La fragmentación del Parlament tras las elecciones del 14-F dejan un panorama político complejo en un momento crucial para la economía Catalana. Con los resultados sobre la mesa y los primeros contactos entre los partidos, las asociaciones de empresarios y de economistas ven clara la salida: es necesario dejar a un lado la ideología y sacar adelante un Govern “fuerte y cohesionado”. 

Bajo su punto de vista, el nuevo Ejecutivo catalán, sea “del color que sea”, debe ser capaz de mantener engrasadas las relaciones con el Gobierno central y de impulsar las decisiones necesarias para proteger y recomponer el tejido empresarial. Es el momento de sacar la artillería, opinan las fuentes consultadas por este medio, aunque eso suponga un mayor endeudamiento para evitar que la recuperación se enquiste y cueste aún más. 

La crisis sanitaria y económica generada por el covid-19 ha acabado de rematar a una economía que mostraba signos de desaceleración“La situación en Cataluña requiere la determinación de un gobierno fuerte y estable que trabaje por los ciudadanos, las familias y las empresas”, sostienen desde el Comité Ejecutivo de Foment del Treball. Son muchos los sectores clave para la economía de la comunidad que requieren el apoyo de las Administraciones públicas, añaden, desde turismo y hostelería, hasta cultura y deportes. “Todo el tejido empresarial necesita ayudas económicas y decisiones políticas, además del gradual retorno a la normalidad”. 

Desde Foment del Treball ponen sobre la mesa otros temas prioritarios que deberá abordar el nuevo Govern. Para la patronal catalana será clave que “haga posible un gran pacto país con los agentes económicos y sociales” y que realice “una gestión rigurosa para conseguir fondos europeos Next Generation”, una inyección económica con la que “iniciar los proyectos transformadores que se requieren”. Los nuevos presupuestos son otra de las prioridades, señala la patronal: “Deben ser la hoja de ruta y han de dotar de recursos económicos a los proyectos prioritarios”. 

La librería Altair en Barcelona, cerrada durante la primera ola. Getty.

Desde la Cambra de Comerç de Barcelona apoyan la misma posición. El nuevo Govern debe estar “cohesionado y actuar con unidad y coherencia, con sentido y visión de país”, afirma Mònica Roca i Aparici, presidenta en funciones de la Cámara. “Estamos ante una grave crisis sanitaria, social y económica, las decisiones que se tomen ahora marcarán cómo controlaremos la expansión de la pandemia y la recuperación de la economía”. 

Los empresarios catalanes piden más diálogo con los agentes sociales y, sobre todo, la capacidad de analizar las debilidades del modelo económico y trabajar para diseñar uno nuevo. En este progreso, los fondos europeos serán fundamentales, “muy importantes para establecer las bases de una economía más sólida, basada en conocimiento, y con una industria sostenible adaptada a los retos del siglo XXI”, explica Aparici. Y lo que es más importante, esos fondos deben llegar también “a la pequeña y mediana empresa catalana, que son la base de nuestra economía”.

Los partidos tienen por delante semanas de negociaciones y acuerdos. El escenario no es sencillo por el desgaste de los vínculos y las visiones enfrentadas, pero, pase lo que pase, “Cataluña no se puede permitir una nueva convocatoria electoral”, rematan desde Foment del Treball.

Proteger el tejido empresarial para salir de la crisis

Según los últimos datos del Barómetro Cámara que elabora la Cambra de Comerç de Barcelona, la pandemia ha acabado con más de 20.000 empresas desde el pasado mes de febrero. La cifra supone una caída interanual del 7,9%. Durante los primeros embates de la pandemia, las empresas más frágiles fueron las que no sobrevivieron. Ahora, “están en peligro empresas que son y pueden ser viables”, asegura a Forbes.es Oriol Amat, decano del Col.legi d’Economistes de Catalunya. “Es fundamental salvar el tejido empresarial, la Generalitat y el Estado tienen que prestar más ayudas y deben ser a fondo perdido. En otros países del entorno, más endeudados incluso que España, se está haciendo un mayor esfuerzo”.

El economista subraya su argumento aportando otro dato al que atender: en 2009, de cada 100 empresas españolas, un 35% lograban mejorar en ingresos y beneficios durante el ejercicio. Y se refiere al arranque de la crisis financiera que truncó la economía durante años. Ahora, ese dato se ha reducido en 15 puntos: solo un 20% de las compañías son capaces de mejorar en ambos parámetros, señala un estudio reciente de la Universidad Pompeu i Fabra. 

Amat también destaca la necesidad de que el nuevo Govern se ponga como meta “salvar a las empresas”. “Han dado una batería de ayudas, pero no son suficientes”, apunta. ¿Y la subida de impuestos de la que se ha hablado en campaña para financiar las inversiones? “En medio de una crisis como esta no es el momento de subir los impuestos. Cuando la vacunación avance y pueda reactivarse la economía con seguridad, habrá un rebote. Lo veremos en los países que mejor han protegido su tejido empresarial. Por eso es importante seguir ese camino: el dinero que no se ponga ahora sobre la mesa habrá que ponerlo de más en el futuro. Cuando llegue la recuperación, será el momento de subir los impuestos”, sentencia el decano del Col.legi d’Economistes de Catalunya.