liderazgo y los nuevos modelos de éxito.

Andrés Rodríguez, presidente de SpainMedia y fundador de Forbes House, junto a Keko Martínez.

«La acumulación de patrimonio por sí sola no genera plenitud. Lo que genera satisfacción es el significado que le damos a ese patrimonio».

Con esta reflexión, Keko Martínez resumió en Forbes House la idea central de Capital Trascendente, un libro que invita a replantear la relación entre éxito, dinero y propósito en una época en la que la prosperidad suele medirse exclusivamente en cifras.

Durante un encuentro con Andrés Rodríguez, presidente de SpainMedia y editor de Forbes España, el exfutbolista profesional y fundador de Ariete Sports & Entertainment defendió una concepción más amplia de la riqueza, en la que el capital financiero convive con otros activos igualmente determinantes: las relaciones personales, la contribución social, el bienestar emocional o la capacidad de construir una vida alineada con los propios valores.

La cita, celebrada en Forbes House ante empresarios, directivos, emprendedores y miembros de la comunidad Forbes, permitió recorrer la trayectoria personal y profesional de Martínez, desde sus años en el fútbol hasta la creación de Ariete, una firma especializada en planificación patrimonial para deportistas, empresarios y familias. Pero, sobre todo, sirvió para abordar una cuestión cada vez más presente en los entornos de liderazgo: qué significa realmente tener éxito en el siglo XXI.

Antes de dar paso al diálogo, Andrés Rodríguez recordó la vocación de Forbes House como espacio de encuentro para impulsar ideas, conectar talento y fortalecer la comunidad empresarial.

«No somos únicamente un club donde se desayuna o se come bien. Queremos que aquí ocurran cosas, que se creen nuevas comunidades y que convivan puntos de vista distintos desde el respeto, la tolerancia y la voluntad de construir una sociedad mejor», señaló.

En ese contexto, presentó a Keko Martínez como una figura que ha dedicado los últimos años a acompañar a deportistas, empresarios y líderes en la gestión de sus recursos y proyectos de vida desde una perspectiva que trasciende lo estrictamente financiero.

La charla abordó algunas de las cuestiones centrales de Capital Trascendente: la relación entre dinero y felicidad, la importancia de la educación financiera, el papel del propósito en la construcción del éxito y la necesidad de desarrollar una mirada más integral sobre la prosperidad en un mundo marcado por la incertidumbre y el cambio constante.

Andrés Rodríguez: Cuando dejaste el fútbol profesional, ¿cuánto sufriste? ¿Y hasta qué punto ese proceso fue el motor de todo lo que vino después?

Keko Martínez: «Fui uno de los pocos afortunados que sufrió muy poco al retirarse. Tenía muy claro qué quería hacer y, de hecho, me sentía más cómodo en un despacho que sobre el césped. Mi verdadero proceso de reinvención llegó antes, cuando con 24 años tuve que dejar el fútbol. Ahí sí hubo un momento de transformación personal muy profundo. Esa experiencia terminó marcando quién soy hoy. Por eso mi transición profesional fue muy natural; ya había hecho el trabajo más difícil años antes.»

Si hoy tuvieras que definirte, ¿eres más gestor o más deportista?

«Sigo siendo deportista en muchas cosas. La mentalidad permanece: levantarte cada día para mejorar, resistir, adaptarte y seguir avanzando. Siempre he pensado que para crear algo primero tienes que creer que es posible. Ariete nació precisamente de esa convicción. Hoy soy emprendedor dentro del mundo del patrimonio, pero intento darle una dimensión más humana. Me considero un guía, un consejero. Trabajo con el patrimonio, sí, pero también con el propósito, los valores y la forma en que las personas quieren vivir.»

Trabajas con deportistas de élite, pero también con empresarios, médicos o artistas. ¿Cuál es el problema común que encuentras en todos ellos?

«La falta de educación financiera. Es algo completamente transversal. Puedes ser un deportista de élite, un artista reconocido o un empresario muy exitoso y, aun así, no entender cómo proteger, planificar o hacer crecer tu patrimonio. Vivimos en un sistema capitalista, con sus virtudes y sus defectos, pero nadie nos enseña realmente a manejarnos dentro de él. Esa es una de las grandes contradicciones de nuestra sociedad y una de las reflexiones centrales del libro.»

