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Baleares

Fútbol de barra o terraza: el Mundial distribuye de modo desigual el gasto en la restauración de Baleares

La mayor parte del sector sigue a la espera de que el avance de la competición depare mayor afluencia y gasto de turistas y residentes

Clientes brindando con cerveza en la barra de un bar. Foto: Pexels

Ya hace 15 días que el balón echó a rodar en el Mundial de Fútbol 2026, pero la restauración balear sigue a la espera de que el torneo pueda traducirse en una verdadera inyección al consumo. Los negocios del sector no están notando, por el momento, cambios significativos en estas fases iniciales de la competición, aunque confían en que la llegada de las rondas eliminatorias vayan estimulando la atención de residentes y turistas y, con ello, la afluencia de gente a sus establecimientos. Algunos, no obstante, partirán con ventaja.

«Los años de Mundial son extraños, muy irregulares, y no sabemos muy bien por qué», señala el presidente de Restauración Mallorca-CAEB y propietario del Bar Ginger de Playa de Palma, Juanmi Ferrer, quien explica que hasta ahora «no está siendo nada gratificante para la restauración». En ese sentido, indica que la clientela futbolera suele recalar mayoritariamente en locales de un perfil muy definido y eso hace que la facturación se comporte de forma desigual. «Estamos viendo que les está yendo bien a aquellos que pueden poner televisión en las terrazas, locales que, en general, están muy preparados para el fútbol». Sin embargo, «hay momentos de partido en que ves restaurantes completamente vacíos».

La conclusión de Ferrer es que los beneficios del Mundial van a concentrarse en determinados tipos de oferta. «Bares de barrio y de zonas turísticas que cuentan con esas condiciones sí que se ven beneficiados por ese goteo de gente que va a tomar café y cervezas con la excusa del partido, pero lo que es la restauración pura y dura, la de sentarse a cenar con mantel, a esa no la está ayudando». Y eso, apunta, a pesar de que se dan horarios propicios en muchas ocasiones, ya que «a partir de las seis la gente ya se puede salir a cenar», en especial en zonas turísticas.

Recuerda, asimismo, que el próximo partido de España es el próximo sábado a las dos de la mañana, un horario que «será difícil de aprovechar». Por lo general, sentencia Ferrer, «fútbol y gastronomía no van de la mano». No obstante, el avance de la competición podría cambiar las tornas.

Previsiones a nivel estatal

Las previsiones del sector perfilan un incremento de la facturación de entre el 25% y el 30% durante los días de partido de la selección española, según los datos que maneja Hostelería de España. Ello podría traducirse en más de 130 millones de euros adicionales generados a nivel estatal en el caso de que la Roja lograra plantarse en la final del torneo.

César Amable, presidente de PIMEM-Restauración y propietario de Los Platos de Soto, en Palma, se expresa en términos similares a los de su homólogo en CAEB. «Se están viendo diferencias entre zonas costeras de Mallorca como Calvià y Alcúdia, que normalmente ya tienen bares que se dedican de modo especial a retransmisiones deportivas». Por lo demás, los empresarios del sector están todavía a verlas venir, explica, esperando que el avance de la competición depare mayores cifras de consumo. Evidentemente, el éxito de determinadas selecciones y el alargamiento de su presencia en el torneo tendrá mucho que ver: la de España, por supuesto, pero también las de Alemania e Inglaterra, primer y segundo mercado emisor para las Islas, respectivamente.

«En general se está notando que estamos todavía en fases iniciales y que en los establecimientos que son más de perfil restaurante el flujo es menor: la gente que va a comer, va a comer», afirma Amable para insistir en que el ‘efecto Mundial’ aún no se ha hecho patente en el sector. De aquí en adelante, «cuando coincidamos con los partidos más importantes y con horarios buenos sí que se puede ir notando más».

De hecho, el sector de la restauración lleva las dos últimas temporadas quejándose de unas cifras que no se acaban ajustando a las expectativas iniciales. La consigna generalizada de este año ha sido la de mantener los precios a fin de no ahuyentar a unos visitantes que llegan con el presupuesto cada vez más justo: el encarecimiento de vuelos y alojamiento ha ido dejando cada vez menos margen para el gasto en la oferta complementaria, desde la restauración al comercio pasando por las actividades de ocio.

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