Las crisis económicas suelen ser momentos de ruptura. Algunos modelos, ya agotados, están fallando. Por el contrario, las nuevas tendencias, previamente denominadas como las del futuro, están emergiendo. Sobre todo, las crisis proporcionan su cuota de nuevas “narrativas” que permiten a las personas, los líderes y los inversores observar sus acciones a través de una nueva lente.

En su libro Narrative Economics, el Premio Nobel Robert Shiller explica cómo unas pocas y simples “narrativas” se imponen en el debate público e influyen en la economía y los mercados financieros, al influir en las decisiones políticas o en las decisiones de inversión en su conjunto. Estas “narrativas” se enmarcan en la inversión temática, cuya esencia es identificar las cuestiones estructurales y las tendencias capaces de generar crecimiento a largo plazo. En otras palabras, la inversión temática consiste en anticipar la aparición de “narrativas” que alimentarán la vida cotidiana del mañana.

La pandemia ha dado lugar a estas “narrativas”. La más estructuradora es aquella según la cual la epidemia fue causada por el cambio climático. Aunque todavía se desconocen los orígenes del virus, instituciones como el Banco Mundial o la OCDE han señalado que el alza de la temperatura y la pérdida de biodiversidad elevan la probabilidad de que se propaguen nuevas enfermedades. Esto parece haber sensibilizado a los gobiernos: en muchas regiones se han anunciado objetivos más ambiciosos y estrategias más concretas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, la presión pública para que los paquetes de estímulo sean “verdes” nunca ha sido mayor. En EE UU, la victoria de Biden supone un cambio de las reglas de juego, con el regreso al Acuerdo de París.

La desigualdad seguirá estando asociada a esta crisis. Los grupos menos favorecidos han sido los más afectados. Es probable que dé lugar a respuestas políticas contundentes. La desigualdad es una de las prioridades del equipo de transición de Biden.

En noviembre de 2020, San Francisco votó un “impuesto a los CEO”, aumentando la tributación a las compañías cuyo pay ratio a los CEO 6 exceda de 100. Se ha demostrado que el precio de las acciones de las compañías que publicaron un pay ratio demasiado alto sufrieron, manteniéndose el resto de aspectos igual, en las sesiones bursátiles posteriores a esta publicación: este fenómeno se reforzaría si otras ciudades implementaran estos impuestos. Además, la proliferación de artículos de verificación en los medios comparando las compensaciones a los ejecutivos con el comportamiento social y ambiental de sus compañías podría tener consecuencias en el mercado.

Otro marcador de esta crisis es la digitalización, acelerada por las medidas de distanciamiento social que han incrementado las ventas online. Además, la mayor adopción del teletrabajo, la transformación de la educación y el desarrollo de las fintechs.

En definitiva, 2020 ha sido un año de aceleración de varios temas y esta aceleración está detrás de las divergencias bursátiles entre los sectores ganadores y perdedores de la crisis. La inversión temática es una ventaja para aquellos que han podido identificar estas tendencias en fase inicial y beneficiarse de ellas en 2020.

Bastien Drut es Senior Strategist CPR AM, Grupo Amundi.