Space Exploration Technologies Corp. (NASDAQ: SPCX) presentará sus resultados del segundo trimestre tras el cierre de la sesión bursátil del martes 4 de agosto, en lo que será su primer informe de resultados como empresa cotizada.
Pocas compañías han afrontado su primera presentación de resultados en unas circunstancias comparables. Tras fijar el precio de su histórica salida a bolsa de junio en 135 dólares por acción y alcanzar un máximo intradía de 225,64 dólares el 16 de junio, el valor cerró el 28 de julio en 112,55 dólares, aproximadamente la mitad de su máximo y cerca de un 17 % por debajo del precio de la oferta pública inicial (OPI). Mientras tanto, el mercado de opciones anticipa una oscilación implícita de alrededor del 15 % tras la publicación de los resultados.
La presentación de resultados llega en un momento en el que los inversores intentan conciliar dos narrativas muy distintas. Por un lado, el negocio sigue expandiéndose en áreas como los servicios de lanzamiento espacial, la banda ancha por satélite y la inteligencia artificial. Por otro, la cotización se ha visto presionada por las dudas sobre su valoración, el extraordinario gasto en inteligencia artificial, el vencimiento de los periodos de bloqueo para la venta de acciones (lock-up) y una de las mayores posiciones cortas del mercado.
La diferencia es importante, porque la mejora de los fundamentales del negocio y la evolución de la cotización a corto plazo no siempre responden a los mismos factores.
Por qué es importante el primer informe de resultados de SpaceX
Esta será la primera oportunidad para que los inversores evalúen unos resultados trimestrales auditados de una empresa que ha pasado a operar con tres grandes áreas de negocio. Tras la integración de xAI y X en febrero, SpaceX ha dejado de ser simplemente una compañía de lanzamientos espaciales respaldada por un negocio de banda ancha. Ahora presenta sus resultados en tres divisiones: espacio, conectividad e inteligencia artificial, siendo esta última la que consume capital a un ritmo superior al de las otras dos juntas.
La falta de un historial operativo bajo esta nueva estructura corporativa ha dado lugar a un abanico inusualmente amplio de previsiones por parte de los analistas. Las estimaciones consensuadas sobre el beneficio por acción (BPA) oscilan entre una pérdida de 1,26 dólares por acción y un beneficio de 0,33 dólares, lo que refleja la incertidumbre en torno a la inversión en inteligencia artificial, su futura monetización y la asignación de capital.
Más allá de comprobar si los resultados superan o no las previsiones del consenso, es probable que los inversores centren su atención en la rentabilidad de Starlink, el nivel de gasto en inteligencia artificial, la rentabilidad del negocio de lanzamientos espaciales y las previsiones de la dirección para el resto de 2026.

Starlink sigue siendo el principal motor de valor
Starlink continúa siendo el negocio más valioso de la compañía y el principal impulsor de su valor intrínseco a largo plazo. Aunque a menudo se percibe como una única plataforma de internet por satélite, el folleto de salida a bolsa (S-1) revela que, en realidad, opera cinco líneas de negocio sobre la misma constelación de satélites: residencial, empresarial, marítima, aeronáutica y gubernamental. Cada una atiende a un tipo de cliente distinto, presenta márgenes diferentes y contribuye de forma desigual a la rentabilidad futura de la empresa.
Las diferencias económicas entre estos segmentos son muy significativas. El servicio para la aviación genera unos ingresos anuales cercanos a 300.000 dólares por aeronave, frente a los aproximadamente 960 dólares que aporta un abonado residencial, lo que supone una diferencia de precios superior a 300 veces.
Por ello, el crecimiento del número de clientes solo explica una parte de la tesis de inversión. La cuestión realmente relevante es si la composición de los ingresos sigue desplazándose hacia los servicios comerciales y empresariales, que ofrecen márgenes de beneficio mucho más elevados.
En 2025, el negocio de conectividad generó 11.400 millones de dólares en ingresos y 4.400 millones de dólares de beneficio operativo, más del doble que un año antes.
Los inversores prestarán especial atención a cualquier información adicional sobre la composición de la cartera de clientes, la evolución de los precios, los márgenes y la eficiencia en el uso del capital, ya que estos indicadores probablemente ofrecerán una visión mucho más precisa del potencial de beneficios a largo plazo que el simple crecimiento del número de abonados.
