Otro año más, los contribuyentes tendrán que rendir cuentas con Hacienda por su ejercicio en 2021 en la campaña de la declaración de la renta que arranca el próximo 6 de abril y hasta el 30 de junio.

Los más previsores ya habrán comenzado a moverse para ahorrar en sus declaraciones. Pero si no es el caso, todavía es posible reducir la factura fiscal, incluyendo las deducciones del IRPF a las que se tiene derecho. Este año, hay vigentes aproximadamente 265 deducciones, entre las estatales y las autonómicas. Porque conviene recordar que, es posible pagar menos impuestos en función de dónde se tenga la residencia fiscal.

A continuación, repasamos algunas de las principales deducciones en la cuota para este periodo impositivo de 2021.

Por obra de mejora de eficiencia energética en viviendas

Son unas de las grandes novedades de este año. Para impulsar el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, se han introducido tres nuevas deducciones estatales de carácter temporal por las cantidades invertidas en obras de rehabilitación que contribuyan a la mejora de la eficiencia energética.

Para acogerse a ellas hay una serie de requisitos: como que las obras se hagan en la vivienda habitual o arrendada o en los edificios residenciales, que estén acreditadas a través del certificado de eficiencia energética y que se hayan realizado a partir del 6 de octubre de 2021.

Las deducciones serán diferentes según el tipo de obra realizado:

  • Aquellas que se hayan hecho para reducir la demanda de calefacción y refrigeración en, al menos, un 7%, tendrán una deducción del 20%, con un máximo de 5.000 euros.
  • Las obras que se hayan llevado a cabo para mejorar el consumo de energía primaria no renovable tendrán una deducción del 40%, hasta un máximo de 7.500 euros.
  • La deducción del 60% estará disponible para obras de rehabilitación energética realizadas en todo tipo de viviendas en propiedad, y con una base máxima anual de 5.000 euros (es decir, por declaración) y un límite máximo acumulable de 15.000 euros hasta 2023.

Por el alquiler

Año tras año, el alquiler es uno de los gastos por el que más se desgravan los contribuyentes: hasta el 10,5% de lo aportado a lo largo del año, siempre que su base imponible sea inferior a 24.107 euros anuales. Pero no todos los arrendatarios pueden deducirse esta cantidad, ya que solo sirve para los contratos firmados antes del 1 de enero de 2015 y en vigor durante el periodo impositivo.

Por la compra de una vivienda para la residencia habitual

Solo aquellos que hayan firmado un préstamo hipotecario de una vivienda antes de 2013 podrán desgravarse el gasto (hasta un 15% de lo aportado anualmente) en la declaración de la renta de este año, y siempre y cuando se haya aplicado la deducción previamente. ¿El máximo? Una desgravación de 1.356 euros. Ahora bien, hay que tener en cuenta que las Comunidades Autónomas tienen competencias en este aspecto, por lo que el porcentaje de deducción del IRPF puede aumentar o disminuir según el lugar de residencia.

Por donativos

Los contribuyentes que hayan realizado algún donativo, donación o aportación a las entidades que recoge la Ley 49/2002 (entre las que se encuentran la Cruz Roja, el Museo del Prado o algunas federaciones deportivas españolas) podrán deducir hasta el 80% en los primeros 150 euros y un 35% en cantidades superiores. Además, si se trata de una donación que se ha hecho a la misma entidad en diversas ocasiones y en años anteriores, esta última cifra aumenta hasta el 40%.

Otras deducciones

Las deducciones por nacimiento o adopción (de hasta 1.200 euros anuales), por acogimiento familiar de menores y mayores minusválidos, por cuidado de ascendientes y/o descendientes, por familia numerosa o por familias monoparentales son algunas de las deducciones específicas que regula cada Comunidad Autónoma.