El columnista del New York Times, Kevin Roose, realizó un experimento poniendo a la venta su columna en internet. “¡Compre esta columna en blockchain!”, anunció. Cuando la subasta terminó, 24 horas después, había alcanzado un precio de 350 ethers, unos 479.000 euros.

No es el primero. Hace unos días, la casa de subastas Christie’s vendió una obra de arte digital por 69 millones de dólares. Y, a principios de marzo, el fundador de Twitter, Jack Dorsey, vendió el primer tuit de la historia por 2 millones de dólares.

También la NBA ha depositado su confianza en esta innovadora forma de ganar dinero. Ahora, la liga de baloncesto vende pequeños fragmentos de vídeos de jugadas de partidos que ya están colgados en internet.

Más de 200 millones de dólares en lo que va de año

Todos estos “objetos” tienen en común su propia condición de no ser, en realidad, “objetos”; es decir, que son bienes no tangibles. La pregunta parece evidente: ¿cómo alguien está dispuesto a pagar hasta 69 millones de dólares por un archivo que cualquier persona se puede descargar en la red?

Para entender esta nueva fiebre del mercado hay que ir al origen: los NFT. Estas tres letras son el acrónimo en inglés de Non Fungible Token (token no fungible), están creados mediante la tecnología de cadena de bloques, blockchain, que los dota de seguridad, explica Francesc Bracero en La Vanguardia.

Probablemente el término blockchain resulte más familiar ya que es la misma tecnología que la de los bitcoins pero, a diferencia de éstos, los NFT son únicos. O lo que es lo mismo: no pueden ser reemplazados por algo parecido que tenga el mismo valor, no se pueden dividir y contienen información sobre el autor y el propietario.

Un NFT otorga el valor de una pieza única a una obra digital, ya sea un GIF, un tuit, o una columna de un periódico. Sería considero un activo inimitable que podría ser comprado o vendido como cualquier otro objeto tangible.

La plataforma más conocida para los NFT es Ethereum, dedicada a la programación de contratos inteligentes con la criptodivisa Ether, que ha credo dos estándares para NFT, informa Bracero. Un sistema que, a pesar de que haya obtenido ahora popularidad, se inició en 2012 con los CryptoKitties, unos gatitos animados coleccionables que emulaban a una mascota virtual.

Una nueva forma de entender los negocios que, en lo que va de año, ya ha facturado más de 200 millones de dólares.