La inversión en IA centrará previsiblemente las preguntas de los inversores
Si Starlink constituye la base de la tesis de inversión, la inteligencia artificial representa su principal foco de incertidumbre.
Solo durante el primer trimestre de 2026, el gasto de capital (capex) destinado a IA alcanzó los 7.720 millones de dólares, frente a los 12.730 millones invertidos en todo 2025.
Las previsiones del consenso apuntan a que el gasto total de capital de la compañía rondará los 48.700 millones de dólares este año y aumentará hasta aproximadamente 118.400 millones en el ejercicio fiscal de 2028.
Al mismo tiempo, el mercado se muestra cada vez más escéptico ante las fuertes inversiones en inteligencia artificial que todavía no generan retornos visibles, lo que convierte la asignación de capital en uno de los asuntos más relevantes de la conferencia con analistas posterior a la publicación de resultados.
Los inversores ya no se preguntan si las compañías pueden permitirse gastar miles de millones en infraestructuras de IA. La cuestión ahora es cuándo esas inversiones empezarán a generar flujos de caja sostenibles y una rentabilidad adecuada sobre el capital invertido.
Hay un dato del folleto de salida a bolsa que merece especial atención. Según ese documento, Anthropic paga aproximadamente 1.250 millones de dólares al mes por capacidad de computación hasta 2029, en virtud de un contrato que cualquiera de las dos partes puede rescindir con 90 días de preaviso.
Aunque este acuerdo proporciona una importante fuente de ingresos recurrentes, la posibilidad de cancelarlo con tan poca antelación convierte la concentración de clientes y el riesgo de renovación del contrato en factores que los inversores seguirán muy de cerca.
El ritmo de los lanzamientos comerciales
Las operaciones de lanzamiento siguen siendo el pilar sobre el que se sustenta todo el ecosistema de SpaceX. La capacidad de la compañía para poner en órbita sus propios satélites a un coste muy inferior al de sus competidores continúa reforzando la rentabilidad de Starlink y de su creciente infraestructura de inteligencia artificial.
SpaceX completó 165 lanzamientos orbitales en 2025 y otros 40 durante el primer trimestre de 2026. De estos últimos, solo siete correspondieron a clientes externos, mientras que 33 se destinaron al despliegue de Starlink y al desarrollo de infraestructuras para IA.
Estas misiones internas no generan ingresos contabilizados en el negocio de lanzamientos, pero reducen de forma significativa los costes de transporte del conjunto de la empresa. En la práctica, SpaceX se ha convertido en su mayor cliente, transformando su capacidad de lanzamiento en una ventaja competitiva que va mucho más allá del negocio espacial.
Según PitchBook, la división de lanzamientos generó aproximadamente 5.200 millones de dólares en ingresos y 1.700 millones de dólares de EBITDA en 2025, lo que supone un margen cercano al 33 %.
Es probable que los inversores presten especial atención a cualquier actualización sobre el desarrollo de Starship, el ritmo de los lanzamientos y la reducción del coste por kilogramo enviado al espacio, factores que podrían mejorar la rentabilidad del conjunto del grupo.
La valoración refleja más incertidumbre que consenso
En Wall Street todavía no existe un consenso claro sobre la valoración de SpaceX. Los 34 analistas consultados por S&P Global sitúan el precio objetivo medio a doce meses en 236,71 dólares por acción, aunque las estimaciones publicadas oscilan entre 62 y 800 dólares.
Una diferencia de 738 dólares entre las previsiones para una empresa de este tamaño dice menos sobre su valoración que sobre el elevado grado de incertidumbre que la rodea.
En términos generales, los analistas coinciden en el potencial económico de Starlink y del negocio de lanzamientos. Las discrepancias se concentran casi por completo en la velocidad a la que las inversiones en inteligencia artificial se traducirán en beneficios sostenibles y flujo de caja libre.
