La irrupción del coronavirus ha supuesto una carrera de obstáculos para infinidad de compañías que no se encontraban preparadas para afrontar una parálisis de su actividad. La tecnología ha traído consigo la “salvación” para cientos de negocios (haciéndose más accesible que nunca), confrontando unas previsiones de desaceleración de la economía de nuestro país directamente proporcionales a las de creación de empleo.

2020 arrancó con una tasa de paro del 14% en España, según la Encuesta de Población Activa (EPA), duplicando la media de la Unión Europea. En este sentido, el mercado laboral ya representaba un motivo de preocupación para compañías y ciudadanos que han visto agravada su situación con la llegada de la pandemia. Se han destruido más de 300.000 puestos de trabajo hasta septiembre, según datos de afiliados a la Seguridad Social. Es innegable que el coronavirus no ha afectado a todas las compañías con la misma virulencia, porque las de menor tamaño se muestran mucho más sensibles a las dificultades planteadas por el entorno. Según datos de la última encuesta elaborada por InfoJobs, en el mes de julio, el 73% de las pequeñas y medianas empresas consideraba que la situación de los próximos seis meses empeoraría, cifra que contrasta con el 66% de las compañías con más de 50 trabajadores.

Desde el área de clientes de Pymes de Telefónica Empresas, Elena Vargas destaca la figura del “socio tecnológico” como recurso de la empresa hacia su evolución digital. Un guía que puede acompañar a otros empresarios a cambiar sus procesos y formas de trabajar, de forma integral, logrando aumentar la eficiencia de los costes. Para que la relación prospere, debe nutrirse de una confianza bidireccional. “Alguien honesto, que conozca las distintas soluciones, que sea flexible para adaptarse a sus necesidades, pero también solvente, de manera que garantice su permanencia en el tiempo y ofrezca un buen servicio postventa”, asegura Vargas. Hace referencia a un player relevante en todos y cada uno de los ámbitos tecnológicos, teniendo en cuenta que la tecnología es un “círculo virtuoso” y no se debe quebrar. Su uso no puede plantearse de forma aislada y Elena Vargas pone un ejemplo. “Si una empresa se está planteando implantar soluciones en torno al Internet de las Cosas (IoT) en su cadena de producción, necesariamente debe securizar las soluciones, evitando abrir las puertas de su negocio a posibles piratas informáticos”, expone. De hecho, en este momento, la hiperconectividad y el IoT suponen una auténtica revolución, tanto para las empresas como para la industria, pero también para todo el conjunto de la sociedad.

Una ciudadanía a expensas de la prestación de ayudas concedidas por la UE en pro de la recuperación económica de países como el nuestro. El conjunto de fondos de Next Generation ve con muy buenos ojos que sus destinatarios sean (o tengan contemplado ser) digitales, puesto que el Mecanismo para la Reconstrucción acumula 560.000 de los 750.000 millones totales. El programa Horizonte Europa o el Instrumento de Inversiones Estratégicas también concederán préstamos y transferencias a compañías con ADN digital y es extensible a todos los procesos y sectores de actividad que busquen evolucionar el tejido empresarial español. Concretamente, en nuestro país, contaríamos con 12.240 millones de euros (de 72.000 millones del total a nivel nacional) a destinar durante los próximos 2 años.

Porque no hay un sector productivo en España que no se haya visto afectado, en mayor o menor medida, por la crisis sanitaria, sin excepción. Como en todas las grandes sacudidas mundiales, hay dos caras. Los que van a sobrevivir (incluso experimentarán un crecimiento) y los que no. Entre los supervivientes, se encontrarán las empresas adoptantes de la dimensión digital. Porque si algo ha hecho evidente el coronavirus ha sido señalar las carencias de tantas empresas de diferentes sectores y la necesidad de abordar su transformación digital, en 3 meses, prácticamente lo previsto para los próximos 10 años. Un proceso que implica una transformación completa de las compañías y debería cabalgar junto a un excelente acompañamiento, apoyo a la formación, agilidad a la hora de resolver incidencias y una actualización constante de los cambios en cada sector. La tecnología está viva y avanza más rápido que las personas que la desarrollan.

