Medio año después de comenzar la campaña de vacunación, la inmunidad global frente al covid-19 empieza a cristalizar. A finales de mayo se superó el umbral del 10% de la población mundial con al menos una dosis de alguno de los fármacos desarrollados contra este coronavirus. Este hito se lograba después de un acelerón en la campaña que hizo saltar desde el 5% de la población mundial el mes anterior.

Hasta el momento, se han puesto 2.300 millones de dosis en todo el mundo, inoculando a un 12,3% de la población con alguna de las diez vacunas que han recibido aprobación por parte de las autoridades sanitarias, según los datos de Our World in Data.

Eso sí, la diferencia en el ritmo de vacunación entre unos países y otros al tiempo que se relajan las medidas para controlar el avance de la pandemia en algunas regiones, todavía levanta banderas rojas que llaman a no confiarse. El virus sigue ahí.

Los países aventajados

Países como Israel o Reino Unido llevan muy avanzados sus calendarios de vacunación, con hasta un 59 y un 43% de su población que ya han completado la pauta de vacunación. En el caso de Reino Unido, hace tiempo que tiene marcado en rojo el 21 de junio: es la fecha en la que “todos los límites legales sobre el contacto social” serían levantados. O al menos eso esperaban hasta hace unas semanas desde el gobierno de Boris Johnson.

Tras semanas relajando restricciones y ampliando horarios se han encontrado con una nueva ola de contagios que pone en peligro la tan deseada fecha. A pesar de contar con 93,8 dosis aplicadas por cada 100 personas, hasta el 75% de los nuevos positivos por coronavirus que se están detectando en el Reino Unido corresponden a la variante identificada por primera vez en India, más contagiosa que la predominante hasta ahora en el país, afirmó el pasado 27 de mayo el ministro de Sanidad británico, Matt Hancock.

El ministro comentó que el incremento de casos era previsible una vez se han comenzado a relajar las restricciones, y subrayó que hay que «mantenerse alerta» y que todavía es pronto para confirmar que el 21 de junio se puedan levantar todas las limitaciones sociales, como marca la hoja de ruta diseñada por el Ejecutivo británico hace unas semanas. Hancock indicó que la vacunación «está rompiendo el vínculo entre casos positivos, hospitalizaciones y muertes», y que su objetivo es que en el futuro «los casos por sí solos no sean motivo para imponer restricciones estrictas».

Muchas dosis producidas, poca vacunación

En el lado contrario de la gráfica se encuentran India y Rusia, y también se podría añadir a la lista a China. Se trata de países con mucha población, pocas dosis aplicadas y que, sin embargo, son productores de vacunas. Paradoja que responde a la hoja de ruta de sus políticas exteriores, en las que han priorizado la producción para su exportación, antes que vacunar a sus ciudadanos, y así extender sus radios de influencia.

China, por ejemplo, con 664 millones de dosis producidas solamente cuenta con 45,88 aplicadas por cada 100 habitantes. Así fomenta su soft power sobre África, Oriente Medio y Caribe exportando dosis de CanSino, Sinopharm y Sinovac a países que no pueden acudir al mercado a adquirir Pfizer, AstraZeneca, Moderna o Janssen.

La política china es radicalmente opuesta a la acometida por Estados Unidos. Este país también es productor de vacunas (Pfizer, Janssen y Moderna), pero ha decidido priorizar la vacunación de sus habitantes antes que la venta masiva a otros países. El resultado de estas medidas se refleja en sus datos: más de 305,6 millones de dosis administradas y un 42%% de su población con la pauta de vacunación completa.

El negacionismo pasa factura

Desde el comienzo de la pandemia, el gobierno de Brasil, con Jair Bolsonaro a la cabeza, intentó convencer a sus habitantes de que la sintomatología del coronavirus, que tanta preocupación causaba en otros países, no era tan grave como se creía. Rápidamente uno de los países con mayor población –y que menor protección da a su población– se convirtió también en uno de los más afectados por el virus (460.000 muertos y 16 millones infectados hasta la fecha). Pronto la expansión del covid-19 por el país provocó la fractura del Gobierno (con hasta dos cambios de ministro de Sanidad). En las últimas semanas, los brasileños cansados y desprotegidos han comenzado a manifestarse en las calles de todo el país ante la tozudez e inacción de sus políticos.

Alta vacunación, alta hospitalización

En febrero, la exitosa campaña de vacunación de Chile sorprendía al mundo entero. En una semana, las cifras de vacunados por habitante adelantaban a las españolas, a pesar de haber comenzado con retraso. El ritmo era espectacular y la comunidad internacional se deshacía en elogios. A las loas le siguió una segunda ola devastadora que provocó un 95% de ocupación en las UCI. ¿Cómo puede ser? La explicación se encuentra en la reducción de restricciones, la propagación de variantes y los problemas derivados de la vacuna china CoronaVac (que supone el 93% de las administradas en el país).

La evolución en estos países nos muestra cómo avanza la batalla contra un virus que irrumpió en nuestras vidas hace poco más de un año. El final de la pandemia parece cercano, pero no hay que confiarse. Aún queda mucho trabajo por hacer.