Besar las mieles del éxito en el entorno de las inversiones y gestión de activos no es tarea fácil. Solo con la perseverancia y la activación del radar de manera correcta se puede conseguir. Damián Valenzuela Mayer (Argentina, 1975) ha sabido aunar el éxito empresarial con la mejora de la economía real, debido a los segmentos en los que ha invertido mediante el holding Latin America Invest, cuyos primeros pasos comenzaron a fraguarse allá por 1995. Tras décadas transformando Latinoamérica, ahora mira hacia nuevos retos.

¿Cómo nace la idea primigenia de Latin America Invest?

Como abogado, trabajé para el sistema financiero en los primeros años. Eso me permitió conocer muchos negocios en toda la región y viajar por Ecuador, Perú, Chile o Paraguay. Cuando terminé esa función empecé a desarrollar en primera instancia consultorías jurídicas y de impuestos para estructurar negocios en distintos países de Latinoamérica. Después, empecé a invertir capital propio en muchos de esos proyectos a los cuales estaba asesorando, porque estrechábamos lazos de amistad. Ese es el origen. Nos convertimos en un ecosistema de amigos empresarios que abarcábamos distintas áreas y que tomábamos decisiones de qué comprar y qué vender. A partir del 2008, cuando esta estructura iba creciendo como proceso de inversión, necesitábamos identificar un lugar que nos permitiera reunir a todos nuestros procesos de negocio bajo una estructura: y ahí elegimos Estados Unidos.

Miami actúa como puerto base para lo que es la parte latinoamericana, ¿cierto?

Es un hub espectacular. Tenemos conectividad aérea y portuaria para desarrollar nuestros negocios y, además, le da la tranquilidad a la gente al trabajar bajo jurisdicción americana o regulación estadounidense. Pero donde ganamos dinero es en Latinoamérica: en el campo paraguayo, en el Real Estate peruano, haciendo negocios de seguros en Ecuador, etcétera. Diversificamos nuestra cartera en distintas actividades económicas. Economía real dentro de lo que es Latinoamérica, pero entendemos los cambios jurisdiccionales o políticos.

Y luego el hecho de estar en Miami, que hace que tengan a tiro al inversor estadounidense, que es muy importante, ¿no?

Totalmente. Eso es lo que te da escala para justamente terminar vendiendo muchas de las cosas que compras. Actuamos como punta de lanza para llegar a un nuevo continente y compramos a precio de riesgo. Después, lo terminamos vendiendo cuando ya hemos consolidado el modelo de negocio, cuando lo hemos vuelto estable y cuando además ya hemos encorsetado todas las variables de riesgo que pudieran llegar a existir. El reto ahora es hacer en África los próximos diez años lo que hemos hecho en Latinoamérica en los últimos 25 años porque creemos que es un continente que tiene mucha capacidad de crecimiento.

«El 33% lo invertimos en negocios vinculados a temas inmobiliarios; otro 33% lo empleamos en mercados bursátiles; y el resto lo tenemos en instrumentos de ‘money market»

Cuénteme más: ¿Cómo idean el salto de lanzar Africa Invest tras el proyecto inicial de Latinoamérica?

Con África Invest hemos levantado 100 millones de dólares de inversión. Creemos que nuestras ideas, las podemos hacer allí, y hemos empezado este proyecto apuntando a los países del continente que hablan en portugués. Por ejemplo, España en general siempre se enfoca en lo que es el norte de África por una cuestión de cercanía. Pero nosotros pensamos que esas regiones están bastante trilladas, por lo que pusimos el foco en los países de lengua portuguesa. También, porque conocemos la idiosincrasia de Brasil, nuestro principal mercado, y que comparte el mismo idioma. Por esa razón decidimos centrarnos en países como Angola, Mozambique, Guinea Ecuatorial, o Santo Tomé y Príncipe. A partir de ahí hay que entender el tamaño de cada una de las economías y saber dónde podemos generar un impacto de valor, que además nos permita tener una consolidación para el medio y largo plazo. Generalmente, invertimos en equity o en deuda, pero con plazos que van de tres a cinco años.

Entonces, tanto en Latinoamérica como en África Invest, ¿cómo es la diversificación global de los activos en los que invierten? ¿Qué peso tiene cada uno?

Siempre tenemos la estrategia de 33, 33 y 33. Es el concepto casi bíblico: 33% lo invertimos en negocios vinculados a temas inmobiliarios; otro 33% lo empleamos en mercados bursátiles; y el porcentaje restante lo tenemos en instrumentos de money market que nos permite comprar y vender rápidamente, o aprovechar alguna coyuntura o un negocio bastante incipiente que tenemos en lo que denominamos créditos puentes, que son préstamos de uno o dos años para compañías o para empresas que necesitan liquidez inmediata.

La idea, además, es ir sobre el terreno antes de invertir para conocerlo mejor, ¿cierto?

Apostamos mucho por la generación cultural en el tema educativo, porque si vamos a un país y se aporta para montar una escuela, puedes hacer que la sociedad en su conjunto defienda más el proyecto que uno está encarando. Esto es algo lindo que pasa en Mozambique, porque no solo miramos el proyecto, por ejemplo, de comprar las tierras y que el jefe de una tribu lo acepte. Si llevamos un generador electricidad, un pozo de agua, una escuela, y el trabajo para que gestione las cosechas que tenemos, es ganar para todos. Ganan ustedes y generamos desarrollo social y económico sostenible en su conjunto.