La banca europea quiere cambiar las reglas que determinan cuánto puede pagar a sus profesionales mejor remunerados. CaixaBank ha planteado a Bruselas la necesidad de revisar el marco de remuneración variable del sector, una regulación que limita los bonus de determinados directivos y profesionales con capacidad para asumir riesgos relevantes para sus entidades.
La petición se enmarca en el debate abierto por la Comisión Europea sobre la competitividad de la banca comunitaria, que busca reducir las barreras regulatorias y facilitar que las entidades europeas puedan competir en los mercados internacionales. Uno de los argumentos de la industria es que las restricciones salariales pueden dificultar la contratación de perfiles especializados, especialmente en negocios como la banca de inversión, donde la retribución variable tiene un peso importante en los paquetes salariales.
El planteamiento de CaixaBank, presidido por Tomás Muniesa y dirigido por Gonzalo Gortázar, apunta a un problema que trasciende a una entidad concreta: cómo atraer y retener profesionales cualificados en un mercado global sin renunciar a las salvaguardas que buscan evitar una asunción excesiva de riesgos.
Cuánto pueden cobrar los banqueros en bonus en Europa
La normativa europea establece, con carácter general, que la remuneración variable de los profesionales sujetos a estas reglas no puede superar el 100% de su salario fijo anual. El límite puede elevarse hasta el 200% si los accionistas autorizan expresamente esa excepción y se cumplen los requisitos previstos en la regulación.
Así, un profesional con un salario fijo anual de 500.000 euros podría percibir, como máximo general, otros 500.000 euros en bonus. Si se aprueba el límite excepcional del 200%, la remuneración variable podría alcanzar el millón de euros, sin contar el salario fijo.
Estas restricciones no afectan de la misma manera a toda la plantilla bancaria. Se aplican a los profesionales identificados como personal cuyas decisiones pueden tener una incidencia significativa en el perfil de riesgo de la entidad, incluidos determinados directivos y responsables de áreas relevantes.
La regulación también establece condiciones sobre el cobro de estos incentivos. Una parte sustancial de la remuneración variable debe diferirse durante varios años y, como regla general, al menos el 50% debe abonarse mediante acciones u otros instrumentos admisibles. Además, existen mecanismos para reducir o recuperar bonus en determinadas circunstancias.
El objetivo es evitar que los incentivos a corto plazo fomenten decisiones excesivamente arriesgadas. Sin embargo, para las entidades que quieren competir por profesionales internacionales, estas condiciones también pueden limitar su flexibilidad a la hora de diseñar paquetes retributivos.
Por qué la banca europea quiere flexibilizar los bonus
La discusión afecta especialmente a actividades como la banca de inversión, los mercados de capitales y determinadas áreas de financiación especializada. En estos negocios, la remuneración variable puede representar una parte importante de los ingresos de los profesionales y constituye un elemento habitual de las ofertas para captar talento.
Cuando una entidad europea no puede ofrecer un bonus comparable al de un competidor sometido a otras reglas, una alternativa consiste en aumentar el salario fijo. Pero esa solución eleva los costes estructurales del banco y reduce su capacidad para vincular la remuneración a los resultados obtenidos.
La comparación con Estados Unidos y Reino Unido resulta especialmente relevante. En este último mercado, la eliminación del límite general a los bonus bancarios tras el Brexit amplió las diferencias regulatorias con la Unión Europea.
Eso no significa que todos los banqueros estadounidenses o británicos cobren más que sus homólogos europeos. Las diferencias dependen del puesto, la entidad, el negocio y los resultados. La cuestión es que los bancos europeos deben diseñar sus ofertas dentro de un marco que restringe determinados componentes de la remuneración.
Para las entidades comunitarias, revisar estas reglas permitiría competir con mayor flexibilidad por perfiles especializados. La discusión, no obstante, enfrenta dos objetivos: mejorar la capacidad de contratación del sector y mantener los controles que buscan evitar que los incentivos económicos comprometan la estabilidad financiera.
Bruselas prepara cambios para reforzar la competitividad bancaria
La Comisión Europea ha incorporado la competitividad del sector bancario a su agenda regulatoria. El 17 de julio de 2026, el Ejecutivo comunitario publicó su comunicación sobre la competitividad bancaria y el mercado único, con propuestas orientadas a mejorar la integración del sector, simplificar determinadas exigencias y reforzar su capacidad para financiar la economía europea.
El documento reconoce que la capacidad de atraer, retener y recompensar a profesionales cualificados forma parte de la competitividad de las entidades. La remuneración se sitúa así dentro de una discusión más amplia sobre el funcionamiento del mercado bancario europeo y las condiciones en las que compite con otras jurisdicciones.
La publicación de esta comunicación no supone, sin embargo, que Bruselas haya decidido eliminar los límites a los bonus. Cualquier modificación deberá concretarse en propuestas normativas y mantener el equilibrio entre competitividad y estabilidad financiera.
La revisión se integra en el proceso de reforma del sector que la Comisión quiere impulsar durante el primer trimestre de 2027, junto con otras medidas relacionadas con los requisitos de capital, la simplificación regulatoria y la integración del mercado bancario.
La petición de CaixaBank pone el foco en una de las cuestiones que la banca europea considera relevantes para recuperar terreno frente a sus competidores internacionales. La decisión final corresponderá a las instituciones comunitarias, que deberán determinar si una mayor flexibilidad retributiva puede mejorar la capacidad de contratación de los bancos sin debilitar los mecanismos de control del riesgo.

