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Alibaba mira a Puertollano: la alianza energética con Solaria que puede llevar su IA a España

Alibaba estudia suministrar energía renovable a un centro de datos en Puertollano, en plena expansión europea de la IA.

Jack Ma, cofundador de Alibaba, durante una intervención pública. El grupo tecnológico chino explora con Solaria un posible acuerdo para suministrar energía renovable a un centro de datos en Puertollano. Getty.

España quiere convertirse en uno de los grandes destinos europeos de la infraestructura digital. Alibaba busca ampliar su capacidad para competir en inteligencia artificial y servicios en la nube. Y Solaria tiene sobre la mesa un proyecto de centro de datos en Puertollano que podría encajar en esa estrategia. La coincidencia de intereses ha abierto una negociación preliminar que sitúa a Castilla-La Mancha en el mapa de la expansión tecnológica china.

Según informó Bloomberg el 2 de octubre, citando fuentes conocedoras de las conversaciones, Alibaba ha explorado con Solaria Energía y Medio Ambiente la posibilidad de que una instalación de la compañía española suministre electricidad a un centro de datos en España. La planta considerada se encuentra en Puertollano, a unos 240 kilómetros al sur de Madrid, y el planteamiento contempla energía renovable. Las conversaciones están en una fase inicial, menos avanzada que los proyectos europeos anunciados por Alibaba en otros mercados, y la compañía también ha contactado con otros posibles proveedores. No se ha anunciado un acuerdo definitivo.

Un proyecto de más de 150 millones de euros en Puertollano

La negociación cobra otra dimensión al cruzarse con los planes que Solaria ya impulsa en la localidad manchega. La compañía prevé desarrollar en las antiguas instalaciones de La Nava II un centro de datos de 40 megavatios (MW), con una inversión inicial superior a 150 millones de euros y una segunda fase que podría añadir otros 100 MW de capacidad. El proyecto contempla alrededor de 90 empleos directos, según la información publicada por Data Center Dynamics.

La distinción es importante: el proyecto de Solaria existe como iniciativa empresarial, pero las informaciones disponibles no confirman que Alibaba vaya a ser su cliente, su operador o su propietario. Lo que se ha conocido hasta ahora es una conversación sobre el posible suministro energético. Presentar el centro como una instalación de Alibaba ya adjudicada iría más allá de los datos publicados.

Si ambas partes alcanzaran un acuerdo, el encaje sería significativo: Solaria aportaría la infraestructura energética y Alibaba encontraría una posible vía para ampliar su presencia digital en España. Pero la dimensión final del proyecto, su calendario y la identidad del futuro usuario siguen sin estar confirmados.

53.000 millones de dólares para ganar la carrera de la inteligencia artificial

El posible movimiento en España se entiende mejor al observar la magnitud del plan de Alibaba. En febrero de 2025, el grupo anunció una inversión de al menos 380.000 millones de yuanes, equivalentes a unos 53.000 millones de dólares, durante tres años para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial y computación en la nube. La compañía explicó que el programa superaría todo lo invertido en esas áreas durante la década anterior. Meses después, anticipó que ampliaría todavía más su gasto en infraestructura digital.

La cifra refleja un cambio de prioridades. Alibaba no quiere limitarse a su posición histórica en el comercio electrónico: busca construir la capacidad tecnológica necesaria para desarrollar modelos de inteligencia artificial y ofrecer servicios de computación a empresas y desarrolladores. Para hacerlo necesita centros de datos, redes, capacidad de procesamiento y electricidad suficiente para sostener cargas de trabajo cada vez más exigentes.

En septiembre, la compañía anunció que establecería sus primeras regiones de nube en Finlandia y Países Bajos durante los siguientes 12 meses, al tiempo que ampliaba su presencia en Alemania y Francia. La posible operación española encajaría en esa expansión europea, aunque las conversaciones con Solaria se encuentran en una fase menos avanzada que los planes anunciados públicamente en esos países.

El movimiento también tiene una lectura competitiva. Alibaba busca ganar terreno en un mercado en el que se enfrenta a Amazon Web Services y Microsoft Azure, dos de los grandes proveedores mundiales de servicios en la nube. La capacidad de ofrecer infraestructura localizada en Europa, con energía competitiva y garantías regulatorias, puede convertirse en una ventaja comercial para captar clientes empresariales.

