Eduardo Navarro, director de Estrategia y Asuntos Corporativos de Telefónica, ha recogido este jueves 18 de febrero el Premio Best Dircom Forbes 2019 en un evento que ha tenido lugar en el Auditorio Rafael del Pino de Madrid.

Rodeado de otro directivos del sector de la Comunicación, Navarro ha agradecido el reconocimiento a su trayectoria profesional y ha puesto sobre la mesa el esfuerzo de todo su equipo, que ha hecho posible hoy recoger este galardón.

El director de Estrategia y Asuntos Corporativos de Telefónica ha narrado a los presentes las dificultades derivadas del Coronavirus, pero también ha contado cómo Telefónica consiguió, no solo capearlas, sino vencerlas y salir más fuertes, cerrando durante este periodo algunos de los contratos más importantes de la compañía.

“Buenas tardes. Gracias a todos. Muchas gracias por acompañarme hoy en este acto de Forbes, cabecera de enorme prestigio internacional.

Cuando recibí la llamada de Forbes para anunciarme que me habían incluido en su lista pensé que debía de tratarse de un error. Bezos, Gates, Musk, Buffett, nuestro querido Amancio Ortega… todos ellos se agolparon por un momento en mi cabeza.

Tranquilos queridos colegas, desafortunadamente todavía no formo parte de esa lista…, aunque sabed también que no he perdido la esperanza. Eso sí, tengo la enorme fortuna de pertenecer desde ahora a otra lista quizás no tan fulgurante para algunos, pero creedme que al menos igual de valiosa para mí. Es un enorme orgullo entrar en el ranking de los mejores directores de Comunicación. Es un orgullo acumulado, que se suma al de trabajar con todos y cada uno de vosotros, y que se une a otro inmenso orgullo que es el de poder hacerlo desde Telefónica. Hoy sé bien que estoy en las listas donde debo estar. Y estoy con quienes quiero estar. Muchas gracias por ser y por estar querido José María. Llevamos trabajando juntos ¿cuántos años? Me siento muy orgulloso de formar parte de tu equipo y de tener la oportunidad de aportar mi grano de arena en el gran proyecto que lideras para Telefónica. Gracias por tu apoyo siempre.

Un premio a la Comunicación es el reconocimiento a muchas horas de trabajo oculto que nadie ve y que muy pocos terminan entendiendo. Un premio a la Comunicación no es más que tener la oportunidad de poner en mi boca lo que son palabras de otros, la suma de muchos. Un premio a la Comunicación es un acto de fe, confiar en el todo por la parte. Un premio a la Comunicación es, en fin, tener la ventaja de teneros aquí hoy para daros las gracias de una vez por todas. Gracias, muchas gracias.

En un trabajo como éste es esencial creer en el equipo con el que se viaja y procurar siempre que todos sean mejores que tú. Y cuanto más, mejor. Porque así es como funciona, así es como se avanza y así es como se llega lejos, tan lejos como te lleva tu gente. Gracias Eva, muchas gracias por tu entrega. Muchas gracias al resto de este gran equipo de comunicación, algunos de los cuales estoy viendo hoy aquí (Paco, Laura, todos), y gracias a todo el gran equipo de Telefónica por llevarnos a todos tan lejos.

Como buen aficionado al fútbol sé bien que los jugadores meten goles, pero que es el equipo el que gana el partido. Este premio es vuestro. Lo habéis ganado por goleada. A mí, hoy, me toca levantar la copa.

Y también quiero compartir este premio con todos y cada uno de vosotros que trabajáis por y para la Comunicación, porque este reconocimiento es para todos los que estamos de parte de la Comunicación, del lado del trabajo bien hecho y bien contado. Esa es otra de las ventajas de formar parte de un gran equipo, que cuentas con la certeza de que siempre tienes a otros de tu parte.

Destacar lo hecho por Telefónica en el último año se cuenta solo. No voy a poner ni una sola pizca de aditivos. No hace falta. Todos sabéis que cuando se tiene una buena historia no hay que tratar de ser ingenioso ni sutil. Hay que utilizar un martillo pilón. Y darle una vez. Luego golpear de nuevo. Y así una tercera vez. En el último año, Telefónica ha hecho lo más difícil: mantener conectada la vida de las personas. Se dice pronto.

La pandemia echó abajo nuestro mundo conocido y Telefónica se vino arriba: en mayo del pasado año, en pleno confinamiento y con los equipos teletrabajando por completo, cerramos la mayor operación corporativa de nuestra historia: la joint venture de O2 y Virgin Media. En septiembre, Telefónica encendió el 5G y logró que el 75% de la población española tuviera asegurada la cobertura en apenas tres meses. En octubre, Telefónica y Allianz crearon un gigante para el despliegue de fibra en Alemania. En diciembre, Telefónica cerró con sus socios la compra de los activos de telefonía móvil de Oi en Brasil, haciéndose con más de diez millones de nuevos clientes y afianzando su liderazgo en un mercado clave mundial. Y hace apenas unas semanas, Telefónica vendió a múltiplos récord las torres de Telxius, por 7.700 millones de euros. 

Telefónica ha cumplido. Las cosas se han hecho bien, muy bien. Y después se han contado bien, muy bien. Permitidme decirlo ahora que estamos en confianza. Detrás de todas esas operaciones hay muchas horas de trabajo y muy pocas de sueño. Bajo esa gruesa capa de titulares, de historias de éxito, siempre hay un plan: hay una estrategia, observación con rigor, juicio, pensamiento por adelantado y esfuerzo, esfuerzo y esfuerzo. Detrás de ese barniz de Comunicación hay un respeto mutuo con los medios y los poderes públicos; hay verdad y transparencia, porque es la única garantía de estabilidad, la única forma de poder hacer este trabajo.

Pero detrás de todo eso, detrás del cargo de mejor DirCom también hay carga. Porque también hay no pocas penalidades y sacrificios, sinsabores y frustraciones que quedan para la tramoya, que sólo se perciben cuando bajan las aguas del día a día. Detrás hay historias importantes de actores secundarios, simples notas a pie de página que permiten entender y encajar las piezas de esta historia de la Comunicación en la que la fortuna nos ha proporcionado una impresionante buena mano y un asiento de primera fila. Detrás, ya os digo, está el talento de un gran número de personas trabajando muchas horas al día con el mayor de los esfuerzos para que podamos seguir engrosando esta lista de méritos que tan generosamente recoge Forbes. Con esa clase de gente, con ese tipo de talento, con semejante equipo, con todos vosotros, es inevitable ganar todos los partidos. 

Va por vosotros. Muchas gracias.”