La empresa independiente de investigación energética Rystad Energy abre las puertas de su nueva oficina en Madrid, que se suma a las que ya tiene en Londres, Nueva York, Houston, Aberdeen, Stavanger, Moscú, Río de Janeiro, Singapur, Bangalore, Tokio, Sydney y Dubai, y pone al frente de la misma a Carlos Palmitesta.

El directivo, que desde principios de este año es el vicepresidente del mercado Ibérico, cuenta con más de veinte años de experiencia internacional en ventas, desarrollo de negocio y gestión de cuentas, lo que le permite aportar a Rystad Energy una perspectiva única en la cadena de valor de la energía y los recursos naturales.

Rystad Energy, con sede central en Oslo (Noruega), ha presentado un informe en el que asegura que Iberia está bien posicionada para competir –o incluso sustituir– al actual polo industrial energético del norte de Europa, ya que los sectores de España y Portugal pueden recurrir a la abundancia de sol, los fuertes vientos y la madurez de las infraestructuras de gas, así como a una gran experiencia industrial y de gestión.

Según el informe elaborado por la empresa energética, con un suministro fiable de gas desde el norte de África, unos precios de la electricidad más bajos en comparación con el resto de Europa y un gasoducto de energías renovables que destaca en el continente, «España y Portugal tienen el potencial de convertirse en una nueva potencia energética europea«.

España, tercer mayor exportador de energía

Del estudio también se desprende que España se convirtió en el tercer mayor exportador de energía de Europa en los tres primeros trimestres de 2022, sólo por detrás de Suecia y Alemania. Y apunta diferentes razones por los que ocurrió:

  • Un gran déficit de generación de energía en Francia, de donde España normalmente importa energía.
  • El tope de precios ibérico para la generación de energía a partir de gas, lo que propició una reducción de los precios de la electricidad en España y Portugal en comparación con Francia y que las exportaciones de energía fueran aún más competitivas.

Mercado resistente

El mercado ibérico ha demostrado ser resistente durante la crisis energética, ya que no depende del gas ruso, apunta el informe de Rystad Energy.

Con un suministro interno de gas limitado, Iberia recibe la mayor parte de su gas a través de gasoductos desde Argelia y mediante contratos de importación a largo plazo de gas natural licuado (GNL).

En este sentido, se espera que la región experimente un fuerte crecimiento en la generación global de energía este año, así como un crecimiento sostenido en los próximos años, impulsado principalmente por la expansión masiva de las energías renovables.

«Gracias a una combinación de inversión, geografía y política, España y Portugal han conseguido evitar o reducir el impacto de la crisis energética europea. Rystad Energy se centra en el mercado ibérico porque los fundamentos apuntan a que se convertirá en un centro energético-industrial de importancia regional«, afirma Carlos Torres Díaz, responsable de energía de Rystad Energy.

Así pues, cabe esperar que la crisis energética sea menos dolorosa en Iberia que en sus pares europeos, ya que el mercado ibérico confía en que los precios de la electricidad se mantengan muy por debajo de los niveles de, por ejemplo, Francia y Alemania.

España, segundo mayor generador de energía renovable

España, pionero en la industria eólica europea, es en la actualidad el segundo mayor generador de energía renovable en Europa: la Península Ibérica cuenta con más de 50 gigavatios (GW) de capacidad instalada, de los cuales más del 60% proceden de la energía eólica terrestre, y la cosa no acabará ahí.

Por su parte, en Portugal, la energía eólica marina se encamina hacia un futuro brillante, ya que el gobierno anunció el mes pasado que aumentará el objetivo de de este tipo de energía de 6 GW a 10 GW para 2030, que probablemente se adjudicará mediante subastas.

Se espera que la región experimente un fuerte crecimiento en la generación global de energía en 2022, pero también un crecimiento sostenido en el futuro, impulsado principalmente por la expansión masiva de las energías renovables. Se prevé que la cuota de renovables pase del 48% en 2021 al 64% en 2025 y al 79% en 2030, lo que sitúa a la región a la cabeza de la transición energética europea.