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Repsol casi cuadruplica su beneficio: qué hay detrás del salto de la petrolera

La energética gana 2.201 millones hasta junio, frente a los 603 millones de 2025. Además de la revalorización de los inventarios, el negocio industrial multiplica por siete su resultado gracias al refino y a una comparación favorecida por el apagón del año pasado

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz

Repsol cerró el primer semestre de 2026 con un beneficio neto de 2.201 millones de euros, frente a los 603 millones obtenidos un año antes. El resultado se multiplica por 3,6 —un 265% más— en un escenario marcado por la subida del petróleo y la escasez de algunos productos refinados provocada por el conflicto en Irán, la guerra de Ucrania y los ataques contra instalaciones energéticas rusas.

Una parte importante del salto, sin embargo, no procede directamente de la actividad ordinaria. El aumento del precio del crudo elevó el valor contable de las existencias almacenadas por Repsol y generó un efecto patrimonial positivo de 823 millones. En el primer semestre de 2025 ocurrió lo contrario: la depreciación de los inventarios restó 394 millones. La diferencia entre ambos efectos supera, por tanto, los 1.200 millones.

El resultado también mejora cuando se elimina ese impacto contable. El resultado neto ajustado, la referencia que utiliza la compañía para medir la evolución ordinaria de sus actividades, alcanzó los 2.711 millones de euros, prácticamente el doble que un año antes.

El gran motor del semestre estuvo en el área industrial. Su resultado neto ajustado pasó de 235 a 1.683 millones de euros, más de siete veces por encima del registrado entre enero y junio de 2025. Esta división aportó por sí sola alrededor del 62% del resultado ajustado de todo el grupo.

Detrás de esa mejora se encuentran principalmente los mayores márgenes de refino. La tensión sobre la oferta internacional de gasóleo y queroseno amplió la diferencia entre el precio al que las compañías compran el crudo y el valor de los combustibles que obtienen después de procesarlo. Repsol, el principal operador de refino en España, ha sido uno de los beneficiarios de ese cambio de mercado.

La comparación parte, no obstante, de un semestre especialmente débil el año anterior. El apagón general del 28 de abril de 2025 obligó a detener temporalmente instalaciones industriales y penalizó el resultado de aquel ejercicio. El avance actual refleja así tanto una mejora operativa como la desaparición de aquel impacto extraordinario.

Repsol mantiene el refino mientras Europa cierra plantas

Repsol ha podido aprovechar la recuperación de los márgenes porque mantuvo una capacidad industrial que buena parte de sus competidores europeos ha reducido. Desde 2009 se han cerrado 35 refinerías en el continente, lo que ha reducido aproximadamente un 20% su capacidad de producción.

La compañía opera cinco refinerías en España y asegura haber invertido en ellas una media de 1.000 millones de euros anuales durante la última década. Esa capacidad cobra especial relevancia en un momento de escasez de diésel y queroseno, dos productos para los que Europa mantiene una elevada dependencia exterior.

La compañía también ha destinado 2.400 millones de euros durante el semestre a incrementar sus existencias de crudo y productos refinados. Refuerza así el fondo de maniobra y disponer de más materia prima ante posibles interrupciones del suministro.

La mejora no se limita al refino. El área de Exploración y Producción obtuvo un resultado neto ajustado de 673 millones de euros, un 6,7% más. Repsol prevé producir entre 560.000 y 570.000 barriles equivalentes de petróleo diarios en el conjunto de 2026 y asegura que, durante las primeras semanas de julio, ya superó los 580.000.

El negocio de Cliente avanzó de forma más moderada, con un resultado de 369 millones de euros, un 5,1% superior. Entre marzo y junio, la compañía incorporó 116.000 clientes de electricidad y gas, hasta alcanzar los 3,3 millones, y elevó un 31% la energía comercializada. Los usuarios digitales, principalmente de Waylet, aumentaron un 15%, hasta los 11,6 millones.

Los resultados también contienen elementos menos favorables. Repsol contabilizó deterioros y provisiones por 1.333 millones de euros, concentrados principalmente en el negocio químico y en activos de generación baja en carbono en Chile. El encarecimiento de las materias primas y la sobrecapacidad de la industria química europea siguen presionando los márgenes de esa actividad.

La rotación de activos renovables ha contribuido, por su parte, a aliviar el balance. La entrada de Masdar con un 49,99% en una cartera española de 705 megavatios, valorada en 849 millones, permitió desconsolidar deuda. Al cierre de junio, la deuda neta se situó en 3.667 millones de euros, 1.133 millones menos que tres meses antes.

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