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David García, presidente de MWCC: «Tardar una década en gestionar suelo es el impuesto oculto que encarece de origen la vivienda en España»

El directivo de Madrid Capital Mundial analiza el escenario económico español, la atracción de inversión y los grandes retos que afrontan las infraestructuras y el desarrollo urbano.

Infraestructuras, vivienda, inversión, sostenibilidad y digitalización dibujan buena parte de los desafíos que afrontan hoy las ciudades. David García Núñez, presidente de MWCC, analiza en esta entrevista el papel de Madrid en ese escenario, la necesidad de agilizar la gestión del suelo y el peso de la colaboración público-privada, pero también los retos que marcarán los próximos años: atraer a las nuevas generaciones hacia la ingeniería, la arquitectura y la tecnología urbana, evitar que las pymes queden atrás en la incorporación de la IA y la descarbonización y «blindar el plan inversor en infraestructuras clave —agua, red eléctrica y transporte multimodal— al margen del sesgo político del momento».

Desde la perspectiva de MWCC, ¿cuáles son los principales motores y riesgos macroeconómicos que condicionarán el crecimiento económico y la atracción de capital en España y Europa durante los próximos años?

España tiene un motor de tracción indiscutible: las infraestructuras y el sector inmobiliario representan cerca del 10% del PIB nacional y articulan más del 80% de la inversión en activos fijos. Nuestro gran motor macroeconómico es la capacidad comprobada de convertir cada euro invertido en infraestructura en un multiplicador directo de productividad y empleo cualificado. Sin embargo, el gran riesgo es la inestabilidad en los costes de capital y la lentitud administrativa. Con tipos de interés que exigen mayor tasa de retorno a los desarrollos y la volatilidad en el precio de los materiales, la incertidumbre en los plazos de ejecución liquida las TIR de las inversiones. Para competir en Europa, España no puede permitirse que la burocracia sea una tasa invisible de descuento para el capital internacional.

Históricamente, plazas como Londres, Fráncfort o París han dominado la atracción de inversión en infraestructura y real estate. ¿Está consolidada Madrid como la gran locomotora económica del sur de Europa o qué le falta para liderar el ranking global?

Madrid ya no compite en la liga nacional; compite cara a cara con Londres, París o Fráncfort. En el ecosistema metropolitano contamos con un valor diferencial único: la capital concentra a las mayores constructoras e ingenierías del mundo por volumen de concesiones internacionales. Es desde donde se diseñan las infraestructuras y soluciones urbanas críticas globales. ¿Qué nos falta para rematar el liderazgo? Escala institucional y agilidad urbanística. Para superar definitivamente a nuestros pares europeos necesitamos culminar el mapa de gran transformación —con Madrid Nuevo Norte y los nuevos desarrollos del Sureste como estandartes— y asegurar un marco donde la captación de talento internacional no tropiece con trabas fiscales o de visados.

Para los grandes fondos internacionales y desarrolladores, la estabilidad regulatoria es un factor decisivo. ¿Goza España de un marco lo suficientemente predictivo como para captar las grandes bolsas de capital global en infraestructura?

El capital global para infraestructuras es temeroso al riesgo, busca rentabilidad, pero huye de la imprevisibilidad. España tiene un cuerpo técnico normativo brillante, pero sufre de hiperregulación y fragmentación normativa entre administraciones. Cuando un fondo de pensiones internacional o un sovereign wealth fund despliega 500 millones de euros en un activo a 30 años, exige que las reglas de juego fiscales, concesionales y urbanísticas permanezcan inalteradas. Si cambiamos marcos de suelo o normas de concesión a mitad de partido, aplicamos una prima de riesgo evitable. MWCC trabaja precisamente para blindar esa predictibilidad mediante el consenso público-privado.

La escasez de oferta de vivienda habitual y los costes de producción se han convertido en un problema socioeconómico crítico. ¿Hasta qué punto la industrialización del sector de la edificación es una herramienta de eficiencia económica y no solo una tendencia constructiva?

La vivienda en España padece un problema estructural de oferta: arrastramos un déficit anual de más de 100.000 unidades en producción frente a la creación de hogares. Pensar que este desfase se resuelve únicamente con métodos constructivos tradicionales es caer en una quimera técnica. La industrialización de la edificación no es una simple innovación operativa, es la única palanca para industrializar la solución al problema de la vivienda. Pasar de la obra tradicional al ensamblaje en fábrica permite reducir los plazos de entrega hasta un 50%, minimizar los costes indirectos y acortar de forma drástica la exposición a la escasez de mano de obra.

MWCC integra a administraciones públicas, grandes corporaciones y universidades. ¿Por qué el modelo de concertación público-privada es la única vía sostenible para financiar los grandes desarrollos urbanos y la regeneración de ciudades?