Según el modelo propietario VC Lens de ERShares, SpaceX sigue obteniendo una elevada puntuación en el denominado «Factor Emprendedor». Elon Musk continúa siendo fundador y consejero delegado de la empresa, posee aproximadamente el 42 % de la participación económica, controla el 82,4 % de los derechos de voto y mantiene una estrategia de asignación de capital centrada en negocios con barreras de entrada excepcionalmente altas. Históricamente, estas características han generado un importante valor para los accionistas a largo plazo.
Al mismo tiempo, el riesgo de ejecución ha aumentado. La atención del equipo directivo se reparte ahora entre los servicios de lanzamiento, la banda ancha por satélite, la inteligencia artificial, una plataforma social de alcance mundial y Tesla.
Desde el máximo alcanzado en junio, SpaceX ha perdido una capitalización bursátil equivalente, aproximadamente, al valor de mercado de toda Tesla. Aun así, la valoración actual parece estar cada vez más respaldada por la capacidad de Starlink para generar caja por sí sola. Eso no debe interpretarse, sin embargo, como una señal de que la acción haya encontrado un suelo de cotización a corto plazo.
La dinámica del mercado tras la publicación de resultados
El mayor riesgo para SpaceX podría no estar en la presentación de resultados en sí, sino en los acontecimientos que tendrán lugar inmediatamente después.
Primer vencimiento del periodo de bloqueo (lock-up)
El primer periodo de bloqueo para la venta de acciones (lock-up) expira el jueves 6 de agosto, apenas dos sesiones bursátiles después de la publicación de resultados. Ese día podrían quedar liberadas hasta 911,5 millones de acciones, con un valor aproximado de 103.000 millones de dólares a los precios actuales, una cantidad equivalente a más de 1,6 veces el capital actualmente disponible para negociación (free float).
Un segundo tramo, de 455,8 millones de acciones, solo se liberaría si el precio del título se hubiera mantenido por encima de 175,50 dólares durante cinco de las diez sesiones bursátiles previas a la presentación de resultados. Dado el nivel actual de cotización, no se espera que ese requisito se cumpla.
Aun así, el jueves no debe interpretarse como el final de la presión derivada del aumento de acciones en circulación. Están previstos nuevos vencimientos del lock-up 70, 90, 105, 120 y 135 días después de la salida a bolsa, a los que se sumará la liberación de otro 28 % del capital tras la publicación de los resultados del tercer trimestre.
Las acciones restantes no quedarán disponibles hasta diciembre, mientras que la participación de Elon Musk continuará sujeta a restricciones hasta mediados de 2027.
La conclusión es clara: quienes esperan un único episodio de aumento de la oferta probablemente están infravalorando la duración del proceso. El incremento del número de acciones negociables se producirá de forma escalonada durante varios meses, y no en una sola sesión bursátil.
Un mayor capital flotante también podría impulsar la demanda pasiva
Hay otra consecuencia del aumento del capital flotante que ha recibido mucha menos atención.
Si bien la incorporación de nuevas acciones puede incrementar la presión vendedora, también aumenta la capitalización ajustada por free float que utilizan los grandes proveedores de índices para determinar el peso de cada compañía dentro de sus referencias bursátiles.
Si SpaceX acaba incorporándose a índices ampliamente seguidos, como el Nasdaq-100, los vehículos de inversión pasiva —entre ellos el Invesco QQQ Trust (QQQ) y otros fondos indexados— tendrían, por lo general, que comprar acciones de la compañía en función de la ponderación que se le asignara.
A medida que vayan expirando los distintos periodos de bloqueo y aumente el número de acciones disponibles para negociación, SpaceX podría optar a una presencia mucho mayor en este tipo de fondos de la que habría sido posible inmediatamente después de su salida a bolsa.
Este factor introduce un importante contrapunto al argumento centrado exclusivamente en el aumento de la oferta. Los inversores suelen fijarse en las nuevas acciones que llegan al mercado, pero pasan por alto que un mayor free float también puede favorecer, con el tiempo, una mayor participación de inversores institucionales y fondos pasivos.
El efecto final dependerá tanto de las decisiones de venta de los accionistas actuales como de una eventual incorporación de la compañía a los principales índices bursátiles. En cualquier caso, la relación entre oferta y demanda es bastante más compleja que un simple aumento del número de acciones en circulación.
La estructura del mercado
La estructura del mercado constituye un segundo factor de riesgo que ha recibido mucha menos atención.