¿Habrías podido crear Ariete si no hubieras sido futbolista?

«Probablemente habría podido crear una compañía dentro del sector financiero, pero no Ariete tal y como existe hoy. Lo que marca la diferencia no es únicamente haber sido futbolista, sino todo lo que viví alrededor de esa experiencia. Tuve que reinventarme muy joven, con 24 años, sin una estructura académica sólida, con los ahorros normales de un deportista que no había alcanzado las grandes cifras de la élite y con una familia trabajadora detrás. Esa situación me obligó a entender la importancia de planificar, de tomar decisiones y de buscar respuestas que nadie me había enseñado.

Ariete nace precisamente de esa experiencia personal. Durante años observé que muchos deportistas se enfrentaban a las mismas incertidumbres y a los mismos errores. Por eso decidimos construir un modelo diferente. En el centro de todo hay una idea muy sencilla: dejar de preguntarnos únicamente qué podemos hacer con una persona para empezar a preguntarnos para qué quiere hacerlo.

Cuando alguien llega a Ariete, no empezamos hablando de productos financieros ni de rentabilidades. Primero necesitamos entender quién es, cómo quiere vivir, qué objetivos tiene y qué significado quiere dar a su patrimonio. Porque una persona puede alcanzar una gran fortuna y, sin embargo, sentirse vacía o profundamente insatisfecha. Nuestro trabajo no consiste solo en ayudar a construir patrimonio, sino en ayudar a construir una vida coherente con los valores y aspiraciones de cada persona.»

¿Qué diferencia a Ariete de otras firmas del sector?

«Durante años hemos intentado sustituir la pregunta de ‘qué’ por la pregunta de ‘para qué’. Cuando una persona se sienta con nosotros, no empezamos preguntando cuánto patrimonio tiene o qué producto necesita. Empezamos preguntando cómo quiere vivir. Puedes alcanzar un gran patrimonio y sentirte completamente vacío. Nuestro trabajo consiste en ayudar a que el patrimonio esté al servicio de una vida que tenga sentido, no al revés.»

¿Qué ocurre cuando llega un cliente que no tiene claro hacia dónde quiere ir?

«Entonces lo primero es trabajar ese compromiso. Nosotros asumimos una enorme responsabilidad porque no gestionamos únicamente dinero; gestionamos los ahorros, los sueños y las necesidades de familias enteras. Si no vemos voluntad de construir algo juntos a largo plazo, preferimos ser honestos y decir que quizá no somos el lugar adecuado. No queremos acompañar a alguien durante diez años para que acabe en una situación peor.»

En el caso de los deportistas, las familias suelen tener un papel muy importante. ¿Cómo se gestiona esa relación?

«Intentamos integrarnos en el círculo de confianza que ya existe. Cada deportista tiene una realidad distinta. Hay familias extraordinarias que aportan muchísimo valor. Nuestra función no es sustituirlas, sino ayudarles a entender determinadas decisiones y acompañarles en el proceso. La filosofía de Ariete y del Capital Trascendente intenta involucrar a todo el entorno, porque las decisiones importantes nunca afectan solo a una persona.»

Cuando conoces a un nuevo deportista y a su familia, ¿identificas rápidamente quién tiene más influencia sobre él?

«Normalmente sí, pero también es verdad que eso cambia con el tiempo. Lo importante es que el deportista gane autonomía y criterio propio. Nosotros trabajamos sobre cuatro dimensiones: la personal, la económica, la social y la vital. A medida que la persona crece en esas áreas, también crece la tranquilidad de su entorno y disminuye la necesidad de sobreprotección.»

¿Existen muchas diferencias psicológicas entre los futbolistas y otros deportistas?

«Las mayores diferencias suelen estar entre personas, no entre disciplinas. Hay ciertos matices en los deportes de equipo, pero lo que más cambia son los perfiles individuales. Algunas personas se relacionan con el dinero desde el miedo; otras desde la ambición o la necesidad de reconocimiento. Ahí es donde encontramos las verdaderas diferencias.»

¿Qué ocurre cuando los deportistas quieren convertirse en empresarios?

