Las grandes oportunidades para sacar tajada del crecimiento de las tendencias del mañana pasan por el ahora. Posicionarse previamente siempre es clave. A toro pasado es mucho más fácil perderse la fiesta, que se traduce en retornos a lo largo del tiempo. Por eso, mirar las opciones de inversión en los vehículos eléctricos resulta clave en un entorno como el actual en el que la transformación ya se está produciendo. 

La penetración del vehículo eléctrico en Europa se ha quintuplicado en los dos últimos años, pasando del 4% al 20%. En gran medida, esta tendencia se apoya en la normativa y los incentivos en marcha. 

Los gobiernos europeos han implantado mayores subvenciones a la compra de vehículos eléctricos como parte de un paquete de estímulo más amplio para rescatar la economía de la pandemia. 

“Estos vehículos se encuentran a las puertas de la rentabilidad gracias a la caída de los costes de las baterías y a la previsión de nuevas innovaciones que compensen el aumento de los costes de las materias primas”, apunta Julie Dickson, Investment Director at Capital Group. 

A medida que bajan los precios y mejora la infraestructura de recarga, también se amplía la base de compradores. Sin embargo, la clave para su adopción masiva es que la industria fabrique un vehículo eléctrico que sea tan asequible y cómodo de poseer y manejar como los tradicionales con motor de combustión interna.

Los viajes por carretera representan alrededor del 70% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero procedentes del transporte en Europa. Sin embargo, disponemos de tecnología para ayudar a reducir esas emisiones.

“Los vehículos eléctricos están al frente del movimiento para descarbonizar el transporte por carretera en Europa y varios fabricantes de automóviles del continente se están transformando en líderes de los vehículos eléctricos”, concreta Nicholette MacDonald-Brown, gestora y co-responsable de análisis de renta variable europea, y Arianna Fox, analista de renta variable europea de Schroders.

Volkswagen ya es uno de los más avanzados y se ha fijado objetivos ambiciosos, como que al menos el 70% de las ventas de unidades en Europa para 2030 sean de vehículos 100% eléctricos. Esto se traduce en más de un millón de vehículos. 

Otro ejemplo es Stellantis, resultado de la fusión de Peugeot con Fiat Chrysler. Stellantis tiene como objetivo que el 70% de las ventas de turismos en Europa sean vehículos de bajas emisiones para 2030.

El enorme crecimiento esperado de China

China, el mayor mercado automovilístico del mundo, tanto de vehículos con motor de combustión interna como eléctricos, vendió el año pasado más de tres millones de modelos eléctricos, lo que supone la mitad de todas las unidades vendidas en el mundo. 

Aunque el país asiático lleva más de tres décadas tratando de convertirse en un exitoso fabricante de vehículos con motor de combustión interna, las marcas extranjeras representan actualmente más del 70% del mercado chino. 

En cambio, las marcas chinas tienen más del 80% de la cuota de mercado de los vehículos eléctricos, impulsadas por empresas como BYD y Shanghai Auto, así como por compañías emergentes como NIO. 

“A pesar de haber entrado en el mercado hace sólo dos años, Tesla es la única marca extranjera de vehículos eléctricos en China que ha logrado un avance significativo, con la venta de medio millón de unidades en 2021”, fundamenta Dickson.

Las marcas chinas tienen más del 80% de la cuota de mercado de los vehículos eléctricos, impulsadas por empresas como BYD y Shanghai Auto

A pesar de los notables avances, los retos persisten. Para el experto de Capital Group está la preocupación de que la reciente escasez de semiconductores pueda ser la primera de una serie de cuellos de botella a medida que los fabricantes de vehículos eléctricos aumentan la producción. 

“Los fabricantes de automóviles han respondido a la escasez de chips tratando de integrarse verticalmente o asegurando el suministro mediante asociaciones”, comenta el director de inversiones de la firma estadounidense. La gestión de la cadena de suministro y la garantía de acceso a los recursos necesarios serán cruciales para las automovilísticas en los próximos años.

Las oportunidades que ya han llegado

Para las empresas automovilísticas tradicionales, la transición presenta tensiones únicas. Los motores de combustión interna son extremadamente complejos, pero los eléctricos son mecánicamente sencillos, con una batería, un motor eléctrico, un inversor y una transmisión de una velocidad. 

Esto significa que el coste fijo de producción de un vehículo eléctrico es mucho menor que el de un vehículo de combustión interna, lo que facilita su ampliación. Sin embargo, los vehículos eléctricos requieren inversiones en software y arquitectura electrónica. Los fabricantes de automóviles tradicionales tienen que gastar mucho dinero en la creación de sus conocimientos de software. 

Aunque cuentan con la ventaja de los beneficios y los flujos de caja generados por su negocio tradicional, así como con una larga trayectoria en la construcción de automóviles, con el tiempo esto puede convertirse en una desventaja debido a la complejidad de tener que invertir tanto en vehículos de motor como en vehículos eléctricos.

Así, existen oportunidades, sobre todo para que las firmas tecnológicas se asocien con los fabricantes, donde la calidad del software se convertirá en un factor diferenciador. “Los vehículos eléctricos que puedan ofrecer una experiencia realmente buena en un vehículo conectado podrían ser oportunidades de monetización muy fuertes para los fabricantes”, describe Dickson. 

Por ello, es más probable que empresas como Apple, Alphabet y Sony entren en el mercado de los vehículos eléctricos, ya que pretenden suministrar el software que los sustenta. No obstante, dado el número de empresas automovilísticas, tanto de motores de combustión interna como de vehículos eléctricos, la estructura de la industria no es óptima y es poco probable que cambie. 

Por lo tanto, estas empresas tecnológicas, muchas de las cuales están acostumbradas a dominar la industria en la que operan, también pueden encontrar la industria del automóvil menos atractiva que sus mercados principales.

“Los vehículos eléctricos se hallan a las puertas del umbral de la rentabilidad, y los inversores pueden esperar ver una amplia gama de oportunidades de inversión en muchos sectores a partir de este cambio transformador”, analiza Dickson. 

A pesar de este impulso, la solución de los retos en el camino hacia la adopción por parte del mercado de masas sigue siendo el principal desafío del sector.