Según datos de S3 Partners correspondientes al sábado 29 de julio, aproximadamente 219 millones de acciones estaban vendidas en corto, lo que representa una exposición cercana a 25.000 millones de dólares, equivalente a alrededor del 34 % del capital flotante (free float) calculado por esta firma.
Además, el nivel de utilización de las acciones disponibles para préstamo había alcanzado el 94,4 %, dejando únicamente 12,79 millones de acciones disponibles para ser prestadas, frente a los aproximadamente 34 millones de un mes antes. Al ritmo actual de préstamos, ese inventario restante podría agotarse apenas uno o dos días después de la publicación de los resultados.
Este dato es relevante porque las acciones sujetas a un periodo de bloqueo (lock-up) no pueden prestarse para operaciones en corto. Una vez agotadas las acciones disponibles para préstamo, la posibilidad de abrir nuevas posiciones bajistas deja de depender del interés de los inversores y pasa a estar limitada por la disponibilidad de títulos.
Por ello, el vencimiento del lock-up del 6 de agosto no solo incrementará el número de acciones negociables. También reabastecerá el mercado de préstamo de valores, al permitir que las acciones recién liberadas puedan prestarse, eliminando así el límite técnico que hasta ahora restringía la apertura de nuevas posiciones cortas.
No todas las posiciones cortas son bajistas
La composición del actual volumen de posiciones cortas también puede resultar determinante.
El comportamiento observado en el mercado parece responder más a estrategias de cobertura (hedging) que a apuestas bajistas tradicionales.
Las posiciones cortas aumentaron desde aproximadamente 120 millones de acciones el 30 de junio hasta 217,4 millones el 29 de julio, mientras la cotización descendía desde unos 170 dólares hasta alrededor de 116 dólares.
Lo habitual sería que un inversor claramente bajista, con unas ganancias tan elevadas, empezara a cerrar parte de su posición, especialmente cuando el indicador days to cover era de solo 3,07 días. Sin embargo, el volumen agregado de posiciones cortas siguió aumentando durante toda la caída del precio.
Los costes también apuntan en esa dirección. Pedir acciones prestadas con un coste cercano al 3,86 % anual supone un gasto financiero de unos 2,7 millones de dólares diarios sobre una posición corta de aproximadamente 25.000 millones de dólares. Aun así, continúa siendo mucho más barato que obtener una cobertura equivalente mediante opciones justo antes de una publicación de resultados para la que el mercado descuenta un movimiento del 15 %.
Desde un punto de vista económico, resulta lógico que quienes buscan cubrir riesgos agoten primero el instrumento más barato antes de recurrir a alternativas más costosas. Y eso es precisamente lo que parece haber ocurrido.
Esta diferencia tiene implicaciones importantes para interpretar la reacción del mercado tras la publicación de resultados.
Un inversor bajista tradicional debe recomprar acciones en el mercado para cerrar su posición. En cambio, un accionista que utiliza posiciones cortas únicamente como cobertura de acciones sujetas a lock-up generalmente no necesita hacerlo. Una vez que esas acciones quedan libres para negociarse, basta con entregarlas para cancelar el préstamo, permitiendo reducir el interés corto sin generar compras adicionales en el mercado.
Esto ofrece a los inversores una referencia clara para interpretar lo que ocurra después del 6 de agosto.
- Si el volumen de posiciones cortas cae con fuerza sin un aumento significativo de las compras, ello respaldaría la hipótesis de que buena parte de las posiciones respondían a estrategias de cobertura.
- Si, por el contrario, el interés corto solo disminuye acompañado de fuertes compras, o permanece elevado pese al aumento de acciones disponibles para préstamo, el mercado estaría reflejando una visión claramente bajista sobre las perspectivas de la compañía.
En cualquiera de los dos casos, la evolución aportará información relevante. De hecho, esa distinción podría influir en la cotización durante las semanas posteriores a la publicación de resultados tanto como los propios resultados financieros.
