La desaparición del fundador de Alibaba, Jack Ma, de la vida pública estos últimos meses ha desatado un sinfín de teorías en las redes sociales a cerca de su paradero.

La última vez que se vio al multimillonario chino en público fue en un foro a finales de octubre en Shanghái, donde criticó la estrategia de China de minimizar riesgos en el sector financiero en un discurso que provocó un choque con las autoridades del país.

El hombre más rico de China -que también es miembro del Partido Comunista Chino- también tuvo palabras contra los bancos tradicionales. Ma defendió la necesidad de canales alternativos de financiación, como los que ofrece Ant Group, la fintech de Alibaba, a través de su plataforma Alipay. Como consecuencia de las declaraciones, las autoridades suspendieron la salida a bolsa de Ant Group apenas 48 horas después de las declaraciones de Ma. La salida bolsa del grupo iba a ser la mayor oferta inicial de acciones de la historia (29.500 millones de euros, aproximadamente).

Desde entonces nadie sabe nada del magnate, que tampoco acudió de jurado al programa Los héroes de los negocios en África que él mismo que creó. De su paradero se ha dicho de todo, desde que está detenido hasta que se encuentra colaborando en una investigación y que reaparecerá en un tiempo.

El periodista de la CNBC, David Faber, aseguró el pasado 4 de enero que Jack Ma está oculto pero no desaparecido, según le confirmaron fuentes cercanas, y que la intención del creador de Alibaba es mantener un perfil bajo durante un tiempo.

Pérdidas millonarias

Las empresas de Ma están en el punto de mira de las autoridades. Por un lado se encuentra Ant, cuyo servicio de pagos electrónicos Alipay cuenta con 730 millones de usuarios, lo que lo ha convertido en el más grande de China. El problema de la compañía son sus prácticas crediticias. Ant ofrece préstamos, inversiones o seguros de forma instantánea, sin asumir riesgos, por lo que se teme que su principal incentivo sea conceder tantos préstamos como sea posible –con comisión– sin tener en cuenta el efecto que puedan tener en las instituciones crediticias que los suscriben, según recogen varios medios de comunicación.

Si la salida a bolsa hubiera tenido lugar, Ant podría haberse posicionado por encima de los bancos estatales, un riesgo demasiado alto que las autoridades no querían correr. A partir de ahí, las empresas del magnate sufrieron reveses.

Tampoco se ha librado Alibaba, la piedra angular de Ant. Desde octubre ha perdido unos 210.000 millones de euros (172.655 millones de euros), lo que corresponde casi a una cuarta parte de su cotización bursátil.

Los reguladores anunciaron por sorpresa recientemente la apertura de una investigación por prácticas monopolísticas. Un anuncio que se suma a dos rondas de multas impuestas a varias tecnológicas en la últimas semanas.