“Algunas sí habían arrancado procesos de digitalización, cifrando algunos estudios en casi el 30% el porcentaje de pymes que contaban con un plan pre COVID-19. Antes, no se priorizaba la digitalización como destino de gastos en el presupuesto”, asume Fernando Asín, de área de Pymes en Telefónica Empresas. Para él, un proceso de digitalización no se limita a dedicar recursos para la adquisición de tecnología, sino que cambia la forma de hacer las cosas y crea una nueva cultura en la empresa. “Implica cambiar el motor en pleno vuelo y produce cierta sensación de vértigo para muchas pymes, de ahí la importancia de contar con empresas que te acompañen y asesoren en este camino”, añade. El entorno online ha dado un golpe de efecto para mantener los negocios y en muchos casos, hacerlos crecer.

En palabras de Diana Caminero, de Experiencia de Cliente de Telefónica: “Las herramientas digitales son habilitadoras imprescindibles del nuevo entorno, ofrecen ventajas como el incremento del conocimiento del negocio, la mejora de productividad, la capacidad de atraer, retener talento y mejorar el customer journey“, señala. Caminero defiende que lo que antes se interpretaba como un sendero diferenciador frente a la competencia, ahora se ha convertido en un camino ineludible para la supervivencia de los negocios.

Formación digital para los directivos españoles

La democratización del acceso a la tecnología permite a las pymes crear entornos muy ágiles para poder innovar y abrirse al mercado internacional, o implantar formas de trabajo más flexibles, basadas en la movilidad o el incremento de competitividad para hacerse sostenibles en el tiempo. De hecho, las soluciones cloud han hecho mucho por elevar a la pequeña y mediana empresa a un nivel de capacitación y funcionalidad que hace años solo se encontraban al alcance de las corporates. Aquí entra en juego otro factor diferencial, incorporar a los equipos personas con inquietudes tecnológicas, que se sientan cómodos trabajando en entornos diversos. “Hay que buscar profesionales con capacidad de aprendizaje y sin miedo al error, ya que para innovar y hacer las cosas de manera diferente es importante arriesgar. No siempre las cosas salen bien a la primera”, confiesa Fernando Asin.

La promoción de este talento tecnológico no solo afecta a las nuevas incorporaciones. El teletrabajo ha eliminado la barrera geográfica, el foco ya no es nacional, sino global.

Hay una necesidad de formarse e implementar nuevos modelos productivos dentro de las compañías, por lo que los directivos deben asumir como una responsabilidad actualizar sus propios conocimientos digitales. Según María Eugenia Bórbore, de Soluciones IoT de Telefónica Empresas, la transformación de los modelos de negocio “implica cambios en los procesos internos que hay que entender e interiorizar. A modo de ejemplo, la dependencia del control remoto, sin operarios que físicamente tengan que desplazarse, el incremento de los mantenimientos preventivos, la seguridad y vigilancia de los trabajadores, pasando por el aumento exponencial de las transacciones online“, enumera. Cambios que (añade Bórbore) “van a suponer la palanca de crecimiento a futuro de nuestro tejido industrial, pues implican acelerar la digitalización de nuestras empresas con los múltiples beneficios operativos”.

Según el último informe de la Sociedad de la Información, en España, el grado de aplicación de la cultura digital corporativa a través del uso del cloud o big data, se reduce al 23% si nos centramos en grandes y medianas empresas y cae al 2% si hablamos de microempresas, que conforman el 95% del tejido empresarial. Desde Telefónica Empresas, los expertos señalan varias soluciones diseñadas específicamente para cubrir las necesidades de todos los clientes industriales. Entre otras, la Consultoría Industrial; la Monitorización y Gestión de Planta de Producción; la Localización y Trazabilidad de Activos o la Gestión sostenible de la energía. “Definimos con ellos la estrategia adecuada para su transformación, mediante soluciones ancladas en nuestras fortalezas core, como la conectividad adecuada para cada proyecto industrial, la integración de las redes OT-IT, la securización de todos los servicios extremo a extremo, todo ello bajo el paragüas de garantía de nuestra marca”, comparten desde Soluciones IoT de Telefónica Empresas.

Si nos detenemos en el cloud, precisamente, uno de los argumentos más utilizados para evitar migrar a la nube, hasta ahora, era la brecha de información, “cuando en realidad es prácticamente imposible que alguien pueda dar más seguridad que los entornos de data centers privados o los de los grandes hiperescalares de nube pública”, precisa Carlos Rabazo, desde el área de Aceleración de Transformación Digital de Telefónica, quien se muestra muy convencido de que esta transición es la “única fórmula para flexibilizar y hacer eficientes los costes de infraestructuras”, añade.

