Tras dos años de monitorización acústica en el Parque Nacional de Cabrera, la Asociación Tursiops concluye que el nivel de navegación actual en el archipiélago no interfiere de forma significativa en la población de delfín mular que habita estas aguas. El estudio, desarrollado con el apoyo de Mallorca Preservation, constituye la primera investigación específica sobre esta especie en el parque desde su declaración, en 1991, como primer Parque Nacional Marítimo-Terrestre de España.
La investigación se basa en el análisis de más de 213.000 archivos sonoros registrados mediante seis hidrófonos instalados entre 30 y 80 metros de profundidad alrededor del archipiélago. El objetivo era doble: estimar la población de delfines mulares a partir de sus vocalizaciones y caracterizar el paisaje acústico submarino de Cabrera para evaluar el impacto del ruido sobre los cetáceos.
Uno de los investigadores del proyecto Delfines de Cabrera, José María Brotons, explicó durante la presentación de los resultados que entre el 50% y el 70% de los sonidos registrados corresponden a los denominados silbidos firma, las vocalizaciones que cada individuo emite repetidamente para identificarse.
El análisis de estos silbidos ha permitido identificar el paso de unos 82 delfines diferentes por el archipiélago durante el periodo de estudio. De ellos, 58 fueron detectados en más de una ocasión y 12 aparecieron registrados todos los meses del año. En uno de los casos, un mismo ejemplar fue identificado hasta en 193 ocasiones.
A partir de estos datos, los investigadores estiman una densidad de 0,063 individuos por kilómetro cuadrado. Extrapolada a los 282 kilómetros cuadrados que ocupa el Parque Nacional, esa cifra equivale a una población media simultánea de 17,8 delfines, aunque el estudio detecta una disminución de su presencia durante los meses de verano.
Sin individuos comunes entre Cabrera y las Pitiusas
El catálogo de silbidos elaborado en Cabrera se comparó con el desarrollado previamente por Tursiops en las aguas de Eivissa y Formentera. El resultado fue concluyente: no se identificó ningún individuo común entre ambos archipiélagos.
Este hallazgo refuerza la hipótesis de que los delfines de Mallorca y Menorca —las Gimnesias— constituyen una subpoblación diferenciada de la existente en las Pitiusas, probablemente debido a la «barrera natural» que representan los profundos canales que separan ambos archipiélagos.
El segundo gran objetivo del proyecto consistía en analizar el ruido submarino del parque, considerado una «amenaza creciente» para los cetáceos en el Mediterráneo. Los resultados muestran que el paisaje acústico de Cabrera se mantiene «relativamente estable» durante todo el año, con un ligero incremento en verano, especialmente frente al puerto de Cabrera. Sin embargo, ese aumento fue «menos acusado» de lo que el equipo investigador esperaba antes de iniciar el estudio.
El patrón más constante detectado en todas las localizaciones tiene un origen natural. Los investigadores identificaron un marcado ciclo día-noche generado por la fauna bentónica, principalmente invertebrados, que produce una mayor cantidad de ruido de alta frecuencia durante las horas nocturnas.
Según el estudio, salvo en puntos muy concretos como Na Picamosques -donde el ruido de baja frecuencia está asociado a la pesca del calamar por parte de la flota de artes menores-, el paisaje acústico de Cabrera está determinado principalmente por «la actividad biológica y no por la presencia humana».
Cabrera registra niveles de ruido muy inferiores a los de las Pitiusas
Para contextualizar los resultados, el equipo comparó las mediciones obtenidas en Cabrera con las de un estudio similar realizado anteriormente en Eivissa y Formentera, un entorno sometido a una presión náutica considerablemente mayor.
La comparación mostró que los niveles medios de ruido en las Pitiusas fueron sistemáticamente superiores, con diferencias de entre tres y cinco decibelios respecto a Cabrera. En términos de energía sonora, esa diferencia supone más del doble de intensidad acústica tanto en el conjunto del espectro analizado como en la mayoría de las bandas de frecuencia estudiadas.
Además, durante el verano, cuando aumenta la presencia de embarcaciones, la distancia a la que los delfines podían comunicarse en las Pitiusas se reducía un 70%.
Pese a ello, el análisis estadístico realizado en Cabrera «no detectó una asociación directa a escala local» entre los niveles de ruido registrados y la presencia de delfines.
Según el equipo investigador, integrado también por Daniel Noreña, Guillaume Pelletingeas y Margalida Cerdà, las diferencias observadas entre unas zonas y otras responden a las «características propias de cada zona» y no a un «efecto causal del ruido».
Este resultado abre nuevas líneas de investigación para determinar qué otros factores, como la disponibilidad de presas o la actividad pesquera, condicionan la distribución del delfín mular en las aguas costeras de Baleares.
Una protección que aún puede reforzarse
El proyecto Delfines de Cabrera nace con el objetivo de profundizar en el conocimiento sobre una especie catalogada como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y establecer la relación entre su abundancia y los niveles naturales de ruido del archipiélago.
De cara a los próximos años, los investigadores plantean mantener el seguimiento acústico de la población e incorporar variables ambientales y pesqueras que permitan explicar con mayor precisión los factores que determinan la presencia del delfín mular en las aguas costeras baleares.
No obstante, Brotons considera que la protección del parque «se podría mejorar». Aunque el estudio se ha centrado exclusivamente en el delfín mular, recordó que el ruido submarino también afecta a otras especies presentes en Cabrera, como el cachalote.
En este sentido, el investigador advirtió de la existencia de una navegación de grandes ferris y buques mercantes que transita lejos de la costa y sobre la que «no hay regulación». A su juicio, este tráfico marítimo podría afectar a poblaciones de cachalotes, además de provocar otros efectos difíciles de cuantificar, como el estrés.