«Vivimos rodeados de modas. Un año son las criptomonedas, otro el trading, otro cualquier tendencia de inversión rápida. Yo siempre defiendo la simplicidad y la visión de largo plazo. Construir patrimonio se parece más a correr una maratón que a perseguir atajos. Además, existe lo que yo llamo el ‘sesgo del héroe’: pensar que porque has tenido éxito en un ámbito vas a tenerlo automáticamente en otro. Por eso siempre recomiendo estudiar, rodearse de buenos profesionales y avanzar con humildad.»

¿Las mujeres se acercan de manera diferente al mundo financiero?

«Nosotros trabajamos con futbolistas profesionales y no encontramos grandes diferencias. Al final comparten la misma mentalidad competitiva, la misma disciplina y las mismas preocupaciones a medida que avanza su carrera. Quizá puedan ser algo más analíticas en algunos procesos, pero las diferencias son mucho menores de lo que la gente imagina.»

¿Había algún modelo que quisieras seguir cuando fundaste la compañía?

«La verdad es que no. En 2008 hice un máster en mercados financieros porque quería encontrar la mejor manera de ayudar a mis compañeros. En aquel momento el mundo financiero estaba atravesando una crisis enorme y yo buscaba una forma distinta de hacer las cosas. Poco a poco descubrí el modelo multifamily office y entendí que podía construir un proyecto donde distintos especialistas trabajaran conjuntamente alrededor de una planificación común.»

Mirando atrás, ¿qué errores reconoces haber cometido?

«Probablemente haber sido demasiado prudente en algunos momentos. Y también no haberme rodeado antes de personas tan buenas como las que tengo hoy. Cuando tienes el equipo adecuado a tu alrededor, todo avanza mucho más rápido y mejor.»

¿Puede aplicarse el modelo que propones en el libro a otros sectores más allá del deporte?

«Absolutamente. De hecho, ya trabajamos con perfiles procedentes del mundo empresarial y del entretenimiento. El planteamiento es universal porque parte de una idea muy sencilla: al dinero hay que darle un sentido. La acumulación de patrimonio por sí sola no genera plenitud. Lo que genera satisfacción es el significado que le damos a ese patrimonio y el uso que hacemos de él. Eso es, precisamente, el Capital Trascendente.»

¿Cómo se estructura el libro?

«La obra tiene tres partes. La primera explica las experiencias y reflexiones que me llevaron a desarrollar esta filosofía. La segunda analiza el funcionamiento del sistema económico y monetario en el que vivimos. Y la tercera presenta el modelo del Capital Trascendente. La idea final es que cada persona defina su propia fórmula del éxito y construya a partir de ella. No podemos controlar los grandes cambios del mundo, pero sí decidir cómo queremos vivir dentro de ellos.»

¿Cómo surge la fundación?

«Nace de una mezcla de inconsciencia, atrevimiento y propósito. Siempre tuvimos claro que, de una forma u otra, queríamos devolver algo a la sociedad. El punto de inflexión llegó durante un viaje a Tailandia. Allí vimos una realidad muy diferente y descubrimos algo muy sencillo: un balón era capaz de unir a personas de contextos completamente distintos. Esa experiencia nos hizo entender el enorme potencial transformador del deporte. A nuestro regreso comenzamos a diseñar el proyecto y, nueve meses después, realizamos nuestro primer entrenamiento en Phuket. Desde entonces trabajamos con una metodología basada en valores, educación y deporte como herramientas de desarrollo.»

Para terminar, ¿qué ha sido más gratificante para ti: ser futbolista o ser empresario?

«Todo lo que me ha ocurrido en la vida me ha llevado hasta este momento. El fútbol fue una etapa fundamental, pero me quedo con lo que hago hoy. Antes perseguía logros personales; ahora trabajo por un logro colectivo. Poder construir algo que ayude a otras personas es, sin duda, la mayor satisfacción que he encontrado.»

La conversación dejó una idea de fondo que atraviesa todo Capital Trascendente: en una época que sigue asociando el éxito con la acumulación, quizá el verdadero desafío consista en definir qué significa prosperar para cada uno de nosotros. Porque el patrimonio puede abrir caminos, pero solo el propósito es capaz de darles dirección.

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