El volumen de inversión que requieren nuestras ciudades para la descarbonización, la movilidad eléctrica y la regeneración urbana supera ampliamente la capacidad de emisión de deuda del sector público. El presupuesto público debe actuar como capital semilla de impacto; el capital privado, como el motor de escala. El modelo CPP no significa privatizar servicios; consiste en compartir riesgos según quien mejor pueda gestionarlos. El sector público aporta visión estratégica, suelo e interés general; el sector privado aporta eficiencia en tiempos, capacidad de financiación y tecnología de vanguardia. Sin este binomio, la transformación urbana es matemáticamente inviable.

¿Qué reformas económicas y urbanísticas urgentes se necesitan en materia de gestión de suelo y licitaciones para desbloquear la oferta residencial y hacer la vivienda más asequible?

El suelo es la materia prima fundamental del sector y hoy en día su tramitación padece un atasco administrativo endémico. Tardar entre 8 y 12 años en poner un sector de suelo urbanizable a disposición de la edificación genera un sobrecoste financiero insostenible que termina impactando directamente en el precio final al ciudadano. Requerimos dos reformas urgentes: una simplificación urbanística real, que permita sustituir licencias administrativas por declaraciones responsables en fases avanzadas y flexibilizar los usos del suelo; y un mayor equilibrio en la contratación pública, reformando la Ley de Contratos del Sector Público para primar la calidad técnica, el valor del ciclo de vida del activo y la sostenibilidad por encima de las bajas temerarias en precio que arruinan la viabilidad de la licitación.

Las exigencias europeas de sostenibilidad imponen una transformación radical al sector inmobiliario y de infraestructuras. ¿Cómo pueden equilibrar las empresas el coste económico de la transición verde con la rentabilidad financiera?

El sector del built environment es responsable de aproximadamente el 39% de las emisiones globales de CO₂. Las exigencias ESG comunitarias ya no son un ejercicio de responsabilidad social corporativa, sino un estándar de solvencia bursátil y financiera. El equilibrio entre coste y rentabilidad se logra entendiendo el Valor Actual Neto (VAN) ampliado. Un edificio con certificación NZEB (Consumo de Energía Casi Nulo) o infraestructuras resilientes pueden encarecer el capex inicial entre un 5% y un 8%, pero reducen el opex operativo en más de un 30% a lo largo de su ciclo de vida y evitan la rápida obsolescencia del activo (stranded assets). Lo sostenible hoy es, por definición, lo financieramente viable mañana.

MWCC ha tendido puentes entre España y mercados de alta exigencia inversora como Oriente Medio. ¿Qué papel juega el talento técnico español (ingeniería, arquitectura y universidad) como activo de exportación estratégica?

El talento técnico español es, junto al turismo, nuestro activo de exportación con mayor valor añadido global. Cuando megaproyectos en Oriente Medio, Norteamérica o Latinoamérica requieren resolver nodos de alta complejidad técnica en túneles, puentes o gestión de agua, la ingeniería y arquitectura española están en el top 3 de licitaciones internacionales. Desde MWCC actuamos como catalizador: aglutinamos a las universidades, los colegios profesionales y la industria para empaquetar ese know-how como una marca de excelencia indiscutible. Exportar talento e ingeniería significa exportar el estándar técnico español a los centros financieros de decisión global.

El gemelo digital, la IA aplicada a la edificación y las infraestructuras inteligentes están redefiniendo el valor de los activos inmobiliarios. ¿Cómo afectará esta disrupción tecnológica al retorno de inversión en el entorno urbano?

La adopción de gemelos digitales (Digital Twins), metodología BIM e Inteligencia Artificial en la gestión de activos urbanos está cambiando radicalmente la valoración del inmobiliario y la infraestructura. Un activo digitalizado no solo permite optimizar el consumo energético en tiempo real o predecir fallos de mantenimiento con modelos prescriptivos, sino que aumenta la liquidez del propio activo en el mercado secundario. Los fondos institucionales pagan una prima sobre activos que ofrecen transparencia total de datos operativos. La tecnología transforma metros cuadrados pasivos en plataformas generadoras de datos y eficiencia financiera.

Si nos proyectáramos a la próxima década, ¿cuál es el hito económico o el modelo de ciudad que le gustaría ver consolidado gracias al ecosistema que impulsa MWCC?

Me gustaría ver a Madrid consolidada en 2035 como el hub global de la neutralidad climática y la cohesión territorial. Una metrópoli donde el talento elija vivir por su calidad urbana, donde el acceso a la vivienda no ahogue el crecimiento de los jóvenes y donde el modelo de regeneración urbana de Madrid sea el estándar que se replique en las principales capitales del mundo. Queremos que cuando alguien piense en la infraestructura del futuro, no mire solo a Asia o EE.UU., sino que mire a Madrid como el gran laboratorio mundial de innovación urbana.

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