La educación en ciberseguridad para los empleados de cualquier compañía se ha vuelto indispensable, pero no está relacionado con la conectividad y latencia de acceso a la información en nuestro país.

Sin abandonar el contexto de seguridad de redes, otra tecnología que ha cobrado protagonismo a lo largo de los últimos años y ha sido foco de intensos debates, incluso mucho antes de materializase en la realidad ha sido el 5G. Desde el área de clientes de Pymes de Telefónica Empresas, Elena Vargas pone de relevancia algunos puntos clave de su desarrollo, como la velocidad, teniendo en cuenta que permitirá navegar hasta 10 veces más rápido que las principales ofertas de fibra del mercado (10 GBps), por lo tanto, contará con mayor ancho de banda, que permitirá tener mayor número de dispositivos conectados. “Si hoy, el 4G permite hasta 100.000 dispositivos, con el 5G podremos conectar más de 1 millón de dispositivos por kilómetro cuadrado. Además, se reduce hasta cincuenta veces el tiempo de respuesta, alcanzando tiempos de respuesta de 1 milisegundo”, cuenta Vargas, quien destaca la creación de redes privadas (network slice en inglés), a través de las cuales “podremos segmentar la red y definir prioridades. Un caso típico de cómo se puede usar esta capacidad se observará a la hora de garantizar las comunicaciones en caso de emergencias sanitarias o catástrofes naturales”.

El 5G trae consigo una irrupción en la vida empresarial de forma directa. Supondrá nuevas oportunidades de negocio y Telefónica ya ha llevado a cabo más de 50 pruebas “piloto” con compañías de diferentes sectores, validando con sus clientes y usuarios los beneficios que aporta esta tecnología a los proyectos y cómo afecta a todos los procesos. Pero, en tiempos de crisis, ¿hay hueco para el propósito?

Cambio de paradigma hacia la Transición Energética

La rentabilidad de las empresas ya no se mide, exclusivamente, por su rendimiento económico, al cobrar relevancia su impacto medioambiental y social. Es difícil afirmar que una empresa “sin propósito” tenga los días contados, aunque María Eugenia Bórbore cree que todas deberían incluir en su hoja de ruta una iniciativa específica para conocer el impacto que provocan sus acciones en la naturaleza, a consecuencia de su actividad económica, y ver qué medidas adoptar para contrarrestarlo.

“Los inversores demandan, cada vez con más frecuencia, alternativas de financiación más sostenibles. Más allá de la responsabilidad medioambiental de las empresas, prima el aspecto reputacional y de imagen”, explica. En este sentido, desde Telefónica Empresas cuentan con diferentes soluciones basadas en la tecnología IoT que buscan ayudar a otras compañías a ser cada día más sostenibles. “Una plataforma de telegestión que está ayudando a las empresas a ahorrar en su consumo energético alrededor de un 20%, haciendo un uso más eficiente de la energía eléctrica dedicada a la climatización y la iluminación”, menciona Bórbore. El perfil del consumidor también se ha transformado y se ha vuelto más exigente en cuanto a calidad y sostenibilidad de los productos que consume, viéndose esto incrementado por la crisis del coronavirus. Según un estudio realizado por la consultora Capgemini, publicado el pasado mes de julio, muestra que el 68% de los compradores residenciales manifiestan su intención de aumentar el consumo de productos locales (más seguros y sostenibles, en su percepción), mientras el 79% ha modificado sus decisiones de compra según los criterios de origen, calidad y sostenibilidad de los productos. María Eugenia Bórbore sitúa la trazabilidad de los productos en la cumbre de la escala de decisión. “Para que un proceso sea óptimo es necesario tener controlado, en todo momento, cada uno de los elementos que intervienen en él, pues esto será clave de cara a garantizar la calidad del producto final ante el cliente”, afirma.

Desde Telefónica Empresas aseguran su compromiso por el desarrollo de productos y servicios de manera sostenible, tal y como reflejan sus sellos EcoSmart (que permiten identificar aquellos de su portfolio que generen un beneficio ambiental, como la reducción del consumo energético, el fomento de la economía circular, la disminución del consumo de agua o la reducción de las emisiones de carbono). Por otra parte, Europa se vuelve más exigente en su apuesta por la sostenibilidad. Se percibe en las políticas de innovación que giran en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) o el reciente Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia publicado por el Gobierno de España (respaldado por la Unión Europea), del que se deriva un 9% de los recursos destinados a proyectos que habiliten una Transición Energética, justa e inclusiva.