A principios de este año, leí un informe de CB Insights sobre las 20 principales razones por las que las startups fallan. Elaboraron la lista haciendo una retrospectiva de 101 startups que no habían salido adelante y los resultados fueron bastante interesantes. Las 3 razones principales resultaron ser las siguientes: no existía una necesidad real de mercado, se quedaron sin efectivo, no contaban con el equipo adecuado.

Ninguno de estos factores me sorprendió, en verdad, pero el tercero sí me llamó la atención especialmente porque, si te paras a pensarlo, las dos primeras pueden atribuirse a la tercera, al hecho de no contar con el equipo correcto. En la lista también aparecían otros motivos como que te gane la competencia, problemas de precios/gastos, de producto, marketing poco acertado o que simplemente no era el momento adecuado. Aunque no he leído esos postmortem, no me sorprendería que muchos de estos problemas surgieran de no tener los perfiles correctos en plantilla.

En el caso concreto de las startups, el contar con el equipo indicado es todavía más determinante para el éxito, precisamente porque se trata de equipos pequeños que manejan recursos limitados. Las grandes empresas pueden permitirse el lujo de tener alguna que otra laguna en las competencias y capacidades comunicativas de sus equipos directivos. Desde luego, esto hará que su negocio sea menos eficiente, pero puede funcionar. Las startups simplemente se estrellarán si no aciertan desde el minuto uno.

Existen muchas maneras diferentes de distribuir las competencias y responsabilidades de tu Core Team. Pero, en general, creo que estos son los perfiles sine-qua-non que deben estar presentes en cualquier startup que quiera tener el éxito:

El visionario y el líder

Pongo estos dos roles juntos porque a menudo coinciden. El visionario es la persona que tuvo la idea del negocio. Su trabajo consiste en asegurarse de que todos los demás miembros del equipo entiendan completamente su visión y crean en ella. El mensaje del visionario debe inspirar al equipo en su trabajo diario, mejorando tanto la productividad como la innovación.

A menudo, el visionario asume también el papel del líder. Suele ser el CEO de la compañía, o el fundador o un “evangelizador” de gran experiencia. Un líder fomenta su misión comercial y se encarga de dar feedback sobre cómo se está desempeñando el trabajo. Pero no todos los visionarios son líderes. Algunos no saben cómo intervenir y necesitan a su lado a una persona con un perfil potente que ejerza este papel.

El estratega

El visionario es un soñador, mientras que el estratega es racional. Se encarga de  averiguar qué se debe hacer y planea cómo lograrlo. Además, suele ser el que mejor sabe cuándo conviene ampliar equipos para cumplir con los objetivos comerciales.

El estratega suele ser una especie de jefe de operaciones que apoya al visionario. Sin embargo, también tiene que ser capaz de plantarle cara si sus expectativas se alejan demasiado de lo que es materialmente factible. De no ser a así, existe un riesgo real de que la startup no prospere.

El creador

Un error de calado que cometen muchas startups es contratar a personal freelance para desarrollar sus productos. Desde un punto de vista de costes, puede tener sentido, pero se perderá en impacto y eficiencia mucho más de lo que se ahorre en presupuesto. Las startups que salen adelante son las que tienen en plantilla a alguien con talento a cargo del desarrollo del producto e de la innovación, trabajando codo a codo con el visionario y resto de directivos para crear algo original que destaque en un mar de productos parecidos.

El administrador

No es de extrañar que “quedarse sin efectivo” sea la segunda razón por la cual las startups fracasan. Es posible que las startups más austeras tengan éxito en el mundo de los negocios actual, pero solo si son disciplinadas a la hora de administrar el flujo de efectivo.

La persona encargada de gestionar el dinero es más que un contable, debe ser un estratega financiero que visualice el camino hacia el éxito a pesar de las posibles limitaciones monetarias. En este sentido cabe destacar que un buen administrador no es simplemente aquel con fama de “tacaño”, escrupuloso con los gastos. En una startup.  también debe ser creativo para conseguir atraer más dinero.

El experto en crecimiento

Las startups saben que la clave del éxito está en comercializar y vender sus productos. Pero esta no es la única forma de crecer. El experto en crecimiento debe ser la persona encargada de identificar oportunidades para expandir el negocio, ya sea, por ejemplo, sirviéndose de campañas de marketing para empoderar a embajadores de la marca. o  buscando inversores, aliándose con otras empresas para colaboraciones estratégicas, etc.

Conclusión final

Este listado no es más que la base y obviamente cada startup tiene unas necesidades concretas. Por ejemplo, una gran compañía tecnológica como la nuestra, necesita un equipo de operaciones sólido para que las cosas funcionen a nivel global y a escala. Si desde el principio cuentas con equipos que se comunican y colaboran excepcionalmente bien, resulta muy fácil identificar si inicialmente hay alguna laguna en el mapa de competencias conjunto.

Y aunque es muy posible que un mismo individuo ocupe varios de los roles comentados, no pueden quedar roles sin asignar, y sin asignar bien. Aquellas empresas que subestimen la importancia de contratar estos perfiles clave se estarán echando piedras en su propio tejado, desde el principio.

Scott Arpajian es Chief Executive Officer de Softonic

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