Cómo posicionar una cartera antes de los resultados de SPCX
Mantengo una vinculación con Babson College, ERShares, el ETF XOVR y el Entrepreneur 30 Total Return Index (ER30TR). Soy fundador y consejero delegado del ETF XOVR, que mantiene una posición del 14 % en SpaceX, valorada en más de 200 millones de dólares. El objetivo de este artículo es ofrecer información objetiva, aunque los lectores deben tener en cuenta que tengo un interés financiero en la compañía analizada.
Como ocurre con cualquier inversión en renta variable, los inversores deberían valorar cuidadosamente todas las alternativas junto con un asesor financiero cualificado antes de tomar decisiones de inversión. Las inversiones en capital privado, como las que mantiene XOVR, pueden implicar riesgos adicionales —entre ellos una menor liquidez— en comparación con las acciones cotizadas tradicionales. Conviene tener estos factores en cuenta antes de evaluar su idoneidad y el nivel de riesgo asumible.
SpaceX ofrece una combinación poco habitual de fuerte impulso operativo a largo plazo y elevada incertidumbre bursátil a corto plazo. Mientras el negocio continúa creciendo en los servicios de lanzamiento espacial, la conectividad por satélite y la inteligencia artificial, la acción afronta una sucesión de acontecimientos técnicos que podrían condicionar su evolución con independencia de los fundamentales de la empresa.
En este contexto, el tamaño de la posición puede ser tan importante como la dirección de la inversión. El mercado de opciones anticipa un movimiento cercano al 15 % tras los resultados; la acción ha mostrado una volatilidad excepcional desde su salida a bolsa; y el primer vencimiento del lock-up tendrá lugar apenas dos sesiones después de la presentación de resultados. Todo ello aumenta la probabilidad de que las oscilaciones de corto plazo respondan más a factores técnicos del mercado que al propio desempeño del negocio.
La diversificación dentro del sector espacial tampoco ha ofrecido demasiada protección en los últimos meses. Rocket Lab, AST SpaceMobile y Planet Labs acumulan caídas superiores al 50 % desde los máximos registrados a finales de mayo, mientras que los fondos especializados en el sector tocaron techo alrededor del 28 de mayo antes de sufrir un acusado descenso.
La elevada correlación entre estas compañías sugiere que los inversores con un horizonte de largo plazo necesitan diversificar también fuera del propio sector espacial.
Quienes estén valorando abrir posiciones cortas afrontan otro tipo de riesgos. Según S3 Partners, el interés corto sobre SPCX es elevado, aunque el riesgo de un short squeeze de gran magnitud parece moderado. Esto indica que la mayoría de los bajistas podrían cerrar sus posiciones sin grandes dificultades.
No obstante, esos mismos indicadores muestran que, aunque las posiciones cortas están extraordinariamente concentradas, muchas siguen siendo rentables y pueden deshacerse con relativa facilidad, dado que el indicador days to cover permanece en apenas 3,07 días.
Una actualización de Starlink mejor de lo esperado podría alterar rápidamente ese equilibrio, especialmente antes de que aumente la disponibilidad de acciones para préstamo tras el vencimiento del lock-up del 6 de agosto.
El primer informe de resultados de SpaceX supone un hito importante, pero difícilmente responderá a todas las preguntas que se plantean los inversores. La evolución operativa de Starlink, la asignación de capital en inteligencia artificial y la rentabilidad del negocio de lanzamientos serán determinantes para el valor de la empresa a largo plazo. En cambio, a corto plazo, factores como los vencimientos del lock-up, el mercado de préstamo de valores y la evolución de las posiciones cortas podrían ejercer una influencia aún mayor sobre la cotización.
En definitiva, distinguir entre los fundamentos del negocio y la mecánica del mercado probablemente sea la principal lección que deje la primera temporada de resultados de SpaceX como empresa cotizada.
Divulgación
Este artículo se ofrece únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento en materia de inversión, legal ni fiscal. Tampoco representa una oferta de venta ni una solicitud de compra de ningún valor. Antes de tomar cualquier decisión de inversión, los lectores deben consultar con un profesional cualificado.
Asimismo, los inversores deberían revisar el folleto informativo y la documentación más reciente de cada fondo antes de invertir.
Las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.
Para consultar información adicional sobre las divulgaciones y advertencias legales, visite: https://lnkd.in/e29X6rN
Este artículo ha sido traducido de Forbes.com

