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Mauro Povia, CEO de Asset1 Invest: «Durante muchos años se ha confundido invertir con comprar activos»

El empresario comparte las lecciones que le llevaron a replantear su propia forma de gestionar el capital y cómo esa experiencia dio origen a los proyectos que hoy impulsa.

Mauro Povia, CEO de Asset1 Invest. Foto: Leticia Hueda (Hueso Studio).

Generar riqueza no siempre implica saber cómo hacerla crecer. Durante años, Mauro Povia ha observado cómo muchos empresarios construyen compañías de éxito, pero siguen abordando sus inversiones con una lógica muy distinta a la de los grandes patrimonios. Para el CEO de Asset1 Invest, esa reflexión ha dado forma a los proyectos que impulsa desde ANRO Capital y el Club Asset1 Invest. Para Povia, la diferencia no está tanto en los activos que se eligen como en la forma de gestionarlos: invertir con una estrategia de largo plazo, apoyada en la diversificación, la reinversión y una estructura capaz de hacer crecer el patrimonio de forma sostenida.

Parte de una idea bastante clara: el empresario español genera riqueza, pero no siempre la estructura para hacerla crecer. ¿En qué momento detecta ese patrón y qué es lo que más le llamó la atención al analizarlo de cerca?

Fue un patrón que identifiqué tras años conversando con empresarios que habían construido compañías de éxito, pero que, llegado el momento de invertir el capital que generaban, seguían haciéndolo prácticamente igual que un particular. Además, era una realidad que yo mismo había vivido. Ahí entendí que el problema no era la capacidad para generar riqueza, sino la falta de una estructura que permitiera conservarla y hacerla crecer a largo plazo.

Precisamente por eso desarrollé un modelo que, en realidad, era el que yo mismo necesitaba. Una estructura que después decidimos abrir a otros empresarios e inversores. Lo mismo ocurrió con el Club Asset1 Invest: nació porque el inversor y el empresario suelen recorrer este camino en solitario, cuando compartir experiencias, conocimiento y acceso genera mucho más valor que invertir de forma aislada.

Más que dónde invierten los grandes patrimonios, habla de cómo lo hacen. ¿Qué distingue a un inversor con estructura de uno que toma decisiones de forma aislada?

La diferencia no está tanto en el activo como en el sistema. Un inversor con estructura entiende que cada operación forma parte de un plan más amplio. No busca acertar una vez, sino construir un patrimonio de forma recurrente. Para ello diversifica, reinvierte los beneficios, utiliza estructuras societarias eficientes y entiende que el interés compuesto necesita tiempo y continuidad para desplegar todo su potencial. Quien invierte de forma aislada suele depender demasiado del resultado de cada operación. Quien invierte con estructura sabe que el verdadero valor está en el conjunto.

¿Y qué errores diría que cometió al principio y le llevaron a replantear su forma de invertir?

Cometí el error que comete casi todo el mundo: pensar operación por operación. Buscaba la mejor oportunidad posible, cuando en realidad lo importante era construir un sistema capaz de repetirse durante muchos años. Con el tiempo entendí que una inversión aislada puede salir bien, pero eso no significa que estés construyendo patrimonio. El verdadero cambio llega cuando dejas de preguntarte cuál es la próxima operación y empiezas a pensar qué estructura necesitas para tomar mejores decisiones a largo plazo.

También comprendí que no podía hacerlo todo solo. Analizar cada activo, negociar cada operación y tomar todas las decisiones individualmente tiene un límite. Ahí descubrí que el verdadero valor no estaba solo en el capital, sino también en el acceso, el equipo y la estructura que había detrás.

Defiende el inmobiliario como uno de los ejes de esa estrategia. En el contexto actual, ¿qué papel juega este tipo de activo dentro de una cartera bien estructurada?

El inmobiliario sigue siendo uno de los activos más sólidos para preservar y hacer crecer patrimonio. En un momento de grandes transformaciones tecnológicas, cada vez más inversores institucionales están reforzando su exposición a activos reales —como el inmobiliario, las infraestructuras o la energía— por la estabilidad que ofrecen frente a otros sectores más expuestos a la disrupción.

Eso no significa que cualquier activo inmobiliario sea una buena inversión. La selección sigue siendo determinante. El objetivo no es perseguir una rentabilidad extraordinaria en una única operación, sino construir una base patrimonial sólida, resiliente y recurrente.

Hay dos conceptos que repite: frecuencia y reinversión. ¿Por qué son tan determinantes y qué ocurre cuando un inversor no tiene acceso constante a oportunidades?

Porque el interés compuesto necesita tiempo y capital trabajando de forma continua. Muchas personas creen que construir patrimonio consiste en encontrar una oportunidad extraordinaria, cuando en realidad suele ser el resultado de reinvertir de forma constante, controlar el riesgo y dejar que el tiempo haga su trabajo. Si un empresario invierte cada cuatro o cinco años, no solo realiza menos operaciones: interrumpe ese proceso de capitalización y limita su capacidad de crecimiento. Por eso la frecuencia no es un detalle operativo, sino una parte esencial del modelo.

Frente a la idea más clásica de “hacer una buena operación”, plantea casi lo contrario: construir un sistema que funcione en el tiempo. ¿Cómo cambia la mentalidad del empresario cuando entiende esto?

Deja de pensar como alguien que busca la operación perfecta y empieza a hacerlo como un asignador de capital. El objetivo ya no es encontrar «la oportunidad de su vida», sino construir un patrimonio capaz de generar nuevas oportunidades de forma constante. Ese cambio de mentalidad desplaza el foco del corto plazo a la creación de una estructura basada en la diversificación, la reinversión y una visión a largo plazo. Al final, no se trata de ganar mucho una vez, sino de construir un patrimonio que trabaje para ti mientras decides dónde quieres dedicar tu tiempo y tu energía.

A partir de ese aprendizaje, decide estructurar un modelo propio para trasladar esa forma de invertir a otros empresarios. ¿Cómo se materializa ese sistema en la práctica y qué lo hace diferente?

Lo hemos materializado a través de un programa de coinversión en proyectos inmobiliarios que acerca al empresario una forma de invertir tradicionalmente reservada a grandes patrimonios y family offices. En lugar de concentrar todo el capital en una única operación, el inversor participa en una cartera diversificada de proyectos y estrategias. El objetivo es que empresarios e inversores particulares puedan acceder a un modelo de inversión estructurado, basado en la diversificación, la recurrencia y una visión de largo plazo.

Dice que este tipo de estructuras han estado tradicionalmente reservadas a grandes patrimonios. ¿Hasta qué punto es realista adaptarlas a empresarios medianos sin simplificar demasiado el modelo?

Creo que hoy es más realista que nunca. La tecnología, la profesionalización del sector y los nuevos modelos de coinversión han permitido acercar estructuras que antes solo estaban al alcance de grandes familias o instituciones. Lo importante es mantener la misma lógica: invertir con estructura, diversificación, recurrencia y una visión de largo plazo. El punto de partida puede cambiar, pero los principios siguen siendo los mismos.

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