España tiene la energía; el reto es garantizar el suministro

La disponibilidad de energía renovable es uno de los argumentos que pueden favorecer a España en la carrera por atraer centros de datos. Sin embargo, producir electricidad limpia no resuelve por sí solo todas las necesidades de una instalación digital: también importan la conexión a la red, la continuidad del suministro, la capacidad contratada, la ubicación y el coste de la energía.

Por eso, la posible relación entre Alibaba y Solaria tiene interés estratégico. La generación renovable puede facilitar acuerdos de suministro a largo plazo y ayudar a los operadores a cumplir sus objetivos ambientales. Pero el encaje económico dependerá de las condiciones concretas de cualquier contrato, de la capacidad disponible y de los permisos necesarios para desarrollar la instalación.

Puertollano, además, cuenta con una tradición industrial que puede resultar relevante para proyectos intensivos en infraestructura. La localidad de Ciudad Real busca atraer nuevas actividades empresariales y el centro de datos de Solaria representa una posible vía de diversificación. La inversión anunciada para su primera fase supera los 150 millones de euros, aunque todavía no puede atribuirse esa cantidad a Alibaba ni considerarse una inversión confirmada del grupo chino.

El decreto que puede cambiar las reglas del negocio

La negociación se produce en un momento decisivo para el sector español de los centros de datos. El Gobierno tramita una normativa que endurece las condiciones energéticas, medioambientales y de soberanía digital para las instalaciones de mayor tamaño. El proyecto afecta a centros con una potencia de acceso igual o superior a un megavatio y contempla que, al menos, el 80% de su consumo eléctrico quede respaldado por nueva generación renovable, con acreditación horaria. También incorpora exigencias sobre eficiencia energética, uso del agua y protección de determinados datos.

El diseño de la norma, no obstante, sigue siendo objeto de debate. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha recomendado flexibilizar algunas de las exigencias, especialmente las relacionadas con la nueva generación renovable y la correlación horaria. El regulador advierte de que imponer determinadas condiciones de forma rígida podría elevar los costes de los proyectos y dificultar su viabilidad.

Para los inversores, el dilema es evidente: España quiere atraer grandes proyectos tecnológicos, pero también evitar que el crecimiento de los centros de datos presione el sistema eléctrico o traslade costes al resto de consumidores. La regulación busca que la nueva demanda digital vaya acompañada de nueva capacidad renovable, aunque la forma de aplicar ese principio puede condicionar los calendarios y la rentabilidad de las inversiones.

La soberanía digital añade otra capa. El borrador incluye requisitos para que determinadas instalaciones estén operadas por entidades establecidas en la Unión Europea y para que los datos vinculados a sistemas del sector público permanezcan dentro del marco jurídico comunitario. La cuestión no es solo dónde se ubican los servidores, sino bajo qué jurisdicción funcionan y quién puede acceder a la información.

Para Alibaba, cualquier proyecto español tendría que evaluarse dentro de ese marco. La nacionalidad del grupo no demuestra por sí sola que una instalación vaya a incumplir las futuras reglas, pero sí hace especialmente relevante conocer quién sería el operador legal, cómo se estructuraría el servicio y qué datos alojaría.

Una oportunidad para Solaria, pero todavía sin contrato cerrado

Para Solaria, el interés de un gran grupo tecnológico podría abrir la puerta a un cliente de escala internacional para su proyecto en Puertollano. Los centros de datos requieren infraestructuras intensivas en capital y un suministro energético fiable durante largos periodos; asegurar un cliente sólido puede ser decisivo para la financiación y el desarrollo de una instalación.

Para Alibaba, el atractivo sería distinto: explorar una ubicación en España que pudiera combinar capacidad de computación, energía renovable y acceso al mercado europeo. La operación, de materializarse, se sumaría a una estrategia que ya tiene compromisos anunciados en el norte y el centro de Europa.

Pero aún faltan las piezas fundamentales para medir el alcance económico del movimiento. No se conoce un acuerdo definitivo de suministro, no se ha confirmado que Alibaba vaya a ser el usuario del centro de datos de Solaria y tampoco se han anunciado la inversión total, la potencia que necesitaría el eventual cliente o una fecha de puesta en marcha vinculada al grupo chino.

La noticia, por tanto, no es que Alibaba haya cerrado su desembarco en Puertollano, sino que España aparece en el radar de su expansión europea justo cuando la energía y la regulación empiezan a definir dónde puede crecer la inteligencia artificial. En esa carrera, los megavatios serán tan importantes como los modelos tecnológicos. Y la capacidad de convertir electricidad renovable en infraestructura digital competitiva puede determinar qué territorios se quedan con la próxima oleada de inversión.

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