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El ahorro privado sigue bajo el ojo del huracán. El Gobierno sigue tensionando los planes privados de pensiones. En 2020 redujo las aportaciones deducibles a 2.000 euros, pero en los presupuestos de 2021 la cantidad ha sido reducida hasta los 1.500 euros. Un hachazo que genera algunas dudas sobre cuáles son los vehículos de ahorro que se pueden utilizar a partir de ahora sin límites concretos.

La clave está en los planes de empleo. Ese nuevo límite de deducción de 1.500 euros (2.000 en la actualidad) podrá incrementarse en hasta otros 8.000 euros adicionales por contribuciones del empleador a favor del empleado a instrumentos de previsión social empresarial (planes de pensiones de empleo, planes de previsión social empresarial y mutualidades de previsión social). Así, las aportaciones totales anuales a favor de un contribuyente podrían llegar hasta 10.000 euros anuales, si entre las mismas hubiera contribuciones de su empleador a su favor a sistemas de previsión social empresarial.

Por lo pronto, el ahorro acumulado en planes de pensiones Individuales creció un 2,7% en 2020, hasta alcanzar un máximo histórico de 82.014 millones de euros, gracias a las revalorizaciones experimentadas por las carteras de los fondos de pensiones durante los últimos meses del año pasado por el efecto mercado. 

En los últimos cinco años, el perfil de inversión del partícipe en planes de pensiones ha evolucionado hacia posiciones con mayor exposición al riesgo, con los fondos mixtos representando un 61,5% (frente al 44,2% de 2015), a lo que se suman los productos de renta variable, que acaparan el 15,3% de la inversión, según los últimos datos del Observatorio Inverco. De este modo, a cierre de 2020, tres de cada cuatro euros ahorrados por los españoles en planes de pensiones tienen alguna exposición a acciones.

El descenso en el porcentaje de ahorro acumulado en las categorías más conservadoras de los planes de pensiones (Renta Fija y Garantizados) durante los últimos cinco años es sustancial, pasando del 44,3% al 23%. En el caso de la renta fija, acapara el 15,5% del ahorro acumulado, aunque el porcentaje de partícipes es superior (22,6% del total), por lo que el patrimonio medio por partícipe (7.464 euros) es muy inferior a la media global. Es la tendencia observada y que marca los pasos para los próximos meses.

“Pese a ser el año más complicado en décadas por la irrupción del covid-19, se ha vuelto a batir un máximo histórico en el patrimonio invertido a través de planes de pensiones, aunque ahora tenemos el reto de seguir incentivando estos vehículos, que se convierten en una magnífica alternativa para canalizar parte del ahorro acumulado en estos últimos meses de restricciones, y acortar ese diferencial con la media de los países de la OCDE, que todavía sigue siendo muy grande”, afirma José Luis Manrique, director de Estudios del Observatorio Inverco.

¿Qué opción podemos elegir como alternativa a los planes de pensiones?

Pero con este paradigma y los retos que aparecen en escena, muchos ahorradores, que buscan hacer aportaciones más elevadas, quieren saber qué alternativa hay para extraer rentabilidad a los planes de pensiones o de empleo.

Una opción siempre es optar por otros vehículos como los fondos de inversión. Estos productos obtienen en los últimos diez años una rentabilidad media de entre el 11,25% (en los mejores casos). Aunque se trata de productos vehículos diferentes, funcionan de una forma similar a los planes privados, ya que invierten en una cartera de activos con mayor o menor riesgo.

Tal y como explica Paula Satrústegui, directora de planificación financiera de Abante, lo mejor es hacer un cálculo para una persona que pueda ahorrar para el objetivo de jubilación con unos 4.000 euros al año.

“Si un usuario invierte los 4.000 euros anuales en fondos de inversión, al final del periodo de 25 años habrá acumulado algo más de 166.000 euros. Dado que el tipo impositivo que se paga por sacar el dinero de los fondos es menor (tributa en la base del ahorro) que el de los planes de pensiones (tributa en la base general), si en ese momento decide sacar todo el dinero ahorrado, tendrá acumulados 151.200 euros (tras los impuestos)”, asegura.

Por tanto, en opinión de Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank, una propuesta, manteniendo esta vía de actuación sería repartir la inversión entre fondos y acciones, “para conseguir una cartera con ventajas fiscales y flexible”, que nos permitiera adaptarnos a las circunstancias de mercado.

El mayor o menor número de productos dependería del capital del cliente, y en un primer momento se podría instrumentar a través de fondos de inversión, mientras que la parte de planes de pensiones tendría que “ir construyéndose con las aportaciones periódicas y/o extraordinarias” que se fueran haciendo de forma anual, concluye López-Gálvez.

Junto con los fondos de inversión los ahorradores tienen a su disposición otros productos para generar rentas antes y durante la jubilación. Una de las alternativas es, efectivamente, la inversión en bolsa, aunque se trata de una opción para perfiles arriesgados y con cierto conocimiento financiero.

Fuera de las gestoras y brókers de bolsa, otras de las opciones para generar rentas de cara a la jubilación residen en el sector asegurador. Uno de ellos son los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), que son seguros de vida ahorro que permite realizar aportaciones periódicas, asegurando el capital y con cierto rendimiento anual. Una de sus ventajas es que el dinero queda garantizado. Además, permite rescatar el dinero en cualquier momento y si se hace como renta vitalicia se evitan pagar prácticamente la totalidad de los impuestos por las ganancias.

Por último, como una alternativa más allá del ahorro periódico, la inversión inmobiliaria también se perfila como una opción para generar rentas en la jubilación mediante el alquiler. Eso sí, en estos casos se requieren de cantidades elevadas para poder adquirir la vivienda. En la actualidad, la rentabilidad bruta por alquiler en España se sitúa en el 3,7%, según los últimos datos del Banco de España.